Las patas de colores
3 April 2008 – 7:54
Un debate interesante que se está produciendo de manera más o menos soterrada desde hace tiempo es el del peso que deben tener los colores de los que se nutre políticamente la izquierda transformadora: ¿debe pesar más el rojo o el verde? ¿qué papel queda para el violeta? El supuesto énfasis que se habría puesto en la pata verde en vez de en la pata roja se encontraría, según algunos, en el origen de la catástrofe; la debilidad de los sindicatos, responden otros, dificulta enormemente que nos apoyemos sólo en la pata roja. Sobre la presencia de la pata violeta (feminismo) nadie discute: se da por sobreentendido que todos la compartimos, aunque luego sólo llevemos hombres al parlamento y la comisión que ha de salvar a IU será todo lo unitaria que se quiera, pero desde luego no es paritaria.
Se presentan como problemas separados lo que son un mismo problema: el origen del creciente déficit de derechos laborales, el cambio climático, la imposibilidad de tener una democracia más profunda… tienen un origen común. Llámese a ese origen neoliberalismo, globalización o capitalismo, que tanto da.
Si nuestra pata verde consiste en pedir que se mantenga el actual consumo energético pero que la energía provenga de fuentes más limpias, nuestro discurso quedará muy bien, pero no estaremos diciendo nada transformador. Va quedando claro con la promoción del biodiésel: posiblemente su quema sea menos contaminante que el petróleo fósil (su quema, porque su fabricación no parece que sea demasiado limpia), pero la apuesta por el biodiésel se encuentra en el origen de una subida de precios que puede llevar al hambre (a más hambre) a millones de personas e incluso se estaría promocionando cultivos intensivos depredadores de la tierra que acelerarían el desastre ecológico: ¿quién le va a exigir a Brasil que no arrase el Amazonas para cultivar en él maíz para las gasolineras tejanas?
La pata verde no pasa por parches estéticos, sino por un parón en el crecimiento del consumo energético. Y eso es dar un hachazo al modelo económico actual. No hay distintas patas: la de la lucha por la emancipación de los ciudadanos de abajo frente al poder económico. La aspiración de la pata verde, como de la pata roja, como de la pata violeta y de cualquiera de las múltiples patas sobre las que nos apoyamos es la transformación de las instituciones políticas, sociales y económicas para que estén a nuestro servicio, al servicio de los hombres y mujeres, y no al revés.
Si se trata de debatir qué peso debe tener cada color en los discursos, o qué palabras se deben usar para hablar de cada color, el debate es francamente pobre. Si el debate se centra en si debemos apoyarnos en una u otra pata, no hay debate: son una sola pata.
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24 Responses to “Las patas de colores”
Muchas patas para un banco.
Salud y República
By RGAlmazán on Apr 3, 2008
Tres patas es el mínimo número de patas para tener una mesa, o una silla. Además una mesa de tres patas nunca cojea, incluso si una es más corta que otra. Pero tienen que ser tres y para que la mesa sea cómoda, que no esté muy inclinada, las patas tienen que tener una altura parecida.
Quiero decir que estoy totalmente de acuerdo contigo, solo que he querido divertirme diciéndolo de otra manera. Sobre la “pata verde”, aquí hay un enlace muy interesante sobre el agua y la falsa necesidad de hacer trasvases, muy de moda este asunto ahora que se habla tanto del Segre: http://www.informarn.nl/informes/medioambiente/act070710_aguaarrojo
By Aurora on Apr 3, 2008
http://en.wikipedia.org/wiki/Ecosocialism
By Hitur on Apr 3, 2008
He leido en la red un texto que te adjunto y que os hará reflexionar sobre la pata verde. En otra ocasión te hablaré de los otros colores de las patas:
El latiguillo de moda de unos años a esta parte entre gentes de progreso y políticos de retroceso es el del calentamiento global. Todos los desajustes meteorológicos, desde las inundaciones a las olas de frío pasando por las sequías, los tifones y los vendavales, se explican por el mismo patrón. El planeta se está calentando, y, como consecuencia de ello, las cosechas se perderán, los bosques se secarán y la humanidad perecerá achicharrada bajo un sol de justicia. ¿Tal es el desesperanzador futuro que le espera a nuestro mundo?, ¿es cierta la profecía del calentamiento global?
Lo cierto es que no lo sabemos. Ni los científicos, ni los políticos, ni nadie en absoluto. No hay evidencias que apunten a que el planeta se caliente, al menos en el largo plazo. Hace menos de treinta años, tan pocos que muchos de los lectores aún lo recordarán, la misma comunidad científica que hoy se apuesta el dedo meñique a que su predicción es correcta, aseguraba que la tierra se encontraba a las puertas de una glaciación. Curiosamente achacaban su causa a los mismos males que hoy provocan el calentamiento. Según aquella descabellada teoría, en los años venideros los glaciares y los casquetes polares avanzarían inexorablemente enterrando a la corrupta civilización occidental bajo varios metros de hielo purificador. El pronóstico falló pero entonces muchos se la creyeron a pies juntillas.
La historia no era nueva, diez años antes, en la década de los sesenta, los mismos científicos, o sus profesores universitarios, habían profetizado que se estaba incubando una bomba poblacional que acabaría con los recursos del planeta y provocaría una hambruna sin precedentes. La biblia de aquel movimiento neomaltusiano fue un librito de un tal Paul Ehrlich, un majadero que se dedicaba a la cría de mariposas, titulado The Population bomb (La bomba poblacional) que obtuvo un notable éxito editorial. A juicio de Ehrlich “La batalla para alimentar a toda la humanidad se ha acabado [...] En la década de los 70 y 80, centenares de millones de personas se morirán de hambre”, y no precisamente en África, el entomólogo aseguraba que unos 65 millones de norteamericanos morirían de inanición en la década de los setenta, “la mayoría niños” precisaba con intención de atemorizar a los lectores. En aquella década naturalmente nadie murió de hambre en Estados Unidos cuya población ha aumentado en 100 millones de personas desde la publicación del libro en 1968.
Las profecías apocalípticas de Ehrlich sin embargo cuajaron, y se sumaron a las de los primeros ecologistas, los de la nueva era glacial. Los hippies y los universitarios ociosos las tomaron como propias, y anduvieron lo menos tres lustros incordiando con su verdad revelada a gobiernos, empresas y ciudadanos indefensos a través de la televisión y las pretenciosas revistas científicas. Ehrlich estaba tan convencido de su teoría que llegó a aceptar una apuesta del afamado economista liberal Julian Simon sobre su proyectado encarecimiento de las materias primas. Ehrlich perdió y, aprovechando la derrota, publicó otro libro, The population explosion en 1990 reafirmándose en su tesis del fin de los recursos y el hambre generalizada. Como era de prever no volvió a dar ni una pero siguió teniendo lectores muy apasionados que todavía hoy repiten como papagayos su repertorio de sandeces.
