Y la crisis de la derecha, ¿qué?

11 agosto 2010 – 7:58

Debo confesar, de entrada, que no sé muy bien si lo que está en crisis es la izquierda o la noción, el conocimiento -y la propia asunción- de lo que izquierda sea.

Izquierda en crisis y periferia europea. Xosé M. Beiras, El País, 1 de diciembre de 1984

No porque la crisis de la izquierda sea un argumento de la vieja o nueva derecha deja de ser real. Esa crisis existe y activa la falta de capacidad de respuesta social a la situación de desesperanza que caracteriza a la sociedad civil de Occidente, una sociedad que ni siquiera tiene el proyecto de hacer algo para sobrevivir, que se limita a asumir cotidianamente que la han dejado sobrevivir.

La crisis de la izquierda, Manuel Vázquez Montalbán, El País, 6 de mayo de 1984

La izquierda, como el teatro, siempre se ha sentido en crisis. En las últimas semanas ha vuelto a abrirse un debate en torno a la supuesta crisis de la izquierda a raíz de un artículo en El País de Sami Nair contestado por Juan Torres y por Carlos Martínez. Desde que uno tiene memoria la izquierda ha debatido sobre su eterna crisis (lo cual es un oxímoron: crisis significa cambio): ello ha facilitado la desmovilización por depresión y la división pues cada posición dentro de la izquierda ha señalado a los otros como causa de la crisis. Esas desmovilización y división han reforzado la idea de crisis de la izquierda, generando más desmovilización y más división.

Durante las cuatro últimas décadas la crisis de la izquierda era una crisis de hegemonía ideológica: la derrota de la socialdemocracia europea en los 70, el auge del neoliberalismo y la caída del bloque soviético fundamentaron una profunda implantación de las propuestas de desmantelación de lo público para entregarnos en manos del libre mercado: no sólo porque fueran más fuertes, sino porque caló hasta los huesos la idea de que lo privado funcionaba mejor que lo público, la de que no existían clases sociales ni siquiera la sociedad sino individuos cuyo egoísmo mejoraría el mundo, la de que los políticos sólo podían enmerdar la economía porque una mano invisible era mucho mejor que una mano elegida por el pueblo (¿qué es eso del pueblo?).

Si hoy hay una crisis de la izquierda es una muy distinta a esa. El neoliberalismo nos está arreando a base de bien, sí, pero en muy poquito tiempo ha perdido buena parte de su hegemonía ideológica. El propio poder económico ha recurrido al Estado para salir a flote: la patronal española pidió un paréntesis en el capitalismo y esta misma semana las inmobiliarias pedían al Estado subvenciones que reflotaran su negocio. Sarkozy, hombre de derechas como pocos, reconocío que el capitalismo tenía que refundarse para sobrevivir al momento actual: en cuanto se dieron cuenta de que no había refundación del capitalismo posible decidieron radicalizarlo en una huida adelante. El paradigma de la no intervención del Estado en la economía se ha esfumado. El desastre al que nos ha llevado la desregulación de los mercados financieros ha arruinado la imagen de esa banca privada eficaz que garantizaba el crecimiento perpetuo de la economía: si se hubiera hecho una encuesta hace cinco años y se hiciera otra hoy sobre la necesidad de una banca pública, el cambio en la opinión pública sería sorprendente.

Durante todos estos años de hegemonía ideológica del neoliberalismo las grandes empresas transnacionales han forzado a los gobiernos a tomar decisiones que las favorecieran. En los casos menos violentos la amenaza con trasladarse de un país a otro ha forzado una competitividad a la baja en derechos sociales y tipos fiscales. Pero nunca como en los últimos tres meses los gobiernos han reconocido que tomaban esa decisión por la amenaza de los poderosos: el neologismo dar confianza a los mercados es un reconocimiento bastante explícito de que se está cediendo a una correlación de fuerzas, no a una ciencia económica. Aznar y Felipe González defendieron que sus políticas neoliberales eran las correctas, lo moderno; Zapatero tuvo que reconocer hace unas semanas que “la capacidad de intervención del Gobierno en la economía libre de mercado se han revelado lo más difícil.” No es que no se deba modificar el paradigma de política económica, es que es muy difícil, porque aquí manda quien manda. Aquella definición de los gobiernos como consejo de administración del capitalismo hoy choca con la percepción general de que los gobiernos son vasallos voluntarios del capitalismo: en esto Marx y Engels se quedaron cortos ante lo que aparece como una percepción generalizada.

