En defensa de lo común
21 July 2008 – 7:50Tras un fin de semana meditando, he llegado a la conclusión de que tienen razón. No sólo tienen razón, sino que se han quedado cortos. Hay que defender lo común. Pero no sólo la lengua. Todo. La religión, la música, la literatura, el pensamiento, la opción política, la raza, las vestimentas. Porque lo particular nos divide, nos segrega, nos distancia.
Empecemos por la religión. La historia está plagada de guerras de religión. Ninguna de ellas se habría producido si todos hubiéramos tenido la misma religión. Hoy mismo todo sería más cómodo si todos nos tragásemos los mismos dogmas promulgadas por una misma autoridad religiosa. Da igual que fuera un imam que impusiera velos o un papa que prohibiese investigación con células madre. Lo importante es tener una religión común en público. Quien quiera celebrar ritos minoritarios, que lo haga, pero en privado. En la escuela, en la administración, en los medios de comunicación, la religión común, porque no hay que poner el énfasis en lo que nos separa, sino en lo que nos une.
Con la música, la literatura, el vestuario… la cosa está bastante avanzada y hay poco esfuerzo por hacer. La más estrafalaria nota discordante la puede poner un ministro que un día no se ponga un colgajo del cuello. Pero por lo demás ya hemos conseguido una práctica uniformidad cultural. Hay que perseverar: hay colegios en los que los niños todavía no visten de uniforme las niñas y los niños, lo que conlleva una exaltación de la diferencia. En literatura tenemos un ejemplo a seguir: literatos del mundo, investigar en la línea abierta por Ana Rosa Quintana y lograr que en pocos años todos los libros fueran un solo libro. Un libro común.
Cómo evitar lo común en el pensamiento, en la opción política de cada cual. Para desprestigiar el pensamiento común los independentistas intelectuales lo llamaron pensamiento único. Preferían la segregación intelectual, el conflicto, la bronca, el tiro en la nuca, en fin. El pensamiento común nos situará a todos en una misma comunidad intelectual, sin absurdas fronteras particularistas. La opción política común, de la que tan cerca nos sentimos, nos llevará a un mundo de paz y armonía, sin malentendidos (sin entendidos). Y si queda alguien que disienta del pensamiento común, ya se sabe de qué es cómplice.
También la raza común es la mejor forma de evitar el racismo. Dado que hasta los dibujos animados japoneses sitúan a caucásicos en el estrellato, hay que concluir que la raza común es la raza blanca: una sola raza, la raza blanca. Se acabaron los conflictos raciales, las discriminaciones, los barrios peligrosos, los problemas con los inmigrantes.
No incluímos el género común, porque sería una mariconada y no nos recogerían firmas en Hazte Oír.
Que vengan ahora los segregacionistas, los tontos útiles, los particularistas, los pesebreros, los bobos, los ingratos y los ágrafos a decirnos que este mundo de lo común no es el ideal. Que vengan y nos digan a nosotros, liberales de izquierdas y de derechas, pero liberales al fin, que lo común no es el reino de la libertad.
Lo uniforme es lo común. La Guerra es la Paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza.
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3 Responses to “En defensa de lo común”
Si hay una obra omnipresente por su acertado análisis del poder es “1984″ de Orwell; por otro lado, un canto al individualismo.
Un saludo
By David on Jul 21, 2008