Gran parte de los lectores de Ehrlich y casi todos los que en los setenta se dejaron los dedos escribiendo para demostrar la nueva era glacial que se nos venía encima, son hoy los valedores del calentamiento global. Con semejante currículo es ya difícil confiar en sus predicciones pero, como el tiempo no pasa en balde, los apóstoles del armaggedon se han dotado esta vez de un nuevo prontuario con apariencia más científica y más resultona en los medios audiovisuales. Y es que el calor asusta más que el frío, perecer asfixiado, envuelto en sudor y sufrimientos es de una plasticidad mayor que la aséptica e indolora muerte por congelamiento. De esta manera, los que antaño daban alaridos por la reaparición de los hielos perpetuos, hogaño nos advierten de lo inevitable de un calentamiento general del planeta sino se hace lo que ellos dicen.
El hecho es que la tierra puede perfectamente estar calentándose o estar enfriándose. La tendencia, simplemente, la desconocemos. Si algo han aprendido los climatólogos, desde que esa disciplina se convirtió en ciencia, es que el clima es tan caprichoso como variable, y tan difícil de pronosticar como huidizo al limitado entendimiento humano. Hace mil años, ayer por la tarde en términos geológicos, el clima era más cálido. Hacia el año 1000 de nuestra era los vikingos llegaron a Groenlandia y la llamaron así porque el paisaje era eminentemente de color verde, no en vano Groenlandia en inglés se dice Greenland, Tierra Verde. Hoy la mayor isla del mundo es un casquete polar, un enorme cubito de hielo varado en mitad del Atlántico y prácticamente inhabitable. Por aquel entonces, en el amanecer del segundo milenio, sabemos que la bondad de las temperaturas posibilitó que las áreas de cultivo se extendiesen hasta la misma Escandinavia o que, por ejemplo, la población de Europa creciese notablemente. Los expertos conocen esta época, comprendida entre los siglos X y XIV, como el óptimo climático medieval. Si los climatólogos lo han llamado óptimo será por algo, y es que cuando la temperatura media del planeta sube la vida florece, ha sido así desde que el mundo es mundo y desde que el primer organismo unicelular hizo su debut en el caldo primigenio.
Pero, como ya apunté antes, el clima es cambiante, y al pequeño óptimo de la Edad Media le sucedió lo que se ha denominado como la Pequeña Edad de Hielo que se inició tímidamente en el siglo XV y se extendió hasta bien entrado el XIX. En Londres, por ejemplo, se celebraban ferias sobre el cauce helado del Támesis hasta tiempos de Napoleón, y en Madrid, en la cálida España, existió una pista de patinaje sobre hielo natural en el parque de El Retiro hasta el reinado de Alfonso XII. Si hoy observamos el soberbio río que atraviesa el centro de Londres, o si nos detenemos ante los rosales que hoy ocupan la antigua pista de patinaje de El Retiro concluiremos que el clima se ha calentado, y estaremos en lo cierto. Hace más calor que hace un siglo pero no sabemos porqué. Hace más frío que hace un milenio y tampoco sabemos porqué. La condición humana tiene estas servidumbres.
Algunos astrónomos han apuntado que la causa quizá se encuentre en las manchas solares porque, a fin de cuentas, el único radiador que calienta la tierra es el astro rey y sólo de los rayos que nos regala pueden provenir cambios térmicos de semejante envergadura. Otros buscan los cambios en la oscilación natural del clima. Según esta teoría cada 10.000 años el hemisferio norte se congela para entrar en un letargo de unos 100.000 años. A esto se le conoce como glaciación. Casi toda la orografía de la Europa actual está modelada por los glaciares, y algunas partes del continente han estado durante varios periodos completamente enterradas bajo el hielo. Si la tendencia se mantiene lo lógico es pensar que lo próximo que nos espera es una glaciación porque hace más o menos 10.000 empezaron a retroceder los hielos, es decir, que nos encontramos en el ocaso de un periodo interglaciar.
Ante evidencias de tal magnitud, esto es, clima sumamente variable, glaciaciones brutales y dulces óptimos en los que prospera la vida, los ecologistas apenas pueden ofrecer unos estudios realizados con un ordenador, si, un ordenador como el que tiene usted en casa pero algo más potente. En la matriz de datos de estas computadoras ejecutan unos programas llamados Modelos de Circulación General o MCG a los que suministran una cantidad –siempre limitada- de variables. Las conclusiones son las que ellos quieren. Crean en la memoria de estos ordenadores una atmósfera en miniatura y al antojo del investigador de turno que, por lo general, suele ser ecologista y suele estar concienciadísimo con eso del medio ambiente. Si los resultados no confirman la hipótesis prefabricada del científico, éste seguirá modificando las variables hasta decir eureka y presentarlo como un gran descubrimiento.
Las sucesivas conferencias sobre el cambio climático se han inspirado en los datos extraídos de esos modelos, las decisiones de muchos gobiernos se han tomado partiendo de esos datos, y el célebre y discutido Protocolo de Kioto es la aplicación práctica y a escala global de lo que unos científicos jugando a ser Dios han conseguido sacar a sus máquinas. Tras el presumido consenso de la “Comunidad Científica” viene la campaña de propaganda. Del primero se enteran cuatro, los autores del experimento y dos más aficionados a perder el tiempo con estas cosas. Del segundo, en cambio, nos enteramos todos. No existe organización ecologista que no dé el tostón con lo del calentamiento global. Son además pertinaces e inasequibles al desaliento. Si hace un verano especialmente caluroso es muestra inequívoca de sus teorías. Si llueve más de la cuenta significa que el clima anda como loco y apoya la tesis del calentamiento. Si hace frío, mucho frío, aunque más difícil de defender, también se toma como una evidencia de que algo falla y, naturalmente, de que algo hay que hacer.
Los ecologistas parecen tener en la cabeza una temperatura idónea fuera de la cual todo es sospechoso y antinatural. ¿Cuál es la temperatura ideal de la Tierra?, la actual, la del óptimo climático medieval, tal vez la de la pequeña edad de hielo, o quizá la de la última glaciación que transformó el continente europeo en un inmenso casquete. Ni el más curtido de los auto arrogados defensores del planeta podría contestar a esta pregunta, porque, tras el camelo del calentamiento global, no hay ecología, ni climatología, ni ciencia, ni siquiera sana curiosidad por el devenir térmico del planeta. Detrás del bulo hay ideología, y de la mala. Tras los bastidores del timo de principios de siglo se encuentra un subproducto de la ideología que subyugó a un tercio de la humanidad bajo la hoz y el martillo durante 70 interminables años. El ecologismo es marxismo simplificado, remozado y pasado por la turmix para hacerlo más digerible a las nuevas generaciones. Se vale de lo mismo, de la mentira, de la desinformación y de la propaganda, eso sí, escudándose tras un pretencioso consenso científico que, como dijo un sabio, es siempre el primer refugio de los granujas.
By Hilario Ideas on Apr 3, 2008
Buena reflexión (y necesaria). Algún día, si te apetece, me interesaría leer otro post en el que te centres en la pata violeta. Más allá de políticas de paridad (más o menos superficiales) ¿Cómo se relaciona, política y teóricamente, la lucha Feminista dentro de la Izquierda?
By Sandra on Apr 3, 2008
Solo con todas las patas rojas, las de la transformación de la sociedad, en la mesa se podrán colocar bien firmes y asentados, los objetivos blancos, verdes, violetas,etc…, todos ellos IMPORTANTISIMOS
By J G Centeno on Apr 3, 2008
Hola, soy nuevo en este blog, mi primer comentario no lo puedo realizar sobre el texto del blogger, debo hacerlo contra el comentario de Hilario Ideas, por necesidad de reestablecer la verdad. Hilario nos muestra un texto acientífico, demagogo y falaz, escrito con la única intención de crear dudas entre la población sobre la ineludible realidad del cambio climático.
