Quien no haya lapidado, que pida que no tiremos piedras
23 marzo 2010 – 8:16
A pesar de no ser cristiano, hay muchos elementos del cristianismo que tengo en alta estima. La destrucción iracunda del templo tomado por los mercaderes, por ejemplo. También me parece muy necesario que nos apliquemos continuamente aquel “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” que ahora recuerda Ratzinger, pues es un antídoto contra el sectarismo agresivo: recordemos que la leyenda cuenta que Jesús detuvo con esa frase la lapidación de una prostituta.
Jesús paró la lapidación con la que los suyos, los judíos, mataban a una mujer que no era como él, a una prostituta. Es una muestra de generosidad y de capacidad de autocrítica: a nosotros nos parece repugnante la prostitución y no la ejercemos, pero seguro que todos tenemos alguna otra cosa criticable. No es ése el sentido en el que Ratzinger pide que no se arrojen las piedras: él pide que no se lapide a los suyos pero no por un ejercicio de apertura y de comprensión a quien comete errores por graves que sean.
Hace pocos días viul ponía en circulación otra frase, quizás menos sutil, pero que se aplica mejor a la posición de Ratzinger ante los violadores y pederastas a quienes su Iglesia ha protegido: “para tener la boca grande, hay que tener el culo limpio“. Para pedir que no tiremos piedras contra el cura violador, Ratzinger y la teocracia que dirige tendrían que tener un apabullante historial de tolerancia que superara los límites de lo imaginable, pero más bien tiene una trayectoria de castigo inmisericorde de toda conducta sexual que se saliera de la ortodoxia heterosexual conyugal. Tras años lapidando a inocentes, piden que no se tire piedras contra culpables.
Hace pocos años la Iglesia intentó lapidar a Matilde Fernández cuando impulsó como ministra de Asuntos Sociales una campaña de uso del preservativo: junto a la airada respuesta institucional de la Iglesia, los medios de comunicación católicos pusieron a la ministra de guarra y puta para arriba. En los últimos años la jerarquía católica se ha comportado como furiosos lapidadores de homosexuales libres, mujeres que decidan su maternidad libremente y de cuantas personas defendieran una libertad en materia sexual que se base en el mutuo consentimiento, en el amor, en la búsqueda del placer libre. Hace pocos meses, la teocracia vaticana se opuso en la ONU a pedir la despenalización de la homosexualidad. Pero, ay, la primera vez que la Iglesia pide que nadie tire la primera piedra es cuando los suyos se han dedicado no a la sexualidad libre, consentida y mutuamente placentera (¡algo tan asqieroso!), sino a la comprensible violación de niños que no tenían forma de defenderse.
Dos son los aspectos en los que el vídeo de La vida de Brian se adapta a la perfección al caso. El sacerdote lapidador de pecadores no puede quejarse por ser apedreado cuando comete un pecado: a él, efectivamente, le corresponde la piedra más grande, la más certera, por tener la boca grande pese a estar cargado de mierda (sólo es inaplicable al caso en el sentido de que él comete el mismo pecado que el lapidado, mientras que Ratzinger considera pecado una libertad sexual que no se impone a nadie mientras pide perdón para quienes han forzado la voluntad de niños para violarlos).
El otro aspecto es el del hombre a lapidar que se pone a reiterar la blasfemia porque ya nada puede empeorar: le van a matar igual. Durante décadas la sexofobia de la Iglesia puso (pone) en el mismo plano de suciedad toda sexualidad: consentida o no, eso es lo de menos. Lo malo es el sexo y mucho peor el sexo homosexual. Muchos homosexuales que no podrían ejercer libremente su sexualidad se escondían en el sacerdocio. Convencidos de que ya estaban en el peor de los pecados, no tuvieron por qué ver diferencia moral entre ser homosexual y ser un violador de niños: ¿hay algo peor para la Iglesia que ser maricón? A la vista de sus manifestaciones de Rouco y sus hermanos, es evidente que es peor la homosexualidad que la violación de niños. Es tan enfermiza la visión de la sexualidad de la que la Iglesia ha hecho gala que se ha convertido en un vivero de agresores sexuales. Si Dios me lo prohibe todo, todo está permitido.
Que Ratzinger se aplique el cuento y deje de convocar lapidaciones. Cuando lo haga, no sólo estará legitimado para pedir que no lapiden a sus violadores: además, habrá muchos menos violadores en sus filas y más personas libres.

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Ayer se convocó el lanzamiento de pedradas desde A sueldo de Moscú. Yo contribuyo con la lapidación del vídeo de arriba. Ya han arrojado su primera piedra desde los siguientes sitios:
Software Libre y Cooperación
Multiverso incognoscible
Ceronegativo
Literatura y periodismo
Capitalismo salvaje
Kabila
Cuando murió el vino
Y lo reviento cuando quiero
Quemando iglesias
El mundo en positivo
Ordo ab chao
Moscas en la Sopa
The Fuente Palmera Times
Romenauer
Cartas a la República de Barataria
Habichuelas mágicas
Desde l´esquerra
Papeles de Tovar
Agua va!!