La izquierda europea (aquella porción de nuestras sociedades que rechaza activamente las políticas neoliberales en busca de la emancipación de los colectivos e individuos) está débil y, sobre todo, profundamente desorganizada. Además hereda la inercia de la desmovilización de tantos años. Empieza tímidamente a ponerse en pie, a reagruparse, a entenderse, mientras la ciudadanía recibe durísimos golpes de las polifacéticas derechas.

Pero por primera vez en mucho tiempo es la derecha la que no tiene discurso, la que golpea como el matón de discoteca: no porque tenga razón, sino porque tiene más músculo. El discurso de la izquierda, en cambio, sí está consiguiendo una aceptación muy superior a su capacidad para que esas ideas se transformen en prácticas sociales, en organización y en contrapoder. Un ejemplo evidente lo citaba ayer Pascual Serrano: según una encuesta de El País “el 44 % de los votantes del PSOE y el 48 % de los del PP consideran que la huelga convocada por los sindicatos está justificada. Sin embargo, sólo el 25 % de los primeros votantes y el 29 % de los segundos participarán con seguridad o probablemente.”: las ideas van por delante de los actos. Otro ejemplo del avance en hegemonía ideológica es que un periodista tan moderado como Iñaki Gabilondo cerrase el curso denunciando la existencia de una dictadura de los mercados (aunque para dar luego paso a una tertulia profundamente neoliberal): ese discurso, que pocos meses antes sólo aparecía en estos márgenes, es otro síntoma de que el centro del debate se está moviendo rápidamente.

La izquierda tiene problemas cuyas soluciones son complicadas, sí. Pero lo que durante tantos años hemos llamado crisis de la izquierda se basaba en el hundimiento ideológico: esa crisis la tiene hoy la derecha.

  1. 11 Responses to “Y la crisis de la derecha, ¿qué?”

  2. Del “paréntesis al capitalismo” hoy ya nadie se acuerda.

    La huida hacia delante nos está haciendo retroceder en derechos sociales medio siglo, haciendo buena la máxima de que la mejor defensa es un buen ataque. Al menos, le ha salido la jugada redonda al capitalismo. Antes de la crisis, hablar de ciertas cosas como abaratar el despido o congelar las pensiones sería inimaginable.

    En esta situación, algo más de la mitad de los votantes del PP$O€ consideran que NO está justificada la huelga, y tres cuartas partes de ellos no la secundarían.

    Ya quisiera yo tener tu optimismo, Hugo. Pero con exactamente los mismos datos que aportas tú, yo soy terriblemente pesimista. La sociedad no sólo está desideologizada, está desmembrada. El capitalismo está cargando y se le responde con un sálvese quien pueda.

    Explica luego al ejército vencedor que tú tienes menos fuerza, pero más razón…
    Mendigo ha escrito en su blog Indistinguibles

    By Mendigo on ago 11, 2010

  3. http://www.iuvalladolid.org/spip.php?article415

    By joaquín on ago 11, 2010

  4. Mendigo, estoy de acuerdo en que hay una profunda desideologización de la sociedad, pero es que hasta hace muy poquito lo que había era una profunda ideologización neoliberal. El paso no es menor.
    hugo martínez abarca ha escrito en su blog Y la crisis de la derecha- ¿qué

    By hugo martínez abarca on ago 11, 2010

  5. Conviene no olvidar que, aunque hayan conseguido extender entre la población los postulados neoliberales, los verdaderos artífices de la globalización en curso no son fieles seguidores de una determinada filosofía. No creo que muchos de ellos sean “liberales de corazón” sino más bien “de cartera”. La ideología neoliberal ha servido muy bien durante un largo periodo a los intereses económicos de los más poderosos, pero éstos no han tenido inconveniente en aparcar “sus principios” cuando les ha convenido.
    La “batalla de las ideas” es necesaria pero no olvidemos que al final se trata de los intereses de unos pocos contra la supervivencia de todos.

