Programa, programa

21 mayo 2008 – 7:21

Uno de los principios de la laicidad política ha sido el de supeditar los acuerdos de gobierno a la efectiva acción política. Es lo que se ejemplificó con la fórmula ‘programa, programa, programa‘ con la que respondía Anguita cada vez que le preguntaban por las alianzas post-electorales y que recordó Patxi López el lunes por la noche en una entrevista en una emisora de radio. Con algún matiz y una duda estoy plenamente de acuerdo con la fórmula, pues evita algunos malos entendidos. Del mismo modo que uno no puede hacerse a la idea de que IU es el colmo de la unidad porque la palabra ‘Unida’ sea el 50% de su nombre, los adjetivos que tal o cual partido se ponga no tienen por qué ser creíbles y la prueba del algodón siempre es la política efectiva que se realiza: el programa de gobierno.

El matiz que introduciría es que hay grupos y personas con los que debe ser imposible el acuerdo por mucho que se pudiera alcanzar una formulación programática aceptable sobre el papel. Personas cuya práctica política esté vinculada a la defensa de intereses privados por encima de los colectivos, a la corrupción o al crimen no pueden alcanzar puestos de poder con el apoyo de Izquierda Unida. Es algo parecido a la importancia del factor personal en sentido negativo sobre la que escribía hace unos días: en positivo no importan las siglas ni las personas, pero en negativo por supuesto que sí.  También parece razonable que un acuerdo programático local no pueda ser contrario a una política general de la organización de la que estemos hablando (obviamente pienso en IU, pero creo que estas ideas son bastante generales). Ejemplos hay para aburrir y también operan en sentido negativo: Mondragón, Ardales y Leganés son muestras de cómo la autonomía local ha roto en ocasiones con la política general de IU. En todos esos casos, el veto a una formación política por su carácter ultraderechista o por prácticas concretas incompatibles con IU puede ser plasmado simplemente con la aportación de los votos necesarios para la investidura de la candidatura que evite males mayores pasando a la oposición desde el primer momento posterior a la votación si no hay acuerdo.

A lo que más vueltas doy es a la duda que no consigo resolver y es la extensión del acuerdo programático que tiene que haber para un pacto de gobierno. Pues un pacto programático puede ser aquel por el que un partido gestiona con su política tal o cual ministerio, consejería o concejalía: la extensión del acuerdo programático es pequeña pero la intensidad es plena. En el otro extremo, se pactaría una política de conjunto del equipo de gobierno, perdiendo autonomía para aplicar la política propia tal cual en los departamentos controlados por la formación política en cuestión: la extensión sería mayor, pero la intensidad menor. En el primer caso habría un déficit de coherencia, pues las decisiones de un equipo de gobierno son colegiadas: ¿es posible defender una política de vivienda magnífica del ministro de Vivienda que hemos conseguido mientras formamos parte de un gobierno cuya ministra de Economía privatiza y la de Interior apalea manifestantes? En el segundo caso se pierde la posibilidad de realizar políticas concretas prometidas en los programas electorales y sobre todo se pierde identidad política: si el programa de gobierno es un acuerdo de distintas partes y no la suma diferenciada de ellas, a la hora de la responsabilidad política (la nueva llamada a las urnas) quedaría absolutamente diluida la propuesta de cada parte y la acción de gobierno, para bien y para mal, sería capitalizada por el grupo mayoritario. En ambos casos es obvio que debería de haber un cierto acuerdo sobre la línea de gobierno, pero en uno la defensa del programa se concentra en una sección de la tarea de gobierno y en el otro se generaliza al conjunto de ésta por parte de todas las organizaciones que alcanzan el acuerdo.

Ya pontifico yo demasiado cada mañana con mis certezas, así que hoy os pido ayuda para resolver mis dudas. Llevo unos días dándole vueltas a esta duda, a raíz de un comentario que escuché sobre un caso concreto que no quiero citar para que el debate no vaya por el análisis del caso en cuestión (si eso al final del día os lo cuento, por no ir de misterioso): creo más interesante el principio general. De entre los dos ¿qué modelo de acuerdo de gobierno basado en el programa os parece más conveniente?

  1. 2 Responses to “Programa, programa”

  2. Hombre, don Hugo, no me ponga precisamente el ejemplo del ministro de Vivienda, que me pone en un aprieto…

    By fernando mh on may 21, 2008

  3. Sí, el ejemplo estaba a huevo, pero es precisamente porque si de algo podemos presumir es de política de vivienda: en vuestro caso, en el de Rivas…

    By hugo martínez abarca on may 22, 2008

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