Hilario estás utilizando (des)información pasada de moda, me explico este tipo de (des)información estuvo en auge hace unos años, cuando los lobbys petroleros, pretendían sembrar las dudas entra la ciudadanía europea con el único fin de obtener una moratoria sobre los acuerdos Kioto y posKioto por parte de la Unión Europea, en base a la creación de una duda razonable que permitiese evitar la presión social a la que estaban expuestos los políticos europeos.
Este tipo de presión “acientifica” tubo su origen en los lobbys tabaquistas de hace unas décadas “se llegó a afirmar que el tabaco no era malo para la salud” http://tobaccodocuments.org. Posteriormente todas estas estructuras de grupos de presión acientíficos se posicionaron contra el cambio climático gracias a la inyección económica de los gigantes petroleros. Estos desalmados ejercieron mucha presión en EEUU (y aún la ejercen, aunque su credibilidad ya está puesta en entredicho hasta por el ultraconservador gobierno Bush) y la intentaron ejercer en Europa (pero el tiro les salio por la culata), porque algunos de sus “chanchullos” salieron a la luz pública como cuando se descubrió que el Competitive Enterprise Institute” recibió, desde el año 2003, más de un millón de dólares de la ExxonMobile, este organismo del que es fundador y presidente el neoconservador Fred Smith, mundialmente famoso por su erudita frase “El calentamiento global nos está acercando mucho más al cielo que al infierno” es el autores de la famosa campaña falaz “CO2. Ellos lo llaman contaminación; nosotros lo llamamos vida” donde han invertido 50.000 dólares por la emisión de 2 anuncios publicitarios emitidos en Mayo del 2006 durante 10 días en varios estados norteamericanos para contrarrestar los efectos del documental de Al Gore. También salio a la luz pública la oferta emitida por el AEI (American Enterprise Institute) ofreciendo 10.000 dólares por cada grupo de presión formado por científicos, economistas e intelectuales que cuestionen y desmientan las conclusiones del informe del IPCC 2007.
En la actualidad solo los neoliberales y neocon más reacios, como los de libertad digital, siguen utilizando este tipo de argumentación y lo hacen única y exclusivamente porque sus lectores (que son los de prietos a filas) tragan con todo con tal de poder mantener su Status Quo y que su moral no se sienta dañada. (Conspiración del 11M, ETA y su supuesta participación, el PP no mintió, España se rompe….). Ya lo dijo el primo de Rajoy eso del calentamiento es cuento chino, lo mismo que el hambre en el mundo…
El texto que nos transcribes, suena a documento de la FAEC (Fundación Argentina de Ecologismo Científico) un lobby formado por personajes muy curiosos (entra en su página y alucina con lo que allí se escribe y quien lo escribe, investiga sobre el pasado de alguno de sus componentes…). Uno de sus miembros, el periodista santanderino Luis Carlos Campos, escribió un libro de “ciencia-ficción” en el 2005 denominado Calor Glaciar, en el que se basan cantidad de fundamentalistas de la negación (ya se sabe que en España se va con años de retraso). Campos, es un periodista que se autodenomina “experto en cambio climático” y que afirma que el IPCC (formado por cientos de científicos de todo el mundo) miente y que el CO2 ¡¡es incluso beneficioso!! (pues métase usted en una burbuja llena de él, a ver cuanto dura…).
By César Santiso on Apr 3, 2008
Querido César Santiso, efectivamente se nota que eres nuevo en este blog, los habituales ya hace tiempo que hemos dejado de contestar (y de leer) los tochos que cuelga ese señor Ideas. Sus textos son a menudo un recorta y pega de cosas de libertaddigital. Eso sí, confunde mucho y distrae la atención sobre los (estupendos) artículos de Hugo.
By Aurora on Apr 3, 2008
Texto del señor Ideas de risa (es lo que quiere decir Hilario):
http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276229212
By Aurora on Apr 3, 2008
Gracias Aurora, tomo buena nota, pero no está demás aclarar las cosas, no vaya a ver algún despistado…
By César Santiso on Apr 3, 2008
El problema no esta en que color predomina en las patas de la mesa, sino la mesa en si misma. Tanto la izquierda social y alternativa (la de verdad, no la socialdemocracia) como el movimiento ecologista, tiene el mismo problema: Están huérfanos de soluciones. Me explico, no se me mal interprete.
Soluciones si que tenemos, pero no dejan de ser parches a un sistema injusto y depredador como el capitalista. Decimos que somos anticapitalistas, que debe haber justicia social, que otro mundo es posible, que no se puede contaminar, que el patrón no puede aprovecharse del obrero, que debe haber un desarrollo sostenible. Bien todo correcto, pero ¿como lo desarrollamos si se pretende hacer de un modo democrático y participativo?, ¿Cómo integramos a la ciudadanía en su conjunto? Si para comenzar a aplicar medidas correctivas tendremos que perjudicar a una parte de ésta, una parte pequeña pero poderosa…
No seremos una alternativa fiable hasta que seamos quien de trascender el sistema capitalista y no podremos transcenderlo hasta que transcendamos la economía tal y como la conocemos actualmente, porque está llena de dogmatismos y misticismos creados y mantenidos a lo largo de la historia por los poderosos para mantener su Status Quo, y así mantenernos como “ciudadanos-sumisos” en una cultura de la escasez, donde se favorece la desigualdad. No debemos olvidar que ese fallo ya lo tuvieron Engels y Marx, por ejemplo cuando estudiaron el dinero.
La solución existe, aunque dudo que nosotros lleguemos a verla, quizás el ser humano necesite un grado superior de evolución para quitarse las ataduras que le impiden ver lo real. La Poseconomía, una novísima teoría económica, miento, LA TEORIA ECONOMICA porque demuestra científicamente que otro mundo si que es posible, un mundo sin hambre, sin miseria, sin penurias, un mundo sostenible y democrático nos esta esperando… ¿llegaremos al él?.
Os dejo con unas palabras del padre de ésta teoría y si os interesa el tema, podemos seguir con el.
Dice el Dr. Juan Carlos Martínez Coll sobre una organización social aún no alcanzada:
“Muchos confiamos e que ese sistema futuro satisfaga nuestros más íntimos anhelos de solidaridad, cooperación y equidad, que permita la desaparición del hambre, la miseria y la marginación y que todo ello sea compatible con el respeto a los derechos humanos y el impulso de la creatividad individual”.
Le faltó agregar la necesidad de una libertad absoluta, de una independencia definitiva y de una democracia verdadera para que sus palabras se acerquen un poco más a lo que estamos proponiendo. Porque no es que lo creamos, sino que sabemos que hemos hallado ese sistema.
Alberto Sigales
By César Santiso on Apr 3, 2008
Yo creo que, siguiendo la metáfora, el color de las patas es importante… La historia está llena de revoluciones que decidieron dejar la cuestión de la mujer, la cuestión racial, o muchas otras, para más tarde… La sociedad que queremos construir ha de verse reflejada en nuestra manera de llegar a ella. Desde el principio. Estoy harta de oir a izquierdosos autocomplacientes por haber leido a Marx o ser sindicalistas pero incapaces de ver que les quedan muchas cosas que aprender sobre otro tipo de luchas.
