Los dioses deben de estar locos

25 marzo 2008 – 8:11

Las últimas dos semanas han producido la mayor diarrea teológica que los tiempos recuerdan. Debe de haberse producido una conjunción cósmica de esas que provocan visiones a Sánchez Dragó y a Aramís Fuster para que, tras muchos siglos, conozcamos unos nuevos mandamientos tan de nuestro tiempo y sin la necesidad de que nadie se suba a ningún monte (más allá de las lógicas metáforas) ni se las den grabadas en unas tablillas a profeta alguno. ¡Y en momento tan oportuno! Poco después nos enteramos de que la muerte de Jesús de Nazaret (el Mesías cristiano) fue una muerte digna y sin cuidados paliativos (no voy a discutir qué calificación moral merece el arzobispo emérito de Pamplona por intentar hacer creer mediante jueguecitos de palabras y supersticiones a un conjunto de crédulos que lo mejor que pueden hacer con sus agonías cuando les toque es sufrir a base de bien para hacer como el Mesías, porque me he propuesto no utilizar insultos ni en el más merecido de los casos).

El caso del arzobispo emérito es bastante peculiar porque demuestra una lógica extrema ignorancia sobre qué es la dignidad. Lo que pretende decir Fernando Sebastián, que así se llama el tipo, es que la muerte de Jesús fue ejemplar, que así es como se muere bien, sufriendo hasta decir basta, pero sin decir basta. Porque, según el mito, la muerte de Jesús fue digna, pero no porque sufriera más o menos, sino porque fue una muerte decidida por él mismo, (ayer explicaba perfectamente Javier Ortiz que evidentemente Jesús decidió esa muerte para sí, pues, siendo Dios, lo que le sucedió fue voluntad suya por activa o por pasiva). También la lenta agonía sufriente y televisada de Karol Wojtila fue digna si tenemos que creer que era él y no un conjunto de burócratas quien decidía al respecto. Quienes defendemos el derecho a decidir sobre la muerte propia defendemos exactamente eso: el derecho a decidir, no la obligatoriedad de una decisión (al contrario que la jerarquía católico y los gobiernos que la obedecen: nos obligan a todos a pasar por su decisión, pues la nuestra está en el código penal). La dignidada, al contrario que la ejemplaridad, no distingue entre las acciones buenas y las malas, sino entre las libres y las que no son libres. Es algo que Fernando Sebastián debería conocer a poco que en el seminario les explicaran  la Ilustración (aunque ya nos contó Wojtila que desde Descartes para acá la filosofía occidental había sido un desastre), así que sospechamos que o Sebastián es un poco torpe o pretendía decir una boutade por molestar y salir en la tele: ya digo que no quiero usar adjetivos gruesos.

En el caso de los mandamientos mi problema es (¡cómo no, siendo yo un pobre mortal!) de índole temporal: en tanto que ateo no me preocupa qué sea pecado para un religioso y qué no, pero en tanto que ciudadano me interesan sus posibles repercusiones colectivas, pues estos mandamientos fueron publicados pocos días después de las elecciones españolas. ¡Con lo bien que nos hubieran venido algunos de ellos! Por ejemplo, en Madrid, los católicos hubieran tenido muy difícil votar a Zaplana y a Pizarro, pecadores por la vía del excesivo enriquecimiento (en el caso de Zaplana sabemos que facilitarle el acta de diputado era contribuir a su pecado, pues no para otra cosa está en política sino para forrarse) y por la del destrozo medioambiental: uno mediante la promoción del urbanismo depravador en la Comunidad Valenciana y en Benidorm cuando fue presidente y alcalde de cada una y el otro, Pizarro, como máximo dirigente de una de las compañías energéticas que están detrás del retraso español en el cumplimiento del liviano Protocolo de Kyoto. Por no hablar de las candidaturas en Murcia, Valencia y Extremadura, comunidad ésta en la que la térmica de Alange podría haber dado generosos escaños a Izquierda Unida merced a la voluntad de los católicos de luchar contra el pecado. También en Aragón Izquierda Unida habría obtenido miles de votos católicos por oponerse a Las Vegas de los Monegros, templo de la destrucción medioambiental y del enriquecimiento.

