El shock de la absolutamente socialdemócrata

23 agosto 2010 – 7:30

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?

Mateo, 7: 16

Hay gente que presume de tolerante y abierta y no para de demostrarlo con insultos e intentos de purgas. Una vez tuve una reunión con una mujer que se definía laicista y escéptica pero llevaba una pulsera power balance: por si acaso, supongo. Vemos lo que hacen y sabemos, porque leímos el Evangelio según Mateo, que son sectarios los primeros y que aquella mujer era supersticiosa como la que más. Que da igual que proclamen que son lo contrario porque sus frutos identifican el árbol.

Este fin de semana Elena Salgado ha tenido dos apariciones estelares en la prensa. El sábado aparecía en la contraportada de El País y allí decía utilizaba una terminología sorprendente por evidente:  “Respecto al ajuste, pensábamos que la transición iba a ser más suave y tuvo que ser mucho más rápida. Ese fue el shock.”

La calificación de shock a las políticas de ajuste duro y rápido es conocida en la izquierda desde el imprescindible (insisto) La doctrina del shock de Naomi Klein. Pero el término ya aparecía en muchos textos de la Escuela de Chicago (la cuna del neoliberalismo) y se refería a la oportunidad que se ofrece en situaciones de catástrofe o desmoronamiento político o económico (o todo ello junto en el mejor de los casos).

Es un término cuyo uso supone una confesión (por otra parte innecesaria) de que lo que se está haciendo no es aplicar políticas que nos vayan a sacar de la crisis, sino utilizar ésta para socavar los derechos sociales y laborales y dar paso indisimuladamente a un régimen corporativo. De hecho, si habla de transición, Salgado reconoce que el plan es el paso de un modelo a otro. En eso consiste el shock: en hacer esa transición de golpe y bajo la amenaza de desmoronamiento para evitar que dé tiempo a una gran respuesta social (o responder a ella de golpe, literalmente). Y la idea se aplica, es verdad, con todo rigor a estos dos meses en los que se ha reducido el gasto público, el salario de los trabajadores públicos, se ha abaratado el despido, se anuncian medidas para dificultar el cobro del subsidio de desempleo y para prolongar la edad laboral, se han congelado las pensiones… Lo que se dice un shock de libro (de libro de Milton Friedman).

Lo curioso es la última respuesta en la entrevista a Elena Salgado ayer en Público:

¿Pero qué siente cuando se le critica y se le tacha de neoliberal?

Me incomoda. Yo soy absolutamente socialdemócrata. Me incomodo y me parece injusto. De neoliberal, nada.

La cita bíblica de Mateo es la respuesta más demoledora para cada vez que el gobierno se reivindica de izquierdas con el desparpajo de Elena Salgado: que por sus frutos, que es el BOE, les conocemos ¿acaso el el socialdemócrata elabora shocks neoliberales?

  1. 3 Responses to “El shock de la absolutamente socialdemócrata”

  2. El problema es que entre la socialdemocracia (y no me refiero exclusivamente a los partidos, sino a sus votantes y simpatizantes) hay un espíritu conformista de aceptar la ortodoxia económica. Cuando Gabilondo le preguntó a Garrido por el giro a la derecha de las medidas del Gobierno, éste contestó que no era un giro a la derecha, sino que en este momento “no se podía hacer otra cosa”. Estamos volviendo (si es que alguna vez salimos) a lo que Ramonet calificó como pensamiento único, en el que el economicismo neoliberal ya no es una opción, sino la única opción.
    Anuar ha escrito en su blog El mito del crecimiento

    By Anuar on ago 23, 2010

  3. je, je, Garrido…

    By mitxel on ago 23, 2010

  1. 1 Trackback(s)

  2. ago 23, 2010: Bitacoras.com

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