Si queremos una izquierda transformadora, ésta ha de incluir a todas las luchas desde el principio. Y eso sólo se consigue debatiendo, escuchando y, consecuentemente, aprendiendo l@s un@s de l@s otr@s. Y, como apunta Hugo en su artículo, tener super claro que todas las dimensiones de desigualdad y opresión están interrelacionadas. Es ahí donde reside la unidad de la lucha.
Por cierto, Aurora, muy interesante el articulo. Gracias por pasar el link.
By Sandra on Apr 3, 2008
César, bienvenido y ójala que te quedes pese a las primeras impresiones. Ya ves que en este blog la mayoría de las aportaciones en los comentarios son muy interesantes y en muchas ocasiones (como de hecho ha sucedido en este apunte), la parte más enriquecedora está en los comentarios.
Yo, por lo menos, no puedo estar más agradecido a los que aportáis tan brillantes comentarios personales.
By hugo martínez abarca on Apr 3, 2008
Hugo, un apunte:
¿Por qué dices que quemar biodiesel es menos contaminante que quemar gasóleo?
La combustión de biodiesel emite más NOx y el prácticamente el mismo CO2. Eso sí, claro, no hay emisiones de SOx al ser combustible de origen vegetal y no mineral.
¿Que ese CO2 es fijado por las plantas? Bien, y si no se volviera a quemar, seguiría fijado y se incorporaría al suelo, en vez de ser devuelto a la atmósfera. Lo del balance de carbono sólo tendría sentido si plantásemos oleaginosas en un sitio antes desprovisto de cubierta vegetal: el desierto. De esta forma sí que estaríamos fijando un CO2 que de otra forma no hubiera sido fijado.
Pero no es el caso. Y deforestar bosques primarios para plantar soja, colza o maiz no parece que sea la mejor forma de emitir menos CO2.
No tenía mucho que ver con el tema de tu apunte, pero es que me encuentro muy frecuentemente este error de creer que los biocombustibles emiten menos CO2.
By Mendi on Apr 4, 2008
Pues muchas gracias por la aclaración Mendigo; si ya digo que tengo unos comentarios que no me los merezco…
By hugo martínez abarca on Apr 4, 2008
Hola Mendi, muy buena aportación, si me permites la voy a ampliar un poco:
El carburante vegetal surgió como un subproducto procedente de la reutilización del aceite de cocinar y grasas animales, desde esta perspectiva se puede considerar como una opción sostenible de alto valor ecológico que además alarga la vida de los motores, gracias a su acción lubricante, sin suponer ningún coste adicional a los usuarios. Pero la reutilización sólo cubriría el 0,25% de la demanda de carburantes, para cubrir el resto de demanda hay que recurrir a la producción de carburante vegetal o biodiesel a base de aceites vegetales ricos en triglicéridos que se caracterizan por su baja eficiencia energética (balance entre la energía gastada en la producción en relación con el contenido energético del producto final), como maíz (1), trigo (1,06-1,35), remolacha (1,14), colza (1,88-3,8), palma, soja o etanol de caña de azúcar que es el único que obtiene resultados energéticos francamente positivos.
Comparto tu idea en relación al ciclo del carbono, aunque positivo no deja de ser mediocre, lo que significa que las plantas durante su vida captan ligeramente más CO2 del que posteriormente emiten los automóviles tras su consumo. Pero esta afirmación sólo será cierta para las plantaciones donde no se haya producido una deforestación previa ya que para calcular con objetividad el ciclo del carbono, en esta situación, habría que restar el CO2 que el bosque anterior estaba absorbiendo.
Además este tipo de cultivos extensivos y depredadores tienen la peculiaridad de salinizar los suelos donde han sido explotados durante unos años, debido al exceso de abonos químicos formulados bajo sales. Una vez que la explotación finaliza, la herencia que deja es un suelo desertificado, sin vida, en el cual no pueden desarrollarse ni tan siquiera la flora autóctona que anteriormente a la explotación la tenía colonizada. Si se analizase el ciclo del carbono del biodiesel a años vista el panorama resulta desolador.
Ya el término designado resulta falaz, debería denominarse agrocombustible ya que por biocombustible también podría ser considerado el petróleo por ser un producto resultante de seres vivos. Ni que decir tiene si se pretende acuñar el termino a la moda de lo ecológico, porque no cabe duda que no tiene nada que ver con lo Bio, referido a ecológico (agricultura ecológica).
Sin embargo El desarrollo de combustibles de 2° generación resultantes de otras formas de biomasa como madera o residuos orgánicos parece más prometedor desde el punto de vista energético, social y medioambiental, siempre que se explote de forma sostenible. Como por ejemplo el Bioetanol (muchas veces confundido con el biodiesel) que está finalizando de desarrollar la tecnología necesaria para utilizar como materia prima podas y rastrojos procedentes de limpiezas de montes y bosques. Aquí si que tendremos un ciclo del carbono favorable.
Por último comentar que, en todo caso, es ser humano, debe apostar SIEMPRE por recursos renovables, porque como nos demuestra la Poseconomía, mediante el Ciclo Económico Natural (CEN), si pretendemos obtener el tan ansiado crecimiento ilimitado es del todo imprescindible reponer al planeta, en igual o mayor medida, la riqueza natural que hemos destruido previamente para satisfacer nuestras necesidades.
PD. y eso que decían que la construcción estaba desacelerando… En este blog, mis intervenciones se han contado por ladrillos, ya casi tengo mi casita hecha… Pido disculpas, pero es que estáis tocando temas que me apasionan.
By César Santiso on Apr 4, 2008
Sra. Sandra:
Le contesto sobre la famosa pata violeta o rosa. Es un texto que hace reflexionar. Un poco largo, pero merece la pena leerlo. A mi me ha aclarado bastante las ideas sobre la demagogia del feminismo.
Hoy en día nos inundan anuncios en pro de la “igualdad” de hombres y mujeres en el trabajo, el hogar, etc. La argumentación, nula. Apelación al sentimentalismo más vacuo e insincero atizada por un memo o mema con voz persuasiva: “la igualdad es buena”. En cierta forma recuerda a la propaganda totalitaria de otros tiempos. Ni asomo de argumento racional, solo la autoridad-seducción: “es buena para todos”, repetida machaconamente.
Se trata de la ideología feminista, basada en la aversión a la tarea tradicional de la mujer en el hogar y la educación de los hijos: una esclavitud impuesta por el “patriarcado”, dicen. Y la pretensión de que el varón haga lo mismo. Por supuesto, no niego el derecho de esas personas a defender sus ideas… siempre que lo hagan por su cuenta sin emplear el dinero público. Siempre que no nos estafen, en definitiva.
Esa falsa idea de la igualdad conduce a la destrucción de los hogares, la degradación de la moral y la deseducación de los hijos, dejados a merced del puterío televisivo y similares: sus efectos los vemos a diario.