Es cierto que, por otra parte Izquierda Unida defiende que se peque a saco al promover el uso libre de anticonceptivos (mandamiento 1 de esta entrega) y la investigación con células madre (prohibida por el segundo mandamiento de la era Ratzinger), pero si el elector católico llegase a tal sutileza sólo podría abstenerse. Dado que no parece que el grueso del catolicismo vaticanista sea votante de IU, esta abstención en masa también habría beneficiado a IU.

Pero las conjunciones astrales es lo que tienen: vienen cuando menos las espera uno. Antes de las elecciones no conocimos ésta lista de pecados: la razón para votar o no a un partido venía por la negociación con ETA en los últimos dos años (de la que nada ha dicho el Altísimo en los nuevos mandamientos) o por la Educación para la Ciudadanía (incomprensiblemente olvidada no sólo por los mandamientos, sino por las conferencias episcopales de todos los demás países de Europa en los que se ha puesto en marcha esa asignatura).

Sólo dos preguntas: ¿Cómo puede un Dios atemporal dictar mandamientos tan temporales? ¿El mandamiento tercero (no drogarse) afecta retrospectivamente a los poetas místicos que componen el santoral católico?

  1. 7 Responses to “Los dioses deben de estar locos”

  2. Discrepo con Usted en la renuncia sistemática a utilizar el insulto. Si bien no debe ser un recurso del que se abuse, es un recurso tan legítimo como cualquier otro. Y creo que las palabras canallas del obispo de Pamplona justifican adjetivos más que fuertes, por lo que significan de desprecio olímpico al dolor humano.

    By Gracchus Babeuf on mar 25, 2008

  3. Yo hace tiempo que lo dije: si los jerarcas fueron capaces de hacer lo que hicieron con JPII, entonces su jefe, que no serán capaces de hacer con los súbditos!

    Por lo demás yo estoy hasta las meninges que la religión y todo lo que tenga que ver con la iglesia se harte de ocupar espacio público, tanto en la semana santa como el resto del año. Recomiendo leer un artículo de Sanchez Ferlosio publicado el pasado domingo en El País. No tiene desperdicio.

    PS: que yo sepa la Conferencia Episcopal es una de esas cosas auténticamente hispanas que nos hacen todavía diferentes. Vamos, que no existe en otros países.

    By Aurora on mar 25, 2008

  4. Totalemente de acuerdo con el primer comentario. Y ya que yo he dado por finiquitada mi página, utilizo la tuya para darme el gustazo: el arzobispo de Pamplona es un… ¡¡arzobispo!! Hala, chúpate esa.

    By josemanuel on mar 25, 2008

  5. Acepto gustoso vuestros razonabilísimos tirones de orejas. No critico que se usen los calificativos que cada uno merezca, sino que voy a intentar ser moderado en las formas, para serlo menos en el fondo.

    josemanuel, ¡No me había dado cuenta de que habías cerrado el picapiedra! (Entre las vacaciones y el estrés últimamente no he podido leer muchas cosas en internet) En fin, espero que sea para bien y que el tiempo que quita un blog (sé bien lo absorbente que es esto) te sea rentable en tu vida privada. Y que además, en un tiempo, encuentres la posibilidad de volver a compaginar ambos, vida privada y blog. En fin, aquí nos vemos.

    By hugo martínez abarca on mar 25, 2008

  6. Oiga, y el sexto, ¿como queda lo del sexto?

    By mitxel on mar 25, 2008

  7. Mientras tú continúes, estamos en contacto. Como bien destacas, atender un blog con un mínimo de mimo es tarea ardua y yo ahora he de utilizar ese tiempo para otras cuestiones. Pero dios proveerá ;-)

    By josemanuel on mar 26, 2008

  1. 1 Trackback(s)

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