Defenderla de la miseria y los miserables
8 March 2008 – 8:23Una de las cuestiones sobre las que tenía previsto escribir la semana que viene era sobre el sorprendente silencio de ETA en estas elecciones. Soy un lince. Contra lo que suele ser habitual, no había hecho acto de presencia en toda la campaña siquiera con un importante atentado avisado y sin víctimas. Algunos somos tan imbéciles que cada vez que pasa un mes tranquilo tenemos la esperanza de que se esté moviendo algo, de que sea real esa Asamblea que se supone que está realizando ETA con la posibilidad de dar algún paso eficaz para conseguir la paz. Dentro de poco volveré a caer en el mismo error hasta que algún día se me haya avinagrado el carácter tanto que renuncie a las ilusiones. Tener tendencia al optimismo o al pesimismo no es algo que esté en la mano de uno. Sin embargo sí lo es impedir que los disparos, las muertes, las mezquindades varíen los principios que uno viene defendiendo desde hace tiempo. En la mano de cada uno está no rendirse.
No sé cuál es el objetivo que buscaba quien decidió el asesinato de Isaías Carrasco, porque sin duda, su vida concreta les daba igual. No entiendo qué objetivo político acerca la muerte de este pobre hombre, qué consecuencias, acaso electorales, esperan que acarree esta canallada. No me refiero a la típica frase hecha según lo cual ‘es imposible ponerse en la cabeza de los terroristas porque son unos locos‘: trato de evitar este tipo de frases porque, simplemente, no me las creo, aunque no venga al caso detenerse ahora en eso. Me refiero a que no tengo ninguna capacidad de comprensión sobre qué busca ETA, añadiendo innecesariamente que buscara lo que buscara el camino es radicalmente ilegítimo. Prefiero en todo caso mi incomprensión a la mezquindad que nunca será suficientemente repudiada de quien hace pocos días explicó que ETA entregaría 200 pistolas para apoyar al partido de Isaías Carrasco: no espero que el autor de tal profecía pida perdón por ser cómo es; sólo pido que se calle para siempre, que nos deje en paz a los seres humanos.
Decía que no entiendo qué buscaba ETA con el asesinato de ayer. Un objetivo que no sé si tienen, pero que consiguen, es el de dejar cada día más solos a quienes fuera del País Vasco (y sospecho que dentro) nos situamos en discursos pausados. Esa soledad convierte en cada vez más difícil la postura de quienes no nos doblamos ante el discurso del palo. He abogado desde que tengo uso de razón y desde que escribo este pequeño blog por el diálogo como forma de solucionar los conflictos más agrios, los más sangrientos y los menos siempre que quede un resquicio para que la palabra sea un camino para encontrar soluciones. He estado en contra de que se cierren periódicos y partidos. He defendido el derecho de autodeterminación democrático y pacífico. Y cada vez es más difícil, aunque uno se obligue a que ninguna pistola modifique su forma de pensar. Seguro que el domingo cuando esté en el colegio electoral como apoderado de Izquierda Unida algún ultra se considerará legitimado para acusarme de la complicidad con ese asesinato. Es algo que debemos imponernos: no podemos cambiar de ideas, de principios según suenen los disparos ni los gritos.
Sigo defendiendo lo que defendía ayer. Estoy convencido de que prácticamente todo el mundo sigue convencido de lo que cada uno defendiera antes de conocer el asesinato de Mondragón: acaso con más visceralidad los más ultras y con más dificultad los más dialogantes. Todo seguirá igual. Entonces, ¿para qué se ha acabado con la vida de un hombre y se ha destrozado a su familia? ¿Puede ser que haya quien mata porque sí? Absolutamente huérfanos del principio de legitimidad, renuncian incluso al de eficacia. Hasta la derrota final.
Durante esta campaña electoral el PSOE usó (abusó, diría yo) un poema de Benedetti que me permito reproducir porque es idóneo en cada uno de sus versos para estas horas (intentad leerlo sin la musiquita machacona de las últimas semanas):
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y la definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica los paros cardíacos
y de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como un certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
Enviar a Meneame



















4 Responses to “Defenderla de la miseria y los miserables”
Aquí ninguno se atreverá a abrir la boca porque si les quitas los escoltas, aquí en Euskadi NO SON NADIE. Miserables.
Con estas acciones, se sitúan en un nivel paralelo al de los canallas asesinos.
By Maripuchi on Mar 8, 2008
Se ha convertido en un lugar común invocar a la unidad para derrotar a ETA, lo que no es más que un ejercicio retórico, en el mejor de los casos, y una coartada para legitimar arbitrariedades, en el peor. En mi opinión, ETA ha sido derrotada ya hace mucho tiempo. Fundamentalmente, por ellos mismos. Pasar de tener a J.C. de Borbón en el punto de mira a disparar a un trabajador sin escolta es la expresión más precisa de patetismo. En una de las sociedades con mayor renta per cápita de Europa la gente ya no está para pruebas dramáticas y el mejor ejemplo de ello es el lastre que supone para el movimiento contra el AVE.
En una ocasión, discutiendo con un amigo vasco sobre estos temas, me decía que no se puede entender a ETA como una organización con una historia dotada de cierta continuidad, porque ETA no era tanto una organización -ha habido hasta tres etas al mismo tiempo- como una forma de hacer las cosas, que necesariamente corresponde a un contexto histórico y generacional determinados. La violencia política etarra pudo poner en práctica, en el pasado, elementos de cohesión contra el Estado; hoy ETA sólo añade sufrimiento y engorda a los alcaraces y marlaskas.
Pero, precisamente por eso, creo que la principal tarea que nos concierne es intentar que esta enfermedad terminal por la que pasa el sacrificio etarra cause los menos muertos posibles. La negociación tiene que ser una forma de eutanasia.
By Quentin on Mar 8, 2008
Estábamos tan ensimismados con que las ideas de IU se oyesen, para que de alguna manera cambiase algo esta campaña, para darle nivel a la política, que nos habíamos olvidado de los terroristas. Mañana, la mejor manera de condenar a ETA es votar. Vota lo que sea pero condena a ETA en las urnas.
By ilegorri on Mar 8, 2008