El precio del acuerdo
13 febrero 2008 – 7:00Si el resultado de las elecciones está dentro de lo previsto, a partir del 10 de marzo se formará un gobierno de alguna de las siguientes características: el PSOE con mayoría absoluta, el PSOE apoyado por su derecha y el PSOE apoyado por su izquierda.
El primer caso es poco deseable: una de las razones por las que es preferible siempre una ley electoral proporcional pura es porque reduce enormemente la posibilidad de que un sólo partido obtenga mayoría absoluta salvo si en la sociedad también es absolutamente mayoritario. Las experiencias de gobiernos en mayoría absoluta que tenemos son muy desagradables. No hace falta recordar cómo fue la segunda legislatura de Aznar, porque resulta obvio incluso para los votantes menos iracundos de nuestra derecha. En el caso de los gobiernos de Felipe González la corrupción y los crímenes cometidos durante la mayoría absoluta sólo pudieron ser perseguidos cuando tuvieron mayoría relativa: fueron años de decadencia absoluta, pero al menos el gobierno era controlable, a diferencia de los años previos. UCD nunca tuvo mayoría absoluta y quizás por eso existe un recuerdo amable de lo que supuso aquella derecha post-franquista y pre-constructora. A mí me encantaría que gobernase Izquierda Unida, pero el día en el que tenga mayoría absoluta será bueno generar una de esas escisiones que tanto nos gustan (y que siempre están listas para ser emprendidas) y volver a una mayoría relativa de IU como predicen, por cierto, todos los Moscuscopios (1).
El caso de un gobierno del PSOE apoyado por la derecha es el que muchos están vendiendo como más posible (y deseable): sería el pacto entre CiU y CC con el PSOE (no incluyo al PNV porque en estas cosas va a su aire y porque no estoy seguro de que esté a la derecha del PSOE). Los dos son partidos que no tienen escrúpulos en cuanto a honestidad política (los casos de corrupción internos nunca han sido materia de ira represiva en CiU ni en Coalición Canaria) ni en ningún otro aspecto, salvo los escrúpulos católicos que tiene Durán i Lleida, que impediría cualquier avance en cuanto a libertades civiles y laicidad. Con estos pactos, además, se iría al garete el gobierno catalán de izquierdas y la posibilidad de una renovación ética de la política canaria. Quienes desean este tipo de pacto, que expliquen por qué.
El tercer caso es que el PSOE se apoye para gobernar en Izquierda Unida (compatible con el apoyo más difícil por desgracia de ERC y más fácil del PNV, compatible con todo el mundo). Es una situación que yo deseo porque estoy de acuerdo con las exigencias que los dirigentes de IU anuncian que van a plantear: de los 400 euros, por ejemplo, nada de nada. Joan Herrera cuantificó tal devolución en gasto social: 500.000 plazas de escuelas infantiles públicas. También aparecen en el horizonte exigencias como la reforma de la ley electoral y, dado el énfasis puesto en el tema, doy por hecho que se exigiría la despenalización del aborto mediante una ley de plazos… Supongo que cuantos más escaños obtenga Izquierda Unida más gallitos podremos ponernos a la hora de pedir una política de izquierdas real.