La igualdad real consiste en dos cosas: igualdad ante la ley y respeto a la realización de las inclinaciones individuales, siempre que no vulneren aquella. A ninguna mujer se le puede imponer la dedicación al hogar y menos la renuncia a la formación profesional. Pero aun más perjudicial es estigmatizar la función del ama de casa como una degradación. Como anécdota hace unos años otro pintoresco gobierno pseudoprogre maricomplejin estableció unas ayudas a las mujeres que ya reciben un sueldo por su trabajo fuera de casa y no a aquellas que trabajan en el hogar (primeras perjudicadas).
Llamar “progenitor A y B” al padre y la madre respectivamente es el perfecto ejemplo de cómo los nuevos iluminados quieren disolver la realidad para sustituirla con memeces progres. En la misma línea han aprobado una malhadada Ley de Igualdad, con la que quieren sustituir una realidad que no le gusta por otra en la que la distinta presencia de hombres y mujeres no sea mayor a una relación 60-40. Lo hacen, en teoría, para acabar con lo que llama discriminación y que es el resultado de la libre elección de cada uno. Y para acabar con las diferencias y la diversidad real toman medidas que sí son discriminatorias. Discriminar en nombre de la igualdad es una de esas distorsiones orwellianas tan propias del socialismo.
Más allá de los grandes números, que pudieran sugerir una realidad discriminatoria hacia las mujeres, lo que hay que observar son las decisiones y los comportamientos reales de las personas sobre su vida. Los iluminados pueden despreciar las decisiones reales de los españoles, e intentar cambiarlas por decreto; pero lógicamente la gente se resiste y tiende a hacer lo que considera más conveniente dentro de sus posibilidades.
Siempre he sido de la opinión de que a la mujer no hay que defenderla. Y no porque no crea que existan tratos discriminatorios inmorales sino porque se defiende ella sola demostrando su valía en su entorno. Sin embargo, dicha Ley fruto del materialismo progre nos mete de lleno en una dictadura igualitarista bastante perjudicial para la mujer. El texto supone una afrenta porque el establecimiento de medidas de discriminación positiva demuestra que el ministro social y el presidente feministas de España minusvaloran a la mujer. Además, sitúa a los cargos femeninos de responsabilidad públicos y privados en una posición de sospecha continua por parte de hombres y mujeres.
La Ley arrebata la libertad de organización de la empresa privada mediante la imposición de formas igualitaristas de contratación, ordenación del tiempo de trabajo o clasificación que dañan irreparablemente la libertad de acción. Tampoco respeta los derechos de aquellos hombres que dejen de obtener un puesto de trabajo que merecían debido a la ciega distribución laboral de un sistema fundamentado en la cuota. Además, el texto trata de forzar a los medios de comunicación privados a realizar una arbitraria igualación sexual en materias como la venta o la publicidad que resulta tan oscura como inquietante.
Pero la democracia paritaria no es una parida más, sino algo peor. Pues está llamando a sustituir el mérito de los individuos por el sexo de los mismos; a anular al individuo y disolverlo en identidades colectivas.
Debemos destacar su filosofía subyacente: Los iluminados, en su fatalísima arrogancia, consideran que la libertad no puede ser tolerada, ya que pare monstruos. La igualdad –el moldeamiento estatal de la sociedad– es un argumento suficiente para cercenar las libertades individuales. La mujer –toda mujer, sin distinción alguna–, como eslabón secularmente más débil, tiene derecho a utilizar las armas represivas del Estado para alcanzar determinadas posiciones, entre ellas la dirección de las empresas.
Estamos ante un flagrante atentado contra la propiedad privada y la función empresarial porque una pandilla de neomarxistas embriagados por la soberbia del poder han decidido nombrar a los empresarios nacionales. Como si de una economía fascista se tratara, los políticos podrán decidir quién entra y quién sale de los Consejos de Administración. El ariete, como ya hemos dicho, no es más que una mal entendida igualdad, cuyo acento recae sobre el sexo del candidato.
Debemos defender la libertad de oportunidades. Son los seres humanos quienes, haciendo uso de su perspicacia y de su libertad, crean las oportunidades. Los políticos ni pueden ni tienen que garantizar nada a nadie: cada individuo tiene derecho a desenvolverse por sí mismo respetando siempre al prójimo y sometiéndose a la Ley. El indivíduo tiene derecho a las oportunidades que él mismo ha fabricado con su esfuerzo y a conservarlas en calidad de propiedad privada.
La típica misoginia izquierdista no sólo institucionaliza los complejos y las mentiras; en realidad, se carga la idea misma de igualdad. No hay nada que genere más desigualdad que los favores políticos, que las castas de privilegiados, que las prebendas concedidas en función de la cuna y no de los méritos.
En el capitalismo no hay privilegiados, pues todos, hombres y mujeres, están subordinados al consumidor. La primera desigualdad es la que surge de la potestad política para crear desigualdades: los egoístas socialistas no sirven a nadie, sólo a sus propios intereses de clase. Esa es la primera de las desigualdades
Semejante ideología enfatiza que las mujeres son incapaces de valerse por sí mismas, y que el Gobierno debe suplir esta carencia brindándoles todo su apoyo. Tanto es así que, con la excusa de la desigualdad, la nueva Inquisición feminista va a colgar al hombre en el momento en que lance una mirada que pueda ser tachada como sexista.
Debes saber que el baremo del Ministerio de Educación para la concesión de ayudas a proyectos de investigación científica primará con 5 puntos más a aquellos equipos que tengan más mujeres entre sus miembros. Consecuencia: en nombre de la discriminación positiva, los equipos de investigación no tendrán a los/las mejores (aquí meto de nuevo los dos plurales, por si acaso alguien quiere entender lo que le interesa manipular) sino a las más desamparadas o las más alegres faldicortas.
¡Qué manera de insultar a la mujer! Así lo vió la investigadora y profesora de genética en la universidad de Sevilla, M. Tortolero: “como mujer, no creo que debamos sentirnos contentas porque se nos discrimine, ni negativa ni positivamente. Como científica no admito ninguna valoración que no sea la calidad de mi trabajo en condiciones de igualdad con el resto de los científicos cualquiera que sea su sexo y condición”.
Muchas neomarxistas y la ministra socialista de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, aún no se han enterado que la Constitución nos hace iguales a todos, sin distinción de sexo; tampoco conocen el dato de que existe un mayor número de universitarias que universitarios y muy posiblemente ignoren que las mejores notas de secundaria son las de las chicas. ¿Ignorarán también que el principio de igualdad es el presupuesto político y moral sobre el que funciona la sociedad española desde 1978?
La mujer no necesita paternalismos como el de la ministra, ni cowboys que la cojan de la mano cuando huyen de los malos. Pero no es ese el camino, ni para la mujer ni para la ciencia. Para la mujer, porque discrimina a otros ciudadanos que no merecen a su vez ser discriminados ni penalizados sus esfuerzos por alcanzar niveles de excelencia; para la ciencia porque su naturaleza versa sobre la búsqueda de las leyes de la naturaleza y estas no están basadas en principios democráticos. Puede ser fuerte decirlo, pero el conocimiento nada tiene que ver con la democracia. Al menos en su búsqueda de la verdad científica. Los iluminados de la izquierda en pleno podrían subirse a la catedral de León y decidir democráticamente que pueden volar. Allá ellos, la ley de gravedad no se va a dejar manejar tan bien como los principios políticos. Pero es que la discriminación positiva tampoco es democrática. Es uno de los muchos juegos de manos de que se ha valido esta hornada de políticos posmodernos que nos gobiernan para hacer contrabando político.