    Un saludo
    Despotrikator ha escrito en su blog Extraños terrícolas

    By Despotrikator on ago 11, 2010

  6. Me parece que tu visión es un tanto optimista. El neoliberalismo siemore tuvo una fuerte carga de hipocresía, y sus bases ideológicas siempre fueron bastante débiles, reducidas a un par dogmas de fe. El problema es que no la necesita. No necesita ideología porque no necesita ganar elecciones. Su fuerza se basa en el Banco Mundial, en el FMI, en la OMC, en los consejos directivos de las grandes empresas, de los bancos, en muchas Universidades etc. La crisis actual de la izquierda se produce porque se ha mostrado incapaz de ofrecer alternativas convincentes y con fuerza a este modelo. Y mientras no las consiga seguirá en crisis.

    Por otra parte yo también pienso que la izquierda tiene bastante culpa. Neoliberalismo se ha convertido en una etiqueta que se aplica a cualquiera que proponga reformas o medidas que no se consideren de izquierdas, y con esa etiqueta pretendían descalificar todo lo que esa persona dice. Sin ir más lejos, en el movimiento estudiantil contra Bolonia cualquier propuesta que no casara con los eslóganes “las empresas fuera de la Universidad” “Universidad gratuita para todos” etc, era tachada de neoliberal. Me recuerda un poco a lo que pasa con el imperialismo en latinoamérica. El antiimperialismo se ha convertido en un discurso vacío, algo que puede justificar cualquier acción.

    By Anuar on ago 11, 2010

  7. Una y otra están en crisis. La crisis es económica y política, de gobierno del capitalismo global. Yo creo que Hugo apunta a esto, y con razón. El terreno político está, por primera vez en mucho tiempo, abierto. En esto soy optimista.

    En el terreno económico, el neoliberalismo firmó su acta de defunción definitiva en 2007-2008. Ahora asistimos a un recrudecimiento de la lucha de clases para forzar redistribuciones de riqueza y privilegios, partiendo, sí, de los dogmas neoliberales. Pero estos sólo consiguen generar más caos. Y el neokeynesianismo tampoco parece aportar soluciones “reformistas” satisfactorias.

    El imperio no logra estabilizar el sistema en torno a una “pax americana”. El fracaso del unilateralismo se vio desde el mismo año 2003. El del multilateralismo (Afganistán, G-20, UE) se ve más claro ahora.

    El problema de la(s) izquierda(s) es el de la construcción de nuevos sujetos antagónicos, para lo cual necesita entender mejor las transformaciones del trabajo (crítica del empleo), de lo social (crítica de la renta, de la pobreza, etc.), de la financiarización. En esto soy más pesimista.
    Samuel ha escrito en su blog Resistencia contra los recortes sociales

    By Samuel on ago 11, 2010

  8. Muy interesante artículo.
    Saludos cordiales desde Argentina
    Elisa

    By Elisa on ago 12, 2010

  9. La supuesta erosión del Estado provocada por el capitalismo globalizado nunca fue real: lo que ha ido quedando obsoleto ha sido su “dimensión pública”, pero el Estado, a pesar de la retórica neoliberal, nunca ha dejado de intervenir cuando le ha hecho falta al capital: gastos militares astronómicos, subsidios a sectores económicos “estratégicos”. Lo que ha cambiado con el desarrollo de la crisis, y las respuestas del gobierno de ZP, ha sido que esta bipolarización entre “inversión pública pública” e “inversión pública privada” se ha manifestado de una forma vergonzosamente descarada.

    Respecto a la crisis de la derecha, no es más profunda que la del mismo sistema. Lo del PP no creo que sea demasiado extrapolable, y cada vez estoy más convencida de que hoy en dia vivir en Madrid o en el País Valenciano tiene un punto de acto de resistencia. Pero, a no ser que cambien las cosas, la derecha tiene una larga vida ante ella. Frente a la ausencia de una alternativa anticapitalista sólida ante la orgía política y económica actual, lo que está vendiendo y ganando votos es precisamente ese vacío ideológico del que hablas y que, ante la desidia y la incapacidad cada vez mayor de hacer política de verdad, busca las respuestas (o las distracciones ante la falta de éstas) en una falsa polémica sobre el burka, en el empadronamiento de las personas de origen inmigrante y en discursos identitarios y cada vez más xenófobos que constituyen una explicación relativamente sencilla ante el desamparo imperante. En Europa lo tienen claro, y aquí en el Estado, sólo vamos un par de pasos por detrás. La “crisis” del discurso neoliberal no deriva automáticamente en el auge de la izquierda. La última vez que miré, de hecho, lo hizo en el fascismo.

    By Sandra on ago 12, 2010

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