Lo que los intereses unen, que no lo separen las ideas

22 May 2008 – 7:45

Hay cierta emoción entre las buenas gentes de izquierdas al ver cómo se zurran entre sí los dirigentes del Partido Popular. La ilusión de una división del PP en dos partidos, uno de extrema derecha y, por fin, uno de derecha democrática (valga el oxímoron: en realidad me refiero a una derecha educada y que guarde las formas) siempre ha estado en el horizonte más esperanzado de la izquierda. Ayer mismo vi en la Facultad de Políticas de la Complutense (donde suelo pasar la tarde) cómo Jorge Verstrynge estaba pletórico de felicidad ante los zurriagazos que se sacuden sus antiguos compañeros: por fin tendremos un partido nítidamente de extrema derecha, decía. Eso fue antes de que el PP filtrase que María San Gil dice que se inmola, anuncio que mucha gente se cree y que puede que sea verdad porque esta mujer es la única que posiblemente se crea su integrista discurso en el PP.

Fríamente, no parece que haya demasiados motivos para ese optimismo. Entre otras cosas porque el PSOE no se ha animado a cambiar la ley electoral: si se hubiera desincentivado la unidad a toda costa (con una ley menos mayoritaria) posiblemente habría más facilidad para una ruptura. Pero además no estamos ante dos corrientes ideológicas que se peleen por dos modelos de sociedad distintos. Ya hablamos en su día de la prueba del marciano como prueba definitiva de que la disputa no es ideológica; otra prueba es la estricta división regional de las posiciones: ¿no hay moderados en la Alicante zaplanista? ¿ni duros en la Valencia controlada por Camps? ¿No habría más flecos, más matices, si el problema fuera de ideas? La disputa que hay es por cuotas de poder y se resolverá con un reparto de poder nuevo que contente más o menos a todos los que tengan capacidad para hacer daño al PP, pero nadie está dispuesto a romper el juguete, como sucedería ante un problema de ideas real. Sólo en el caso de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón la disputa podría tener tintes más personalistas: de choque de dos ambiciones o, simplemente, de mutuo y merecido asco personal.

En general el Partido Popular es un tinglado que es muy rentable a mucha gente. Hay demasiados intereses en juego como para dejar que se rompa el instrumento. Desde ingresos empresariales a intereses de potencias extranjeras, pasando por lobbies ultrarrreligiosos, el Partido Popular es el instrumento de un buen puñado de poderosos que lo utilizan, pero también lo apoyan y no consentirán que, llegada la hora de la verdad, se rompa.

Para esos intereses no hay prisa en recomponer filas: en el futuro sólo se atisban las elecciones vascas, las gallegas y las europeas. En las vascas no tienen ningún peso el PP para defender los intereses que le apoyan (¿qué concesión de obras dará el PP en el Gobierno vasco? Si Patxi López no lo impide, ninguna); en las gallegas, podría volver a tenerlo, pero parece muy difícil; las europeas son un teatrillo que sirve para repartir pasta entre partidos y políticos jubilados, pero nada depende de su resultado. Ahora no importa la crisis del PP. Es en 2011 cuando el PP tiene que estar unido, pues estarán en juego municipios y autonomías donde tienen que repartir licencias, obras, doctrinas,… y antes de llegar ahí, probablemente mucho antes, si Camps o Aguirre (o quienes mueven sus muñecos) tienen que ceder un poquito para conservar su cuota de poder, estemos seguros de que lo harán.

Perdamos esa esperanza: si el PP fuera un partido político en vez del mascarón de proa de una serie de lobbies podría romperse. Y el PP focaliza un problema más general: ¿alguien recuerda alguno de los grandes partidos centrales europeos que se haya roto en los últimos 25 años? Si hubiera ideas detrás de ellos, 25 años (¡y qué años!) hubieran dado para crisis muy importantes en algún lado: ha sido imposible. El juego es otro.

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  1. 2 Responses to “Lo que los intereses unen, que no lo separen las ideas”

  2. Eres un fino analista político.

    Lo mejor para tu organización sería que fueras igual de implacable al diseccionarla.

    Es lo que nos decían nuestras madres cuando nos echaban agua oxigenada en las heridas…si pica, es porque cura. Si no estuviera infectado, no picaba.

    Sin piedad, Hugo.

    Algunas de las cosas que leo en esta y otras páginas aún me hacen albergar esperanza. Los encuentros abiertos que habéis tenido en Madrid o Euskadi son un buen paso.

    Sobran burócratas y trepas y faltan ideas. Empiezan a salir, esas ideas.

    Bien. Muy bien.

    By Mendiguiño on May 23, 2008

  3. De acuerdo con tu análisis, pero me falta algo. si fuera todo tal y como reflejas, no estaríamos asistiendo a lo que estamos viendo desde el día 10 de marzo. Creo que los partidos con aspiración de gobernar -y con un sistema bipartidista en el fondo y las formas ésos son PP y PSOE- necesitan tocar poder a nivel estatal. Si no, por muy bien que le vayan las cosas a otros niveles -y al PP le va bien-, surgen los problemas. Ya ha pasado en el PP gallego y en el valenciano -aunque haya quedado sepultado por la victoria autonómica-. Y ocho años sin tocar poder es mucho tiempo, sobre todo para una formación que, no olvidemos, pensó que en 2004 iba a ganar de largo las elecciones. Por eso, me da la impresión de que alguien está muy interesado en hacer volar una parte del partido para que de esas cenizas renazca algo presentable -y con capacidad de ganar en 2012-. Veremos hasta dónde se prolonga esto, porque ya hay quien dice que estos movimientos anti-Rajoy seguirán después del congreso popular.

    By Carmen on May 24, 2008

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.