Es evidente que la historia es el lienzo donde se manifiesta el abuso de unos hombres sobre otros. La igualdad ha sido una aspiración para acabar con ella. Pero la igualdad no es un hecho, sólo un valor.
Por todo eso, es preciso que recaiga sobre el significante “discriminación”, la naturaleza malévola de su significado: “seleccionar excluyendo” o “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etcétera”. Y se busque a la voluntad humana por ayudar a los excluidos o discriminados términos adecuados a la bondad o justicia de esa voluntad. Porque si no, se pervierten las palabras y de su corrupción nace la manipulación de sus contenidos. En Cataluña, por ejemplo, se ha utilizado el concepto de “discriminación positiva” para imponer y legitimar la inmersión escolar únicamente en catalán y excluir al español de todos aquellos lugares donde el político nacionalista de turno decidió que el catalán estaba en inferioridad de condiciones. Una herramienta perfecta para eliminar los derechos de los castellanohablantes. ¡Y sin mala conciencia!.
Yo creo que la defensa de la mujer pasa, en primer lugar, por no rebajar su dignidad y su imagen a una cantidad, en virtud de la presencia pública por una cuota obligatoria; y pasa también por no utilizar, adulterar, instrumentalizar a la mujer para fines políticos, a conveniencia del poder. A la mujer no se la defiende practicando un machismo con falda.
Otro bulo típico es el que contaba Mercedes Benítez en ABC: “Los números no engañan”. Esta certeza matemática deriva de que “el salario medio de las mujeres en Andalucía es un 52 por ciento más bajo que el de los hombres”. Concluye por tanto doña Mercedes, sin titubear: “Las mujeres andaluzas están discriminadas con respecto a los hombres en la cuestión salarial”.
Como las cifras que esgrime la señora Benítez son los salarios medios anuales, no hay ninguna forma de deducir esa supuesta discriminación. Bien podría suceder, por ejemplo, que las mujeres andaluzas cobren menos porque trabajan menos, entre otras cosas porque prefieren libremente y sin coacciones solicitar una reducción horaria para cuidar a sus hijos en el hogar durante los primeros tres años de vida. Si trabajar menos es una elección libre de las andaluzas, entonces no existiría discriminación alguna.
Pero supongamos que las mujeres trabajan las mismas horas que los hombres y ganan menos. En ese caso cabría argumentar que existe discriminación si se trata de trabajos idénticos.
Una antigua consigna progresista es precisamente que las mujeres cobran menos que los hombres por el mismo trabajo. Sin embargo, esto también es una tontería, como lo prueba un dato muy conocido y que también recoge Mercedes Benítez, sin percibir la contradicción que comporta con su tesis de la discriminación: y es que el paro es más femenino que masculino. Si las mujeres cobrasen menos que los hombres por el mismo trabajo, la única forma de explicar su paro mayor sería que los empresarios son imbéciles, porque dejan pasar una oportunidad muy sencilla de ganar más, simplemente contratando a mujeres. ¿Alguien cree que los empresarios son estúpidos y dejan pasar suculentos beneficios por cuestiones de machismo?
La concepción “progre” de la sexualidad puede resumirse en esa especie de puterío y macarrería irresponsable introducidos ya desde la escuela y masivamente por la televisión, la publicidad, etc. Salta demasiado a la vista el estrecho lazo entre esas concepciones y la disgregación de la familia, la pérdida de respeto mutuo en la pareja, la desafección a los hijos y otros fenómenos progresistas asociados, como el aumento de embarazos de adolescentes, de abortos, de la droga y el alcoholismo en la juventud. Mientras los progres iluminados se hacen los virtuosos, tratan de reprimir por un lado lo que fomentan por el otro, creando de paso aparatos burocráticos y cargos retribuidos con presupuesto público. ¡Sí, con ese dinero que te descuentan todos los meses de tu nómina o con parte de ese precio que pagas cuando compras algo!.
En una sociedad libre no existen, desde el punto de vista político, hombres y mujeres, como no existen viejos y jóvenes, o empresarios y obreros, o rubios o morenos. Existen ciudadanos, es decir, personas iguales ante la ley. Dentro de eso, las personas tienen infinidad de opciones vitales y particulares que no son ni deben ser asuntos de los políticos. Muchas mujeres no tienen interés en la vida laboral o en obtener ascensos en las empresas, pero lo tienen en el cuidado del hogar y la educación de los hijos. A otras mujeres, en cambio, les gusta ante todo la vida profesional. Eso es asunto exclusivo de cada una, no un problema político; pero los políticos parecen haberse puesto de acuerdo en reducir a las primeras, moral y socialmente, a la situación de parias. Naturalmente, toda elección tiene un beneficio y un coste, y así un ama de casa difícilmente podría dirigir una empresa, de igual modo que la que dirige una empresa habrá de renunciar a gran parte de la vida de hogar, incluso prescindir de ella. Dentro de esos extremos hay una gran variedad de situaciones y decisiones que pertenecen estrictamente al ámbito personal y familiar.
Una señora del PP argumentaba que su partido había perdido muchos votos por no haber apoyado la ley de la igualdad propuesta por la cuadrilla del “proceso de paz”. El argumento, la tontería de siempre: las mujeres son la mitad de la sociedad, etc. El igualitarismo de los gañanes.
También los jóvenes entre dieciséis y veinte años son una porción significativa: ¿por qué no hay ministros jóvenes? Es la demagogia más estúpida, a ese nivel estamos. Pero cala en mucha gente, porque no se la pone en evidencia. Esas protecciones oficiosas e innecesarias siempre han tenido y tendrán un coste, la libertad.
Sus leyes antidemocráticas tienen un triple fin: ganarse votos de los ingenuos que se creen beneficiados, poner a la defensiva a la media España que no comulga con lo políticamente correcto y atacar la familia, uno de los objetivos más tenazmente perseguidos por los demagogos. Para un demócrata liberal, cada ciudadano, hombre o mujer, puede elegir la tarea que desee dentro de la ley. Para el demagogo, que una mujer elija atender a su hogar y criar a sus hijos es un grave mal porque creen que se perpetúan los horrores de la educación tradicional, y la educación debe quedar en manos de ellos. Los políticos iluminados, tan honrados y expertos, ellos siempre creen saber mejor lo que conviene a las mujeres y a cada ciudadano.
Debéis recordar al bandido mítico Procusto que tendía en un lecho a quienes caían en sus manos y, si eran muy altos, les cortaba los miembros a la medida del lecho, y si eran bajos, los estiraba hasta descoyuntarlos. Como ven, la idea socialista de la igualdad es ya vieja.
Otro ejemplo y para acabar, os voy a demostrar una vez más de la estupidez que resulta imponer la igualdad por la fuerza: Unos dirigentes socialistas dieron la orden que en la prisión de Puerto III, los hombres se encarguen del módulo de mujeres y las mujeres del de hombres. Con la paradoja de que una trabajadora tuvo que responsabilizarse de un turno de 15 horas en el módulo de hombres condenados por delitos sexuales.
