Tres aprendizajes y una pregunta sobre la crisis del PP
29 May 2008 – 7:52Si no escribo demasiado sobre la crisis del PP no es por aquello del respeto a lo que ocurre en casa ajena: el Partido Popular tiene tal presencia en la vida pública y capacidad de hacer daño que considerarlo ajeno es estar ciego. La razón fundamental es que no soy capaz de encontrar criterios políticos concretos que separen a los contendientes; más bien parece que la bronca se centra en tácticas de marketing electoral y, sobre todo, en pillar cacho. Sin embargo, sí creo que hay algún aprendizaje que podemos obtener de las puñaladas que da hasta el apuntador en esta pelea interna. A saber:
-No era un problema de listas. Siempre se ha argumentado para explicar el monolitismo de los partidos políticos españoles que las listas cerradas y bloqueadas impiden la discrepancia interna. La gente de Izquierda Unida sabemos muy bien que se puede tener una alta discrepancia e incluso frecuentes navajeos con este sistema de listas. Ahora lo ha demostrado el Partido Popular. El problema de las listas no es que eviten la discrepancia, sino que evitan que los ciudadanos tengamos capacidad de elegir. Y el monolitismo de los partidos no tiene una causa tan superficial, sino probablemente una cultura política monárquica, caudillista, que siente como desleal la discrepancia del líder. Es más profundo y más preocupante que una mera lucha por la supervivencia.
-Se podía discrepar. Vemos ahora, pues, que en los partidos políticos es posible discrepar. Al menos en el Partido Popular. Si se puede discrepar, quien no discrepa es responsable de su acuerdo con la dirección del partido. En 2003 183 diputados del Partido Popular votaron a favor de bombardear Iraq. Si pueden discrepar ahora con la ferocidad que lo hacen sobre tácticas electorales o cargos internos, también pudieron haber discrepado entonces, si se quiere con menor agresividad, para evitar un genocidio. No sólo no discreparon, sino que apoyaron entusiastas al carnicerito de las Azores, por lo que se convirtieron cada uno de ellos en cómplices de las bombas que cayeron y caen sobre el pueblo iraquí. Las fotos de aquellos diputados fueron lógicamente señaladas en las manifestaciones contra la invasión: eran fotos de algunos de los responsables de la matanza. Habrían discrepado si les hubiera parecido importante impedir un genocidio, pero no fue así. Echar a Rajoy sí es importante.
-¡Que les devuelvan su voto! En la concentración que hubo el viernes en la calle Génova contra Rajoy y a favor de la virginidad de María San Gil se coreó un grito: ‘¡Que nos devuelvan nuestro voto!’. Insisto en que no entiendo en qué discrepa esta gente de Rajoy, pero considero que tienen derecho a que les devuelvan su voto. Ellos eligieron a unos representantes y piensan que les han traicionado: ya no se sienten representados por ellos. En Venezuela existe una conquista democrática entre otras que es la posibilidad de revocar los cargos electos en determinadas circunstancias si los ciudadanos sienten que el electo no merece representarles más. Es lo que reivindicaban de forma un tanto primitiva aquellos manifestantes y deberían tener ese derecho como lo tienen los ciudadanos venezolanos gracias al fracaso del golpe de Estado apoyado por Aznar.
-Pregunta. Los dirigentes y periodistas del Partido Popular que hoy no creen que Mariano Rajoy esté capacitado para dirigir su partido nos intentaron convencer hace tres meses de que era la persona en quien debíamos confiar para que dirigiera todo nuestro país (el propio Elorriaga fue quien presentó la patética campaña Cabeza y corazón). ¿Cuándo se dieron cuenta de que era un inútil y un vago? ¿Tienen más amor por su partido (al que no quieren ver dirigido por un tipo como Rajoy) que por España (a la que querían ver gobernada por don Mariano)?
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3 Responses to “Tres aprendizajes y una pregunta sobre la crisis del PP”
No entiendo la sorpresa entorno a Elorriaga de ahora… si ya en marzo, a escasos días de las elecciones soltó la bomba aquella de “nuestra campaña se basa en aburrir al “enemigo” para que se abstengan y no vayan a votar”, aludiendo a la duda razonable…
Flaco favor entonces… ¿y ahora?
By Maripuchi on May 29, 2008
Muy bueno tu comentario de hoy. Me gusta en particular lo que dices de la discrepancia cuando el voto en el Parlamento para invadir Irak. En su momento (elecciones 2004) no entendí que no fuera más utilizado ese vergonzoso asunto por PSOE o IU. Porque vergonzoso fue ver a unos tíos reirse y celebrar ir a una guerra como si de una fiesta se tratara.
Y una lección que se puede aprender de todo esto: en el PP están discutiendo de personas y no de ideas o política. Ahí si que no tienen dudas de lo que quieren hacer y harán, ya sea con un Mariano, una Esperancita o quien sea. Sería bueno que IU hiciera lo contrario y discutiera antes de política, despues las personas vendrán solas una vez que se haya acordado un programa.
By Aurora on May 29, 2008
Efectivamente Hugo aquí no hay discrepancia política por ningún lado, lo que hay es un dramático, aunque a mi me divierta, espectáculo de cainismo, agravado por el hecho de que diez milones de votos no han servido para gobernar.
By J G Centeno on May 29, 2008