La paga del 18 de Julio

28 January 2008 – 7:00

Zapatero prometió ayer devolver cuatrocientos euros a cada contribuyente si gana las elecciones. La paga de la Victoria. Es difícil comentar la promesa sin decir simplemente que es la promesa electoral más bochornosa que uno recuerda en el pasado en España o en cualquier otro país. Dijo Zapatero que se devolverá ese dinero a cada trabajador contribuyente. No es verdad: quienes tenemos pocos ingresos y por ello no estuvimos obligados a hacer la declaración de la renta no veremos un duro. A partir de determinados ingresos uno puede cobrar cuatrocientos euros: premio por votar al PSOE y tener alguna capacidad adquisitiva. Digo que no es verdad que vaya a cobrar cada contribuyente porque quienes no tenemos que pagar el IRPF nos pasamos el día pagando impuestos: en cada caña de cerveza, en cada litro de gasolina, en cada compra con IVA…

Podemos dar por hecho que no hay ninguna necesidad social en España: el dinero del superávit sobra. No hace falta subir las pensiones, crear escuelas infantiles, cubrir la odontología en la Seguridad Social, dar becas, contratar más profesores, médicos, investigadores… y pagarles mejor. Si no hay necesidades sociales (cosa que choca con la más elemental sensibilidad), no nos negará Zapatero que ese dinero estaría bien empleado en no retrasar, por ejemplo, el cumplimiento del 0.7% del PIB para ayuda al desarrollo tal y como obliga la ONU desde hace más de 30 años. Sería una excelente medida para frenar la inmigración que tanto nos espanta y tanto gastamos en dificultar: ayudar a mejorar la situación de los países de origen. A cualquiera se le ocurren decenas de medidas para las que serían oportunísimos los cuatrocientos euros de las narices.

Durante todos estos años Solbes ha explicado que el PSOE está a favor del equilibrio presupuestario en el ciclo: que es verdad que el superávit presupuestario es un lujo que una sociedad con las carencias sociales de la española no se podía permitir. Sin embargo, decía, el superávit en los años de vacas gordas serviría para financiar el déficit de los años de vacas flacas acumulando así un equilibrio entre los gastos e ingresos no en cada año sino en cada ciclo. Estamos en época de vacas relativamente flacas y aquel discurso no resiste una campaña electoral.

Sin duda Solbes se ha quedado a la izquierda de Zapatero con la patochada de ayer. En los años de vacas flacas Zapatero opta por exactamente la misma solución que Pizarro: el dinero está mejor en el bolsillo de los contribuyentes, por lo menos cuatrocientos euros. La idea, seguramente es comprar votos primero y reactivar el consumo con esos cuatrocientos euros: exactamente la misma receta que defiende la derecha cuando dice que la bajada de impuestos mejora la economía.

La campaña estaba siendo bochornosa: ninguno de los dos grandes partidos ha ofrecido un programa de gobierno consistente, sino promesas sueltes tendentes todas a reducir lo público, a dejar el Estado escuálido. Pero la sacudida de ayer marca probablemente el punto en el que la política española tocó suelo (aunque siempre es posible buscar el suelo más abajo).

No quieren llevar a los debates televisivos más que a PP y PSOE. Es lógico. Tan acostumbrados a la telebasura no quieren cambiar tan de golpe. Sólo es posible la política basura.

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  1. 12 Responses to “La paga del 18 de Julio”

  2. Para los interesados en presupuestos y políticas sociales aquí va una página interesante de Vicenc Navarro: http://www.vnavarro.org

    By Aurora on Jan 28, 2008

  3. Solo una precisión: no solo pagamos IVA u otros indirectos. También IRPF en cada retención de la nómina. Si no declaramos es porque se entiende que ya hemos aportado lo suficiente en ese tributo (aparte de que la presión fiscal acaba siendo mucho mayor a través de los indirectos).

    Qué ganas de que lleguen los debates y poder soltar esto a algunos…

    By Juan on Jan 28, 2008

  4. La reducción del impuesto no se trata de una medida coyuntural y puntual, se trata de una medida que no supone un parche a nuestra economía, sino una reforma.

    Es por ello por lo que creo que cabe diferenciar ambas medidas, una supone un parche, una compra de votos, sin embargo la otra es una medida de reforma fiscal que trata de, no inyectar dinero en los ciudadanos (con la consecuente subida de la inflación), sino de aumentar la capacidad de ahorro reduciendo la presión fiscal.