Todos los lectores de este blog sabéis que soy afiliado de Izquierda Unida (y el que no lo haya deducido por la columna derecha tiene que hacérselo ver), por lo que es obvio que considero necesaria una Izquierda Unida fuerte. Pero además parece razonable una política de pactos basada en los contenidos políticos concretos y no en el mero miedo a la alternativa derechista que se va a pasar muchos años pensando en lo suyo. El cheque en blanco del que dispuso Zapatero por la terrible resaca del gobierno pepino no puede ser indefinido. No debe haber una política de pactos guiada por el ansia de tocar poder ni por lcierta alergia a tales y cuales siglas, sino apoyada en acuerdos políticos: si se pacta una política realmente de izquierdas (en la que las posiciones de Izquierda Unida tengan un peso equivalente a los votos obtenidos), estaré encantado de colaborar en su puesta en marcha desde mi militancia de a pie. En IU está generando cierta irritación la insistencia de ofrecernos como parte del Gobierno. En mi opinión eso es absolutamente secundario: ¿qué tipo de Gobierno? ¿El que bombardea Afganistán y deja escuálidas las arcas públicas? Entonces ni de coña: no sólo no debemos tener ministros sino que debemos oponernos a ese gobierno; ¿el que saca las tropas de Irak y legaliza el matrimonio entre cualesquiera dos personas que lo deseen contraer? Para eso, añadiendo una sana política económica de izquierdas (enorme giro respecto del rato-solbismo) sí se debe poder contar con nosotros. Que sea con o sin ministerios es totalmente secundario si pactamos criterios políticos.
Pero para eso hace falta tener cierto peso.
En realidad es entre esos tipos de gobiernos entre los que hay dudas de futuro. Si en el PP están peleándose por ver quién echa más tierra sobre el cadáver de Mariano Rajoy, no pensemos que lo hacen por las muchas posibilidades que tiene éste de presidir un gobierno.
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(1) Doy por enterados de lo que es un Moscuscopio a todos los lectores de este blog, pero a quien no esté al día le remito al último, que señalaba un cierto retroceso de IU, que sólo obtendría 110 diputados más 26 de IC-EUiA















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4 Responses to “El precio del acuerdo”
Firmo este post en su totalidad. Yo añadiría que la primera exigencia sería la de cambiar la ley electoral. No es compatible el mantenimiento de una ley tan injusta con la decencia política.
Salud y República
By RGAlmazán on feb 13, 2008
EXiste otra… la posibilidad de un gobierno del PSOE en minoría con apoyos puntuales y pactados con el PP. Con un PP postRajoy, claro.
Para evitar la voracidad roja, la separatista y la rojoseparatista.
By Pratxanda on feb 13, 2008
Señalas cosa sin duda importantes en tu precio, pero creo que olvidas la cuestión vasca. ¿Hasta qué punto será IU compatible con la ley de partidos y con el encarcelamiento de personas que nada tienen que ver con ETA (presos políticos)?
By mitxel on feb 13, 2008
Me pregunto ¿qué pasaría en IU si se llegara a concretar la posibilidad de un gobierno de coalición con PSOE?
Dices “considero necesaria una Izquierda Unida fuerte”. Esa es la debilidad histórica de IU, el talón de Aquiles que lastra sus posibilidades, aún por encima de la injusticia del reparto de escaños en las votaciones. Claro que admiramos su modelo democrático, y claro que admiramos su libertad a la hora de hacer visibles su disparidad de criterios entre sus militantes y dirigentes, ojalá hubiera algo de eso en el resto de formaciones políticas.
Pero claro, un hipotético votante no puede por menos que preguntarse qué pasaría en IU si de verdad llegara a plantearse una coalición post-electoral con los socialistas, ¿quién definiría las condiciones asumibles para formar gobierno? ¿llegarían las distintas corrientes a un acuerdo de mínimos que permitiera negociar a Llamazares? y si hubiera que gestionar una cuota de gobierno, ¿quién impondría sus tesis a la hora de tomar decisiones impopulares? ¿Cuanto tiempo duraría la estabilidad de IU, y por tanto del gobierno?
¿De veras cree alguien que en el PSOE están por la labor?
Si pasa lo que pasa en Valencia, a semanas de las elecciones, si Llamazares tiene que estar más pendiente de esquivar los navajazos que le llegan desde el PCE que de articular una propuesta creible, si además desde el PSOE se plantean (otra vez) las elecciones como una lucha por evitar la victoria de la derecha rancia y catolicista apelando al voto útil, etc. etc., pues que quieren que les diga…
Hoy por hoy yo veo esa posibilidad como la más remota. Desgraciadamente.
By Fogarsconnection on feb 13, 2008