Si queréis otra opinión sobre la igualdad de género por decreto podéis preguntárselo a ésta funcionaria después de su traumática experiencia.
Un saludo
By Hilario Ideas on Apr 4, 2008
Sr. Centeno:
Todos nosotros hemos tenido alguna experiencia en tratar con fundamentalistas religiosos y entendemos que uno de sus problemas que no se ven a sí mismos en perspectiva. Nunca reconocen que su manera de pensar es sólo una de muchas otras posibles y que pueden ser igual de buenas o útiles. Por el contrario, creen que su manera es la correcta, todas las demás son erróneas, están en el negocio de la salvación y quieren ayudarnos a ver las cosas de la forma correcta. Quieren ayudar a salvarnos. Son totalmente rígidos y no les interesan los puntos de vista opuestos. En nuestro moderno y complejo mundo, el fundamentalismo es peligroso a causa de su rigidez y su impermeabilidad a otras ideas
Puedo detallar, con suficiente tiempo, los hechos que justifican estas opiniones y puedo citar los artículos apropiados que no aparecen en revistas de chalados, sino en las revistas científicas más prestigiosas, como Science y Nature. Pero esas referencias probablemente no importarán nada más que a un puñado de ustedes que recapaciten, porque las creencias de una religión no dependen de los hechos, sino más bien son materias de fe. Creencias inamovibles.
Cualquier sustancia, al igual que el C02, puede ser un veneno en la dosis adecuada. El oxígeno, por ejemplo, empieza a ser peligroso a partir de una concentración del 50% a la presión del nivel del mar. En la actualidad la concentración de oxígeno en el aire que respiramos es del 21%.
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Sobre el tema de los lobbys debería usted empezar a leerse esto:
La Royal Society británica intenta aplastar a la oposición de la teoría del calentamiento global
Por George Reisman (20 de Octubre de 2006)
http://www.liberalismo.org/articulo/384/29/
By Hilario Ideas on Apr 4, 2008
Sr. César:
La auténtica democracia y el sistema perfecto que buscas ya lo han encontrado otros, véase La antigua URSS, la antigua República Democrática Alemana (la del muro), la Cuba de hoy. Incluso Evo Morales (otro demócrata auténtico) dice que es la democracia más perfecta.
By Hilario Ideas on Apr 4, 2008
Sr. Mendi:
Veamos el siguiente texto sobre qué maravillas nos depararía la sustitución de la gasolina por el etanol.
El etanol contiene agua que no puede eliminarse durante el proceso de destilación. Así las cosas, se trata de un producto que puede provocar daños de importancia en aquellos motores que no estén específicamente diseñados para quemarlo. El agua contribuye asimismo a la corrosión de los oleoductos, por lo que el etanol ha de ser transportado en camiones, trenes o barcos, lo cual es mucho más caro.
El etanol es entre un 20% y un 30% menos eficiente que la gasolina, por lo que resulta mucho más caro cuando se tiene en cuenta el consumo por milla recorrida. Se necesitan 450 libras de maíz para producir el etanol necesario para llenar el depósito de un todoterreno. Con esa cantidad de maíz se puede alimentar a una persona durante todo un año. Pero es que además se necesita más de un galón de combustible fósil –gasolina o gas natural– para producir un galón de etanol. Después de todo, el maíz ha de cultivarse, abonarse, cosecharse y transportarse, procesos todos ellos en los cuales ha de tirarse de combustible fosil. Pero es que además (bis) se necesitan 1.700 galones de agua para producir uno de etanol. Por otro lado, ha de decirse que si toda la producción norteamericana de maíz se dedicara íntegramente a la producción de etanol, el consumo de gasolina se reduciría entre un 10 y un 12%.
El etanol es un producto tan costoso que no prosperaría en un mercado libre. Es por esto que el Congreso ha decretado que se le concedan sustanciosos subsidios, de entre 1,05 y 1,38 dólares el galón, lo cual no es sino un impuesto sobre el consumo. De hecho, aquí entran en juego dos impuestos: uno en forma de subsidios al etanol y otro en forma de ayudas a los cultivadores (más de 9.500 millones de dólares sólo en 2005).
Hay algo más que falla en este panorama que se nos pinta idílico. Si el Congreso y el presidente Bush dicen que tenemos que depender menos del petróleo y hacer un mayor uso de las energías renovables, ¿por qué el primero ha impuesto un arancel altísimo, de 54 centavos el galón, al etanol procedente de Brasil? Por cierto, el etanol brasilero se produce a partir de la caña de azúcar y no sólo es mucho más eficiente en términos económico, también es más limpio y más barato.
La producción de etanol ha provocado que se dispare el precio de los productos obtenidos de los animales alimentados con maíz, como la carne de ternera, el pollo o los lácteos, así como de los derivados del propio maíz, como los cereales. Y la mayor demanda de maíz ha hecho que suba igualmente el precio de otros granos, como el trigo y la soja. El hecho de que Estados Unidos sea el mayor productor y exportador de grano significa que este tipo de subidas repercutirá en el precio de los alimentos en todo el mundo.
Es comprensible que la gente, que quiere que el precio de los combustibles baje, albergue esperanzas con respecto al uso del etanol. Pero los políticos, los cultivadores de maíz y los productores de etanol saben que están estafándola miserablemente. Por dinero, claro.
El baranda de los estafadores es Archer Daniels Midlands, el mayor productor de etanol del país. Los productores de etanol y el lobby agrario han hecho creer a los congresistas de los estados donde la agricultura tiene un gran peso que cometerían un suicidio político si no apoyaran los subsidios a la producción de etanol. He aquí el palo; las donaciones electorales hacen las veces de zanahoria.
El fraude del etanol es un buen ejemplo de eso que los economistas denominan conflicto entre los beneficios limitados y constatables y los costes dispersos. Al lobby del etanol le sale a cuenta recaudar dinero para untar a aquellos políticos dispuestos a plegarse a sus intereses, pues el beneficio que pueden obtener es inmenso. En la otra punta están los millones de consumidores de gasolina, que pagan la factura a través de unos precios más altos del combustible y la comida pero que están relativamente poco informados y no tienen influencia
Necesitamos sacar al ecologismo de la esfera de la religión. Necesitamos acabar con las fantasías míticas y las predicciones apocalípticas. En su lugar, necesitamos empezar a hacer ciencia pura y dura.
Hay dos razones por las que pienso que todos necesitamos librarnos de la religión en el ecologismo.
En primer lugar, necesitamos un movimiento medioambiental y ese movimiento no es muy efectivo si resulta ser como una religión. Sabemos por la historia que las religiones tienden a matar gente y el ecologismo ya ha matado en distintos lugares entre 10 y 30 millones de personas desde los años 70. No es una buena cifra. El ecologismo necesita estar absolutamente basado en ciencia objetiva y verificable, necesita ser racional y flexible. Y necesita ser apolítico. Mezclar preocupaciones medioambientales con las fantasías fanáticas que tiene la gente sobre un partido político u otro es olvidar la fría verdad: que hay poca diferencia entre los partidos, excepto en su retórica.
Un saludo
By Hilario Ideas on Apr 4, 2008
Oye Hilario, ¿de verdad crees que los demás no nos damos cuenta que todo lo que pones es a base de CTRL+C?