    By Miguel on Jan 28, 2008

  5. Poco hay que agradecer al presidente del Gobierno, puesto que este dinero que ahora se entrega, como si de un aguinaldo se tratase, será recaudado después con creces si se mantuviera la actual espiral de inflación, gasto público y aumento de impuestos en que nos ha sumido el Gobierno y que el PSOE se propone acentuar. Hace años que los contribuyentes españoles, a los que el Estado ha ido exigiendo un esfuerzo fiscal ascendente con el resultado de un superávit en las cuentas públicas, deberían haber recibido la devolución de lo que es suyo. El superávit no pertenece a ningún político, y menos aún a un partido que lo usa para intentar comprar votos en vísperas de unas elecciones, sino al pueblo, esto es, a las familias y en especial a las empresas, que sufren una de las cargas impositivas más altas de la Unión Europea y cuya liquidez es fundamental a la hora de evitar un aumento del desempleo producido por la ralentización del consumo. En vez de esto, el candidato a la reelección y los suyos se embarcan en grandes planes de gasto que requerirán un aumento de la presión fiscal. Pan para hoy y penalidades para mañana, a esto se ha visto reducida la oferta electoral de los socialistas a mes y medio de la cita de los ciudadanos con las urnas.
    Por lo demás, la conducta del Zapatero recuerda a los caciques de antaño, que ofrecían a los votantes un par de sandalias por su apoyo, una antes y otra después de las elecciones, siempre y cuando el caudillo en cuestión saliera elegido. A tal estado de postración moral pretenden reducir los socialistas la democracia. Muchos pensaron que tras la derrota de Felipe González en 1996 nunca más un Gobierno español recurriría a estas prácticas, más cercanas al soborno y al chantaje que a la legítima oferta de medidas políticas cuantificables durante la campaña electoral. Sin embargo, una vez más, el PSOE, fiel por otra parte a su trayectoria histórica, trata a los votantes como siervos a los que se pueda contentar arrojándoles unos mendrugos para luego aumentarles los tributos por sorpresa. Los gestores políticos de verdad no quitan a los contribuyentes el dinero para luego ofrecérselo como un regalo electoral sino que desde el primer momento lo dejan en mano de los ciudadanos para que éstos dispongan del mismo como crean conveniente.

    El IRPF es un impuesto completamente injusto y perjudicial. Al reducir las remuneraciones efectivas que perciben las personas, disminuye los incentivos para incrementar la renta. Por ejemplo, si el impuesto sobre la renta se situara en el 99%, nadie trabajaría, ya que en la práctica todo el mundo estaría prestando sus servicios laborales gratis. Unos tipos más reducidos moderan los efectos, pero no los eliminan. A causa del impuesto sobre la renta, la gente trabaja, ahorra e invierte menos.

    La razón es sencilla: el tiempo de ocio no tributa. Si reducimos las rentas salariales mediante el IRPF, los individuos trabajarán menos de lo que lo habrían hecho. Del mismo modo, si el IRPF grava las plusvalías del capital, la gente dedicará menos recursos a la inversión, pues le resultará más cómodo consumirlos.

    Además, el IRPF es una de las mayores barreras contra la movilidad social. Las clases altas suelen tener un gran patrimonio acumulado, que les proporciona rentas permanentes. Las clases bajas, en cambio, carecen de esa riqueza, por lo que deben acumular para mejorar su nivel de vida. Sin embargo, la acumulación de riqueza se ve enormemente dificultada con el IRPF. Si un individuo tiene un par de años muy buenos que en principio le permitirían invertir para lograr rentas futuras, el IRPF se lo impedirá, ya que parte de sus ganancias extraordinarias podrían tributar a tipos tan elevados como el 43%. En otras palabras, el IRPF perjudica especialmente a quienes no disponen de una fuente permanente de rentas, a las clases bajas, a las que impide aprovechar sus ganancias extraordinarias para construir su riqueza.

    Por lo que hace al Impuesto sobre el Patrimonio, atenta contra la base de nuestra sociedad: la propiedad privada y la acumulación de capital. Al expoliar a cada individuo en función de la riqueza que ha acumulado previamente, favorece la desinversión y el consumo de esa riqueza.

