Mi hijo es mío

13 marzo 2010 – 9:37 Imagen de previsualización de YouTube

Hay parodias que siemrpe se quedan cortas. Frente a este sketch de Muchachada Nui emerge un Celebrities insuperable: el Defensor del Menor (sic) de la Comunidad de Madrid que tras hacer campaña por el agravamiento de penas a los niños (por su bien, claro) ahora explica que se ha hecho “un perfil falso en Tuenti para controlar cómo lo usan sus hijos” y animó a que la gente hiciera lo mismo. Insisto en que el cargo que tiene este señor se llama Defensor del Menor.

En los últimos años está retornando una visión patrimonial de los hijos. Cuando se defiende el adoctrinamiento religioso en las escuelas se hace en nombre de una supuesta libertad… de los padres: los padres tienen derecho a elegir cómo se lava el cerebro de un crío. Es la misma visión que hay en las declaraciones del Defensor del Menor (sic): mi hijo es mi propiedad y no tiene autonomía, yo tengo autonomía por los dos. Mi hijo tendrá derecho a la intimidad cuando lo hayamos programado tan férreamente que sepamos de antemano qué va a hacer con su intimidad. En la Facultad de Políticas de la Complutense había una pintada muy oportuna: ‘¡Feliz 1984!

Es uno de los ejemplos más acabados de la perversión del pensamiento liberal: la libertad para dominar llevada a su exposición más obscena. Un liberal pensaría que la educación es un instrumento para eliminar dogmas, doctrinas, controles ajenos, desvelar, apartar las tinieblas que impiden que sea la razón la que nos guíe… para que cuanto antes la niña o el niño gocen de una cierta autonomía y se puedan regir a sí mismos guiados sólo por la razón, es decir, libremente. Estos liberales entienden la educación como el sistema por el cual al niño se le trata como a un caballo de un carruaje: se le embrida, se le ponen las orejeras y nos garantizamos que pueda caminar libremente por el camino que le hemos trazado y que es el único que nos hemos garantizado que verá. Por eso el problema del sistema educativo es la falta de disciplina, la necesidad de una autoridad incontestable.

Hay varias formas de llamar a esa educación: lobotomía, domesticación,… También hay otras formas de llamar a esa idea de la educación: totalitarismo, esclavitud, fascismo…

  1. 9 Responses to “Mi hijo es mío”

  2. Si mi hijo fuera compañero de alguno de los hijos del Defensor del Menor le pediría explicaciones (si no le denunciaría): qué has hablado con mi hijo y por qué te has hecho amigo suyo haciéndote pasar por un menor. Me parece una conducta que si no es ilegal está muy cerca.

    Por otro lado, habría que recordarle al Defensor de Aguirre que también en la vida real nosotros y nuestros hijos nos hacemos amigos de gente que no conocemos. Básicamente, y perdón por la tautología, hacer amigos es conocer a personas a las que hasta ese momento no conocíamos.

    By omenendez on mar 13, 2010

  3. El problema a la hora de tratar de explicar esto que cuentas a gente que lo practica es que chocas con un muro impenetrable, tal que si tratases de hacer ver a alguien bajo el efecto de potentes psicotrópicos que eso que ven no son más que alucinaciones causadas por el consumo de psicotrópicos…

    By Zirbêth on mar 13, 2010

  4. Es cierto que en las escuelas se deberían eliminar todas las referencias o enseñanzas religiosas. Ahora bien, no veo nada malo en la primera definición de educación que has expuesto. Es más, más que liberal yo la consideraría ilustrada. La segunda, en mi opinión, se contradice con la primera, y habría que matizarla un poco más. Es evidente que un niño no es un caballo, es un homínido mamífero, sociable pero con una especial inclinación depredadora. Y del mismo modo que cuando el Estado renuncia de su autoridad el hueco que deja es ocupado por otra autoridad, generalmente privada, cuando en las aulas el maestro renuncia o no se le permite ser la autoridad, los pequeñuelos más fuertes se comen a los más mansos. ¿Lobotomía? Me parece exagerado. Educar significa conducir, dar al que aprende los medios de abrirse al mundo, guiar en el conocimiento. Por tanto sí, creo que la educación tiene mucho que ver con la domesticación de un animal que llega al mundo desnudo, ignorante y salvaje.

    By H.M. on mar 13, 2010

  5. H.M. Yo no diría que enseñar es conducir, sino que debería ser enseñar a conducirse. Sé que no siempre es fácil (y lo sé de oídas y de leídas, porque no soy padre), pero debería ser el reto.

    By hugo martínez abarca on mar 13, 2010

  6. A veces nos olvidamos que los niños y jóvenes (y tendría que añadir también los ancianos) son ciudadanos. Que si bien hasta los 18 años no tienen de derechos políticos, sí que tienen el resto de derechos como a la protección de su intimidad (también de sus propios padres!).

    ¿El Defensor del Menor de la CAM sigue siendo el mismo que quería sacar la educación sexual fuera de las escuelas? Porque eso tenía que ser cosa de los padres, decía.

    Quién proteje a los menores de este “defensor”. ¿A qué o quién defiende?

    By Mendigo on mar 14, 2010

  7. Intentar educar a un niño basándose en el control por medio del engaño sólo puede conducir al fracaso.

    Y se supone que se persigue el éxito, ¿no?

    A los niños les explicas las cosas como son, sin tremendismos ni amenazas cataclísmicas, y lo suelen entender para luego decidir lo que les conviene. Los niños son niños, no idiotas, y los adolescentes menos aún.

    By eyelock on mar 14, 2010

  8. Yo sí soy padre. De dos. Y voy a educar a mis hijos controlando sus idas y venidas, registrando cajones y bolsillos, siguiéndoles cuando salgan de marcha, interrogando a sus profesores y amistades sobre el comportamiento y las conversaciones que mantienen, espiando por la cerradura del cuarto de baño, abriré sus mail y me meteré en sus redes sociales… y cuando, ya crecidos, me manden a la mierda y no quieran saber nada de mí y me internen en una residencia, diré que la juventud ha perdido sus valores y el respeto a sus mayores.

    By picapiedra on mar 15, 2010

  9. Es muy dificil establecer la linea que separa preocupación y supervisión, de invasión de la intimidad. Para cuando llegan a la edad en que necesitan tanta supervision, o ya los has formado y educado, o simplemente es demasiado tarde. Cualquier adolescente de 13- 15 años encontrará el momento y la forma de hacer lo que quiera hacer. Solo una formación en la infancia adecuada le dara las herramientas adecuadas para tener juicio suficiente y poder decidir por si mismo que merece o no la pena hacer.

    By Alcyone Abaira on mar 22, 2010

  1. 1 Trackback(s)

  2. mar 13, 2010: Bitacoras.com

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