El pueblo no es infalible, ¿y qué?

9 marzo 2008 – 7:12

No sé si los lectores de este blog se habrán enterado de que hoy hay elecciones. Uno, que ha tenido que madrugar en domingo y que se acostará tarde por culpa del dichoso Senado, sabe que las hay básicamente porque estaré dando vueltas por el colegio Lasalle de Chamberí junto con Chus, mi pareja, puesto que seremos los apoderados de Izquierda Unida que intentaremos que todo transcurra con normalidad en la votación. Probablemente no haya terminado el recuento cuando ya estemos escuchando los dos tópicos de rigor: la mayoría dirá que ‘el pueblo siempre lleva razón‘, alguno volverá a decir que ‘el pueblo español es un cobarde/analfabeto y por eso vota lo que vota’. Seguramente algunos achaquen el resultado, sea el que sea, al asesinato del viernes, a pesar de que lo previsible es que éste no suponga grandes cambios salvo que se entienda que alguien se ha intentado aprovechar descaradamente de la desgracia y a pesar de que, si la gente decidiera cambiar su voto en el sentido que fuera por ese asesinato, sería tan legítimo como quien lo hubiera cambiado por el precio del pan: cada uno decide qué criterios condicionan su voto, asumiendo la responsabilidad ciudadana.

Quienes repiten frases tan redondas como que el pueblo nunca se equivoca o quienes dicen que lo hace siempre parten de la misma falacia: existe una verdad política que el pueblo (no) sabe desvelar. Pero no existe tal: no hay una verdad política y si existiera sería tan incognoscible para el más analfabeto como para el más cultivado de los ciudadanos. Supongamos que existiera un bien político objetivo y que, de alguna forma, supiéramos que el pueblo orienta sistemáticamente sus deseos en una dirección que no coincidiera con ese bien objetivo. ¿Qué autoridad cabría para corregir las decisiones del pueblo o para impedir que éste las adoptase?

En los últimos dos siglos nos hemos inventado un instrumento para evitar que el pueblo tome decisiones políticas de forma directa: la democracia representativa. No se permite al pueblo decidir sobre los asuntos, sino sobre quién decidirá sobre los asuntos. Todo, además, filtrado por una ley electoral y otra legislación que corrige esa decisión impidiendo a muchos votar, contando de forma perversa los votos de otros e ignorando a los legítimos abstencionistas. Sin embargo, y siendo mucho menor la capacidad de decisión del pueblo de la que desearíamos quienes defendemos modelos de democracia radical, algún tipo de expresión saldrá hoy de la suma de expresiones individuales.

Esa expresión no será acertada ni equivocada, simplemente será inapelable: estoy seguro de haberme equivocado muchas veces en mi vida, pero ha sido tomando decisiones que nadie más que yo tenía derecho a adoptar. Exactamente lo mismo sucede con la expresión de la voluntad del pueblo. Es indiferente si el pueblo acierta o yerra continuamente; tampoco es relevante si tiene sentido hablar de acierto o error en las decisiones políticas. Lo importante es que sólo el pueblo tiene derecho a acertar o a equivocarse en las decisiones que le atañen. Eso es la autodeterminación de los individuos y de los colectivos: la toma de decisiones por parte del sujeto que sufrirá/disfrutará su resultado.

Dejemos en paz al pueblo. Que nadie le salve, que nadie le interprete. Y que alguien le escuche, que es el único que puede mandar legítimamente.

Y para terminar, y como llevo toda la semana poniendo vídeos, aquí les dejo el vídeo que ha puesto el autor del magnífico blog ¡¡Agua va!! el viernes al cumplir un año. ¡Felicidades!

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  1. 4 Responses to “El pueblo no es infalible, ¿y qué?”

  2. También yo -como simpre por mi partido- hoy seré apoderado por IU-EUiA.Antes en Barclona y ahora Aquí velaré por que nuestras candidaturas estén a la vista y que todo se resuelva -afortunadamente- como siempre es decir: Bien.El Resultado es otra cosa. Nosotros quisiéramos cantidad para la candidatura que, de verdad,sea UTIL. ¡Ya veremos!. Salud a todos vosotros.
    Germán.

    By Germán on mar 9, 2008

  3. Totalmente de acuerdo con tu análisis. Escribo desde Andalucía una tierra que siempre, porque votó lo que votó, ha sido insultada y menospreciada por la derecha más reaacionaria.

    Buen día y mejores resultados.

    By Júcaro on mar 9, 2008

  4. Pues yo disiento en parte:

    1. El “pueblo” está desinformado por los grupos finanieros, consecuencia de lo cual, por ejemplo, es que no valora programas, sino líderes, por falsos e hipócritas que sean;

    2. Bastante gente aún tiene miedo de interesarse por la política e, incluso, de hablar sobre esas cuestiones: en mi humilde, pero amplio, entorno conozco decenas de personas con esta limitación. No olvides que el pueblo también lo forman las gentes de cierta edad -”educadas en la ciudadanía franquista”- y el sector “ama de casa”, mismo sector que, al incorporarse al voto en la república, hizo que ganaran las derechas.

    Si el pueblo acierta o se equivoca sólo se puede valorar cuando se vea qué hacen los electos y, dada la historia de esta pseudodemocracia, creo que nos hemos equivocado muchas veces.

    ¡Ejem!, pues parece que disentía más de lo previsto. Lo siento.

    By El erizo on mar 9, 2008

  5. No es infalible, cierto: es altamente manipulable.

    By Zirbêth on mar 9, 2008

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