    En contra del intercambio voluntario, los impuestos son un claro ejemplo del embargo coercitivo a la propiedad de la gente sin tener su consentimiento previo.
    Es cierto que muchas personas quieren ver las cargas impositivas como si no fuesen impuestas. Creen, como dijo el gran economista Joseph Schumpeter, que los impuestos son algo parecido a las tasas o contribuciones de un club, donde cada persona voluntariamente paga su parte de gastos al club. Pero si realmente crees eso, intenta no pagar tus impuestos y verás que pasa. Ningún “club” que yo conozca tiene el poder de apoderarse de tu propiedad o encarcelarte si no pagas tus contribuciones. Para mi, pues, los impuestos son explotación —los impuestos son un juego de “suma de cero”. Si hay algo en el mundo que sea un juego de suma cero, eso son los impuestos. El estado expropia el dinero de un grupo de gente para dárselo a otro, y mientras tanto, por supuesto, se queda un largo pedazo para sus propios “gastos de tramitación”. Los impuestos, pues, son pura y llanamente un robo; punto final.
    De hecho, reto a cualquiera a sentarse y pensar a fondo para encontrar una definición de “impuestos” que no sea aplicable al robo. Como el gran escritor liberal H. L. Mencken apuntó una vez, entre la gente, incluso si no son liberales dedicados, se considera que robar al estado no está en el mismo plano moral que robar a otra persona. Robar a otra persona es generalmente deplorable, pero si al estado se le roba, todo lo que sucede, como dijo Mencken, “es que ciertos corruptos y vagos tendrán menos dinero que gastar del que tuvieron antes”.
    El gran sociólogo alemán Franz Oppenheimer, que escribió un magnífico pequeño libro llamado The State, lo mostró de forma brillante. En esencia, dijo, sólo hay dos caminos para que los hombres consigan riquezas. La primera, es produciendo un bien o servicio e intercambiarlos de forma voluntaria por el producto de otra persona. Este es el método del intercambio, el método del libre mercado; es creativo y desarrolla la producción; no es un juego de suma cero porque la producción se desarrolla y el intercambio otorga beneficio a ambas partes. Oppenheimer llamó a este método el de “los medios económicos” para la adquisición de riqueza. El segundo método es cuando otra persona incauta la propiedad de otra sin su consentimiento, es decir, aplica el robo, la explotación, el saqueo. Cuando incautas la propiedad de alguien sin su consentimiento, te estás beneficiando a sus expensas, esto es, a las expensas del productor. Esto sí es realmente un “juego” de suma cero —no tiene mucho de “juego” desde el punto de vista de la víctima. En lugar de desarrollar la producción, este método de robo dificulta y restringe la producción. Por lo tanto, siendo inmoral, mientras que el intercambio es moral, el método del robo dificulta la producción porque es un parásito sobre el esfuerzo de los productores. Con brillante astucia, Oppenheimer llamó a este método de enriquecerse “el de los medios políticos”. Luego definió al estado, o gobierno, como “la organización de los medios políticos”, es decir, como el aparato de la regulación, la legitimización, y permanente establecimiento de los medios políticos para la adquisición de riqueza.
    En otras palabras, el estado es el robo organizado, el saqueo organizado, la explotación organizada, y su esencial naturaleza se destaca por el hecho de que el estado siempre usa el instrumento de los impuestos.
    me gustaría apuntar una nota de San Agustín, que no es famoso por ser un liberal, pero que enfatizó una excelente parábola liberal. Escribió que Alejando el Grande había apresado a un pirata, y le preguntó qué significaba para él hacerse con la posesión del mar. Y el pirata respondió audazmente: “Lo mismo que tu entiendes por apoderarte del mundo entero; pero mientras que yo lo hago con un pequeño barco, a mi me llaman ladrón, mientras que ti, que lo haces con una gran flota, eres llamado emperador”. Aquí San Agustín destacó el hecho que el estado es simplemente un ladrón por imperativo legal, que actúa a gran escala, pero un ladrón legitimado por la opinión de los intelectuales.
    Tomemos otro ejemplo; la Mafia, que también sufre de mala prensa. Lo que la mafia es a escala local, el estado lo es a una escala descomunal; sin embargo el estado disfruta de mucha mejor prensa.

    Por otra parte, un liberal no puede explicar en breve como se combate la pobreza y las medidas a tomar. El socialista tiene la solución rápida y populista, aplicar un 0,7 % de nuestras riquezas para que todo siga igual otros 50 años.

    Todo estriba en hablar de los “esfuerzos” en torno al 0,7 %, como si algún país hubiera superado la pobreza gracias a los subsidios, y en glorificar a la ONU y la FAO, burocracias inútiles, cuando no corruptas, repletas de funcionarios que cobran jugosos sueldos libres de impuestos (¡por eso siempre piden que suban!), que gastan torrentes de dinero ajeno en sí mismas, y no hacen, encima, más que quejarse de lo mal que va todo.