En este caso, es la traducción del artículo de un tal Walter Williams que apareció en Libertad Digital:
http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276234484
Y en cualquier caso, aunque por razones distintas (catástrofe ecológica y social en los países productores), y salvo puntualizaciones, estoy de acuerdo con el artículo que copipasteas.
La próxima vez, es mejor que des el enlace. Queda más elegante que apropiártelo.
By Mendi on Apr 8, 2008
Sr. Hilario, así es como gustan de tratamiento los neoliberales (de Sr. y de usted) porque para ellos lo importante son las formas ya que en el fondo están podridos, demuestra usted una enorme laguna histórica, me está hablando de unos regimenes que no se caracterizaban por su democracia, repase los libros de historia porque está haciendo gala de un enrome vacío cultural, el cual queda más patente, si cabe, cuando incorpora en el mismo grupo a Evo Morales, ganador de unas elecciones libres y democráticas.
No contento con obsequiarnos con sus dotes de historiador, demuestra su enorme rigidez mental al desacreditar una propuesta de cambio sin saber nada de ella. No sólo demuestra su rigidez, sino que confirma algo tan habitual en los neoliberales como es su falta de escrúpulos, evitando debatir sobre cualquier sistema que ponga en duda el “Status Quo” actual, aunque erradique el hambre en el mundo. Pero es que además de su rigidez, se le avista cierta falta de luces, pues usted AFIRMA QUE BUSCO UN SISTEMA Y EN EL POST ANTERIOR, UN SERVIDOR, ASEGURA HABER ENCONTRADO DICHO SISTEMA. (nota la sutil diferencia).
Por último comentarle que tras la penosa impresión que me ha trasmitido usted en base a sus comentarios, hasta cierto punto queda exonerado, pues imagino que defiende los intereses propios de las personas que se encuentran situadas en la élite económica y renunciar a dichos privilegios es más complicado para el que mucho tiene que para el ciudadano medio.
By César Santiso on Apr 10, 2008
Sr. Hilario, en clase era usted de los que ni se molestaban en hacer buenas chuletas ¿no?, por lo menos copie de fuentes fiables, porque el simple hecho de copiar de “libertad digital”, ya de por sí, elimina cualquier atisbo de credibilidad en sus “ideas exportadas”.
En mi opinión, el fanatismo es un problema grave en nuestros días porque lo mediático supera la capacidad de raciocinio individual, pero el fanatismo que me tiene más preocupado no es el islamista, ni el cristiano, sino el de los fundamentalistas de mercado, aquellos que basan toda acción humana en el mercado capitalista, este tipo de personas, neoliberales todas ellas, me revuelven las tripas porque a modo dogmático, como una religión más, solucionan todos los problemas humanos con un “así es como actúa el mercado” y asumen un nuevo Dios al cual adorar “el dinero”.
Tengo la sensación, Sr. Hilario, que oye campanas pero no sabe donde; usted ve la palabra “etanol” y automáticamente busca en su base de datos ideológica algo que se le parezca y ataca con su flamante armamento de “fundamentalista liberal”. Cuando se mencionó el “etanol” se hacía en referencia a la nueva generación, que todavía no está en fase de explotación, que UTILIZA COMO MATERIA PRIMA RASTROJOS PROCEDENTES DE LIMPIEZAS Y PODAS ¿A que viene que saque el artículo de Walter Williams? ¿Es incapaz de captar que se refiere a la actual producción de etanol, de la que no estábamos hablando, por lo que toda su argumentación pierde su peso? En todo caso, el Sr. Williams, resulta ser un gran demagogo ya que tras su exposición real, con ciertas puntualizaciones de índole económico, pretende culpabilizar al movimiento ecologista mediante la sutil falacia, ya que lo deja caer pero no lo afirma, de que los ecologistas defienden el uso de agrocombustibles, cuando resulta que fuimos los primeros en poner la voz de alarma. Pero lo que me parece impresentable (y denunciable) es que este demagogo falaz, afirme “místicamente” que el ecologismo ha matado a 10-30 millones de personas, tal afirmación invalida todo su argumentario, y también el de usted por el mero hecho de mentar a semejante individuo.
By César Santiso on Apr 10, 2008
Jajaja que candidez , me hace gracia lo que comenta sobre los lobbys, una nueva demostración de su escandalosa desinformación… los liberales siempre bebiendo en fuentes tan falsas como demagogas y dogmáticas y para colmo manejando información atrasada. HA QUEDADO DEMOSTRADO QUE LA FAMOSA LISTA DE FREDERICK SEITZ FUE UN FRAUDE y que el organismo, muchos de sus firmantes no existen, otros muchos fueron sutilmente engañados y en otros tantos firmantes se descubrió que recibían generosas aportaciones para sus proyectos ¿te imaginas de quien?
Te voy a contar una historia real, es de un personajillo denominado Frederick Seitz, que fue eminente físico de renombre mundial, antiguo presidente de “National Academy of Sciences” y de la “universidad Rockefeller”. Perdió su crédito científico durante la década de los 80 al participar en las campañas para persuadir de la peligrosidad del consumo de tabaco (Informe Mark Hertsgaard). Como demuestran los archivos secretos descubiertos durante el proceso judicial por conspiración al que fueron sometidas las tabaqueras en EEUU, Steiz estuvo en “nomina” de la empresa tabaquera RJR Nabisco, Inc (antes R.J. El Reynolds Industries, Inc) como asesor permanente desde 12 de julio de 1978 hasta, al menos, 1986 con unos honorarios anuales de 65.000 dólares, en total ganó aproximadamente 585.000 dólares. El corrupto Dr. Steiz gestiono 45 millones de dólares para “comprar” a científicos y laboratorios que realizasen estudios que demostrasen la atoxicidad del tabaco. Toda esta información es de carácter público ya que forma parte del acuerdo entre los estados y las compañías del tabaco donde éstas se comprometieron a descatalogar los documentos utilizados durante los ensayos, ¡¡más de 4 millones de documentos con más de 40 millones de páginas!!.
http://tobaccodocuments.org
Esta actividad fue llevada a cabo hasta que la comunidad científica independiente gano la batalla a los lobbys pseudocientíficos tabaqueros, momento en el cual se dedicó a otra “productiva” actividad, la negación del cambio climático, como quedó patente en 1993 con la “declaración de Heidelberg” que fue firmada por muchos científicos bajo los informes manipulados de Frederik Seitz en unión con otros científicos corruptos (ya descubiertos) como Fred Singer o Bruce N Ames. También publicó documentos falsos en unión a otros científicos corruptos como Sallie Baliunas o Wille Soon para “Oregon Institute of Science and Medicine” (OSIM) asociación menor de “Oregon State University”, asociación que también aparece en el artículo de red liberal que usted nos muestra.
No me extraña que manejando ese tipo de información y aceptándola como un dogma, defiendan ustedes lo que defienden, pero lo que resulta más esperpéntico es que se consideren liberales (se entiende que viene de libertad) y no sean capaces de vislumbrar que la libertad es imposible mientras se funcione a base de dogmas, único modo de actuar del sistema capitalista al que ustedes defienden a capa y espada. Para poderse denominar liberales, primero deben sacudirse el poder mediático no deja ver la realidad.
By César Santiso on Apr 10, 2008