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12 Responses to “Quien no haya lapidado, que pida que no tiremos piedras”
Bonito palabro el de sexofobia. Con tu permiso lo difundiré
Un importante porcentaje de pederastas han sido a su vez víctimas de abusos. Yo imagino a estos religiosos educados en colegios religiosos en los que abusaban de ellos otros religiosos, educados a su vez en colegios religiosos, en los que… ad infinitum. Tan antiguo como la iglesia misma, creciendo con ella, alimentándose de su doble moral, su secretismo, su endogamia, y sobre todo, su poder.
By Anna on mar 23, 2010
En este caso voy a ejercer de abogado del diablo (nunca mejor expresado).
Primero, sólo comentar que, como ya he expresado alguna vez, no comparto eso que dices de “mujeres que decidan su maternidad libremente”; yo entiendo que hoy en día existen infinidad de métodos para decidir libre y RESPONSABLEMENTE la no maternidad de las mujeres sin tener que llegar a la muerte del feto. En el falso e hipócrita precipicio al que se nos ha abocado sobre la “libertad para decidir de la no-madre” lo único que se premia son las conductas IRRESPONSABLES de un determinado número de mujeres, que deciden practicar libremente el sexo sí, pero sin guardar las recomendables medidas protectoras, y no sólo por el riesgo a contraer un embarazo no deseado sino ya por mera protección frente a enfermedades de transmisión sexual. A este respecto sigo echando de menos que personas tan de izquierdas como los demás no veamos representada nuestra voz CONTRA el aborto sin trabas ni cortapisa alguna. En este sentido la reclamación de IU, enarbolada por unas radikales ultrafeministas, de la cortedad del plazo para abortar pidiendo que lo justo y necesario sería un plazo de hasta 6 meses me parece una auténtica aberración, muy poco humano y no le veo el izquierdismo por lado alguno.
Soy profundamente antireligioso, pero también soy profundamente humanista y me parece un crimen que se mate tan alegremente un feto humano, ya no digamos cuando esos fetos tienen entre 5 y 6 meses, edad con la que ya son perfectamente viables. La conclusión de lo que ese sector de IU realmente pide es evidente.
By Shúrik on mar 23, 2010
Y ahora me centro en el tema que, como siempre, me enrrollo y no paro.
Sin discutir el fondo de lo hipócrita de la posición de la alta instancia de la Iglesia Romana, me parece que se cae a menudo en la demagogia y la exageración para hablar de ésta como Institución y así tener vía libre para criticar todo lo que dice o pueda opinar.
Como a Hugo, a mí me parecen dignos de encomio muchos de los principios de la religión cristiana, y tengo en muy alta estima el esfuerzo y sacrificio de MILES de religios@s que dan su vida en aras de ayudar al que nada tiene. En España hemos tenido algunos casos, y no precisamente menores. Frente a esta LEGIÓN de buenas personas, con principios, con humanidad, con grandísima bondad, se alzan unos casos de prepotencia y abuso valiéndose de la Institución a la que se representa. Pero eso os sirve a muchos para cargar contra la Institución, olvidando interesadamente TODO lo bueno que ésta ha desarrollado y sigue haciéndolo por todo el mundo. Es como si por haber políticos corruptos (bastantes más que curas pedrastas) se demonizase la política y se abominase de los partidos políticos como forma de representación popular. No pienso que ése sea el camino, sino el de luchar JUNTO a la Iglesia para que combata a los podridos que hay en su seno. Ofrecer la mano y no el puntapié. Con esta forma provocamos en la Iglesia un sentimiento de agredido y responden con el típico mecanismo de autodefensa, minimizando e incluso ocultado sus errores para evitar que se dañe más a la Institución. En lugar de favorecer el aperturismo de ésta, provocamos la cerrazón.
El problema de la Iglesia es que hoy en día la lista de sus deméritos históricos es tan extensa que resulta muy fácil subirse al carro del acusador y señalar al conjunto como responsable de la actuación de unos individuos que, que hasta ahora se sepa, no seguían las instrucciones del Nuevo Testamento al abusar de niños y adolescentes.
Creo que lo valiente, lo responsable y lo verdaderamente de izquierdas es colaborar en la denuncia y sometimiento a la Ley de aquellas personas que abusan de su posición social para abusar del resto, independientemente de si son curas o entrenadores de kárate, y que debemos mostrarnols comprensivos con una Institución que no creo que realmente defienda la violación de jóvenes, sino que estoy seguro que esta conducta les escandaliza como al que más. Si ven un cambio de conducta en nosotros, no empleando el tema de la pedrastia como arma contra la Institución sino contra los individuos que hacen uso de ella, estoy seguro que se avanzaría mucho más su apertura, su integración en la sociedad y su puesta al día.
By Shúrik on mar 23, 2010
Es un tema polémico, ya que hay que ver las dos caras de la moneda y las perspectivas que da quien tiene de su y religión por mi parte estoy de acuerdo con los argumentos de tu articulo, un saudo.
By Hosting y Dominio on oct 27, 2010