    Ni un 0,4; 0,7 ni un 50% del PNB pueden ayudar a los pobres del mundo. La única salvación de los países pobres es librarse de los gobiernos tiránicos que tienen e implementar un sistema de libre comercio, respeto a la propiedad privada y seguridad jurídica, sistema que todos los progres de España disfrutan.

    Existe la mala costumbre de creer que todo aquello que resulta virtuoso para el individuo lo será, a su vez, para el Estado y los políticos. Pocos dudan del valor moral de la caridad, acto noble donde los haya (si bien no convendría olvidar que mucho más caritativa es la consecución de beneficios empresariales, pues ello demuestra una correcta gestión de los recursos hacia la satisfacción de las necesidades de los consumidores) .

    No obstante, cuando trasladamos la caridad al ámbito público, y la convertimos en obligación legal, no sólo pierde todo su valor el acto solidario sino que, además, las consecuencias pueden ser perniciosas.

    Decía Bauer con mucho acierto que las transferencias externas (el famoso 0′7%) no son necesarias para desarrollar un país allí donde se den las condiciones para el desarrollo. Y, por otro lado, si esas condiciones no se dan, las transferencias no son suficientes.

    Esta lección me parece de fundamental trascendencia. El prerrequisito que toda sociedad necesita para desarrollarse es sólo uno: el respeto a la propiedad privada. Con él, cualquier ayuda será intrascendente; sin él, serán inútiles.

    Y con respeto a la propiedad privada me refiero tanto a la limitación del gobierno cuanto, sobre todo, al libre movimiento de personas, capitales y mercancías.

    La única manera en que una sociedad puede desarrollarse es a través de la acumulación de capital. En ausencia de capital, el ser humano tendría que sobrevivir solamente con aquello que puedan producir sus manos. Estaríamos ante una sociedad netamente recolectora (pues la caza implica algún tipo de arma y, por tanto, de capital); el ser humano debería esperar a que la naturaleza produjera; sería un sujeto pasivo, cuya subsistencia estaría sometida a los azares naturales.

    Pero la acumulación de capital no es un proceso automático, sino que tiene dos presupuestos: el ahorro y la empresarialidad.

    Para acumular capital hay que invertir y, para invertir, hay que ahorrar. Sin ahorro no hay inversión, y por tanto capital, posible. Ahora bien, la cuestión es qué cantidad de ahorro es posible encontrar en países con extrema pobreza. Parece claro que la gran mayoría de sus escasas rentas irán destinadas al consumo y, en ese sentido, poco desarrollo “intrínseco” hemos de esperar de semejantes países.

    La única vía expedita es que otros ahorren por ellos; en otras palabras, que el mundo occidental, mucho más ricos, ahorre e invierta en sus países. ¿Y cuál será el único incentivo que los empresarios occidentales tendrán para invertir en el Tercer Mundo? Parece claro que sus menores costes de producción, esto es, sus bajos salarios.

    Pero no pensemos, como hacían vanamente los comunistas (la antigua URSS era la mayor productora de tractores, los cuales se oxidaban por no usarlos), que la simple acumulación de máquinas y de industria pesada sirve para desarrollar y enriquecer un país. La acumulación de capital no es buena por acumulación, sino por capital. Y no todo instrumento debe ser considerado capital. El capital forma parte de un entramado productivo destinado a satisfacer las necesidades de los consumidores. Requiere insertarse coordinadamente en la sociedad a través del mecanismo de precios y, en especial, del precio intertemporal, el tipo de interés. Sin empresarialidad no hay capital, sólo un conjunto de máquinas cuyo rendimiento y costes resulta imposible evaluar.

    En otras palabras, sólo respetando la propiedad privada se podrá desarrollar el Tercer Mundo, tanto en cuanto a la entrada de capitales, como a su retención y gestión. Las ayudas, en este sentido, son superfluas.

