El Rey de oros
26 marzo 2008 – 7:58Si no me equivoco ayer fue la primera vez que un diario de difusión nacional publica una noticia sobre los chanchullos económicos que rodean a Juan Carlos de Borbón. Fue 20 minutos, que hoy continúa explicando lo que comenzó ayer, con la firma de Juan Carlos Escudier (y de la que yo me enteré a través de Maripuchi). Se trata de una compleja trama en la venta de un chalet de su padre, Juan de Borbón, a una empresa condenada por estafa, que dejó una comisión (se supone que a los sobrinos reales) de un 55% y que fue la última compra realizada por esta empresa al ser declarada en quiebra inmediatamente. Pese a la inminente quiebra, Ibercaja (que presidía entonces Manuel Pizarro) le otorgó generosamente el crédito que necesitaba para la compra. El chalet se pagó, como suelen hacerse estas cosas, con tres cheques al portador. La Casa Real ha dicho que se trata de un asunto privado de la Familia Real, como si la Familia Real tuviera asuntos privados.
No es el primer chanchullo económico que rodea al Rey que es difundido. De hecho hay varios libros que mencionan algunos casos de estos: la querencia real por el dinero es conocida, pero su difusión se limita a los libros, considerados en este país inofensivos. Esa querencia, la irresponsabilidad que la Constitución garantiza al Jefe del Estado y la ausencia de control de sus cuentas que los partidos mayoritarios (y muchos minoritarios) han garantizado en el Congreso, han convertido a Juan Carlos de Borbón en un imán que atrae corruptos y truhanes: la amistad que unía a Juan de Borbón y Mario Conde fue heredada por Juan Carlos de Borbón, amigo también de Javier de la Rosa, Prado y Colón de Carvajal, etc. Que Elena de Borbón abriera y cerrara en pocas semanas una asesoría para temas urbanísticos no quiere decir necesariamente que la primogénita haya heredado también esta característica de los borbones.
Sin embargo, y por una vez, no voy a hacer leña del Borbón (pensaba utilizar también en este apunte el refrán de que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, pero visto cómo les fue a otros por hacer gracias sobre este tema, prefiero lo de la leña). Pues el atractivo que para los corruptos de este país ejerce la figura de Juan Carlos de Borbón no tiene por qué estar generado por peculiaridades personales de este señor, sino que su figura legal fomenta que se acerquen a él quienes ven en la ley un obstáculo para sus ansias de riqueza. En nuestra Constitución, un Rey que cometiera delitos no podría ser juzgado, pero con nuestro código penal, un periodista que denunciara los delitos cometidos por ese Rey sí podría acabar en el banquillo. La ausencia completa de fiscalización de las cuentas del Rey junto con la opacidad que los grandes imperios políticos y mediáticos han garantizado para la Casa Real son el mayor de los incentivos que pueda tener bicho alguno para saltarse la ley día sí día también: afortunadamente a mí nadie me tienta con semejante impunidad, porque no tengo claro que mi comportamiento fuera mucho menos opaco.
El problema no es este rey en concreto (que también), sino la monarquía como institución, que al ser una institución feudal genera hábitos al margen de todo Estado de Derecho. Pero esta misma institución sí podría ser fiscalizada por medios de comunicación mínimamente decentes, independientes y que ejercieran en este caso de cuarto poder más allá de la crítica a que Letizia sea plebeya o que Eva fuera modelo de ropa interior. Dice mucho de nuestro tejido democrático que sólo el 20 minutos (que ya fue, por cierto, el primer periódico en España que tras el 11-M se atrevió a titular ‘Ha sido Al Qaeda‘) haya decidido en 30 años a sacar este tipo de noticias. En El Mundo también aparecieron cosas, pero eran como artículos personales interiores de Jesús Cacho: ayer, como hoy, 20 minutos sitúa la noticia en portada del periódico y como primera noticia en la web, en la que ayer se mantuvo en la cabeza toda la mañana.
Resulta revelador que la propia web de 20 minutos haya abierto un foro en el que no se debate sobre el chanchullo en cuestión, sino sobre si los medios de comunicación deberían informar sobre los chanchullos reales.















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7 Responses to “El Rey de oros”
Personalmente me parece tremendo que haya tanto ocultismo acerca de ciertos temas… nos tienen embrutecidos con fúrgol y folclóricas… y tragamos como imbéciles!
By Maripuchi on mar 26, 2008
Jo, si es que los republicanos os quejáis por todo. Total, por un poco de calderilla para el Rey y sus amigos…
Para Hugo: de donde sacas que los libros se consideran inofensivos? si fuese así no hubiera desaparecido el de Zaplana de los almacenes de la Koplowitz. O no sería tan dificil encontrar los de Jesus Ynfante sobre el Opus. Entiendo lo que quieres decir, pero yo lo explicaría diciendo que en determindas cosas el sistema se encuentra tan fuerte que permite algo de disidencia, como este blog por ejemplo.
By Aurora on mar 26, 2008
Aurora, es exactamente eso: e incluso esa leve disidencia le puede hacer más fuerte como legitimadora del sistema, pero eso es otro asunto.
By hugo martínez abarca on mar 26, 2008
Por qué nadie se pregunta el motivo de que en la ampliación de la Línea 10 del metro se emplearan trenes italianos, y en la línea B del metro de Roma se emplearon trenes zaragozanos.
¿Será por la participación de uno de los dueños del restauante Las Cuatro Estaciones, del que se dice que administra negocios de la Casa Real Española?
¿Qué es el tesoro de los Duques de Hernani?
By Gracchus Babeuf on mar 26, 2008
Igleisa, Monarquía… ¿cuál será la próxima respetable institución con que usted se meta?
¿el Ejército? ¿el Klu-Klux-Klan?
By mitxel on mar 27, 2008
En la vida no se puede ser tan tonto como para creer noticias de este tipo. Si el Rey hiciera esos negocios no nos íbamos a enterar así. Cuando un periódico de esa credibilidad dice esas cosa uno lo que debe preguntarse es qué sucios intereses hay detrás… La base de estas coñas siempre es el librito de jesús Cacho, un amigacho de Jiménez Losantos. Tanto éxito ha tenido que lo reproduce el etarra ex-falangista Pepe Rei (bajo un cobarde pseudónimo “Patricia Sverlo”, encima travestorro) y el bueno de Joan carles Clemente, un requeté de pocas luces, en la colección Cara y cruz. Más rigor y menos gilipolleces.
By guruceta on may 26, 2008
Guruceta, me asombra tu fino rigor de analista sutil.
En este blog, antes de escribir un comentario, limpia tu teclado con jabón.
By hugo martínez abarca on may 26, 2008