    Si las transferencias se efectúan a un gobierno que no respeta la propiedad, las dilapidará o, en todo caso, no contribuirán al desarrollo. Imaginemos que las gasta en educación y que, a partir de ese momento, cada año salen 100 ingenieros. ¿Serán capaces esos 100 ingenieros de montar su empresa y empezar a producir? Obviamente no. Por dos motivos esenciales: deberán recurrir al capital externo y, sobre todo, carecerán de incentivos ante un gobierno que puede nacionalizar tu propiedad en cualquier momento. Piénsenlo, ¿depositarían todos sus ahorros en un banco con acreditada fama de hurtar impunemente el dinero depositado? Lo más probable es que los ingenieros, si están bien formados (punto bastante discutible, ya que es más que dudoso que las inversiones públicas en educación sean eficaces) se irán a un país occidental. Mientras tanto, los millones de personas que no hayan tenido acceso a la educación seguirán muriéndose de hambre.

    Es más, dado el carácter totalitario del régimen, a buen seguro utilizará los fondos para incrementar su poder y el tamaño de su intervencionismo económico, lo cual empobrecerá incluso más a la sociedad. Esta situación se vuelve especialmente grave cuando los gobiernos entienden que necesitan de una sociedad pobre para continuar recibiendo ayudas de Occidente (tengamos presente que, además, una sociedad extremadamente pobre puede controlarse y dominarse de manera más sencilla que una rica).

    Si las transferencias se efectúan a los ciudadanos sometidos a un gobierno que no respeta la propiedad, como ya hemos señalado, de poco servirá. Ninguno de los individuos estará tentado a invertir y, en la medida de lo posible, consumirán rápidamente los fondos (antes de que sean expropiados por el Estado).

    Otro día seguiremos con el tema de la pobreza en el tercer mundo, un saludo a todos

    hilarioideas@hotmail.com

    By Hilario Ideas on Jan 28, 2008

  6. Pues atentos a las promesas que puedan llegar en el curso de la campaña. Va a ser un campaña de tómbola para movilizar el voto más acomodaticio al poder, no el que llevaría al PSOE a profundizar en el sentido que tiene esa ESE en sus siglas. Si el 11-M tragamos por razones de todos conocidas, esta vez me temo que el voto más consciente de izquierda no estará con ZP.

    By Lazarillo on Jan 28, 2008

  7. Razones de más todas ellas para votar a UPyD.

    By Miguel on Jan 28, 2008

  8. Estoy de acuerdo con parte de lo que dices Hilario.
    Yo prefiero que la economía de España sea de las peores de Europa pero que el pueblo no pase hambre y viva bien y tenga dinero a que la economia española sea de las mejores y el pueblo pase hambre y no tenga ni para pagar un lugar donde vivir

    By nacido el 14 de abril on Jan 28, 2008

  9. Lo más jodido de todo es que estos del PZOE luego van y dicen que son de izquierdas,… ¡¡¡y la gente les cree!!!

    By fernando mh on Jan 28, 2008

  10. la ley de dependencia,el aumento de las becas,el aumento de i+d+l,el aumento de las pensiones y el salario minimo interprofesional,el 75%en aumento en gasto para educacion,el aumento en gasto en infraestructuras,todo esto lo ha financiado rita la cantaora(en cuatro años)la reforma laboral 1.500.000 de empleos pasaron a fijos,la ley del suelo(30%PUBLICO),LA LEY DE COSTAS,EL AUMENTO DE LA PERSECUCION AL FRAUDE FISCAL,LA LEY DE IGUALDAD,LA LEY ANTIVIOLENCIA DE GENERO,LA AMPLIACION DEL PERMISO DE PARTENIDAD,EN FIN PARA QUE SEGUIR,NOS SEGUIREIS LLAMANDO DE DERECHAS. LO QUE NO SOMOS HACE TIEMPO ES DOGMATICOS,DOGMATICOS,DOGMATICOS,COMO AGUIRRE,ZAPLANA Y ALGUNOS SECTORES “PROGRESISTAS”,Y ENCIMA CON 4BILLONES DE PESETAS PARA GASTAR….REPUBLICANISMO CIVICO ESO ES LO QUE HA HECHO ZP,ALGUNOS NI SABRAN LO QUE ES..ESTE HA SIDO EL TIO MAS PROGRESISTA DE LA HISTORIA DE ESTE PAIS,QUE ALGUNOS TANTO AUTODENOMINARSE DE IZQUIERDAS Y A LO DEMAS CUASI FASCISTAS YA CANSA JODER,YA CANSA…CON LOS PUTOS DOGMAS,PARA REPARTIR PRIMERO HAY QUE TENER,EN FIN DA IGUAL(LAS PLAZAS DE GUARDERIA PARA ESTA LEGISLATURA PROXIMA)

    By ciudadano on Jan 30, 2008

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