Si te dicen que mentí

27 enero 2008 – 7:00

Uno de los instrumentos a los que se está agarrando la derecha para mostrar que Zapatero es tan malo como Aznar es la confesión de Zapatero de que el intento por conseguir la paz en Euskadi continuó tras el atentado de la T-4. Las palabras de Aznar diciendo que quien miente debería estar desacreditado para la política han sido tomadas con mofa, porque un personaje como Aznar debería utilizar la mentira menos que el catalán: ni en la intimidad. Sucede siempre en este país: tenemos una derecha tan ridícula que se hace difícil no reírse de cada crítica que hacen. Tienen difícil criticar las mentiras quienes todavía no se han bajado de la conspiración, de los vuelos de la CIA o la guerra de Afganistán quienes cobran sueldos inmensos por haber viajado a las Azores, de corrupción cuando Zaplana es portavoz parlamentario… Sin embargo, quienes no tenemos esas hipotecas e incluso consideramos un acierto que Zapatero siguiera intentando el diálogo a pesar de la voladura del parking de la T-4, tenemos derecho a preguntar por qué mantuvo el discurso de la imposibilidad del diálogo cuando era consciente de que no sólo era posible, sino necesario.

Escribía ayer sobre la hegemonía de la derecha en el discurso sobre ETA. Es asombroso que uno no encuentre nunca a nadie que no asuma que el diálogo será algún día lo que ponga fin a la violencia de ETA: incluso Rodríguez Ibarra lo asume implícitamente aunque parece defender que hay que dialogar cuando el PP lo diga; también Rajoy dice lo mismo cuando lo disfraza diciendo que se puede hablar con ETA si es para ver cuándo deja las armas; curiosa pinza. Sin embargo, los discursos públicos nunca van por ahí: es difícil encontrar un dirigente político que fuera del País Vasco y Cataluña defienda el diálogo como necesidad para acabar con ETA y comenzar a solucionar los problemas políticos vascos.

Desde la distancia da la impresión de que Zapatero es consciente de que algún día habrá que volver a intentar el diálogo y que la dureza actual sería una forma de presionar a ETA para que se atenga pronto a ese camino ofreciendo unas garantías férreas de que todo paso sea un punto de no retorno. Sin embargo el discurso que está mostrando es el de ser más duro que su rival. Recordemos que en el proceso de paz de Irlanda se produjo un terrible atentado en un supermercado con más de 20 muertos y el gobierno de Tony Blair siguió apostando por la solución dialogada. En vez de apuntarse a la demagogia de la dureza optó por la pedagogía política. Le salió bien.

Sin embargo en España la opción de Zapatero fue la de tener un discurso absolutamente independiente de su acción política: decía lo que recomendaban sus asesores de marketing y hacía lo que pensaba que era correcto. Antes de la T-4 nos mostraba un talante muy dialogante pero no hizo ni un sólo gesto relevante (ni un preso fue acercado, por ejemplo); nos dijo que asumía que el proceso sería ‘largo, duro y difícil‘ y con los primeros obstáculos dijo que se acabó; dijo que se acabó, pero siguió intentándolo…

Lejos de hacer pedagogía política, como debería corresponder a un dirigente político valiente, Zapatero ha realizado un discurso que nada tiene que ver con sus prácticas: si uno y otras coinciden es porque casualmente conviene decir una cosa que es la misma que se está haciendo.

Por resumir: me gustaría que Zapatero no esté diciendo la verdad y siga habiendo puentes tendidos a la paz; pero me gustaría mucho más que hubiera alguien dispuesto a gobernar diciendo bien alto que hay que intentar la paz y que si no se consigue es simplemente por la cerrazón de quienes no se quieren quitar la capucha ni para mear.

  1. 6 Responses to “Si te dicen que mentí”

  2. Mas que un instrumento es una realidad, Zapatero no tiene convicciones claras acerca de lo que hacer con ETA, nos lleva para un lado y después para el otro.

    Yo creo que la historia nos muestra claramente la postura a llevar frente a esta banda. En la época de González aparecieron los GAL, “la violencia se combatió con violencia”, fue un mal paso, ya que el Gobierno no respeto la legalidad, se colocó por encima de la lex. En la época de Aznar la banda estuvo más débil que nunca, se le persiguió unica y exclusivamente a través de la ley. Ahora Zapatero trató de charlar con la banda, y cuando alguien charla contigo es para ver si le das esas cosas que quiere. El resultado es que ETA esta preparada y con ganas de “guerra”.

    Entre las tres posturas posibles me quedo con la segunda, y ya tenía clara esta postura desde que Zapatero llegó al Gobierno y dio un giro a la política antiterrorista. ¿Por qué ese afán por llevar la contrario cuando algo ha dado muy buenos resultados?

    By Miguel on ene 27, 2008

  3. miguel , entre las tres posturas que dices , te quedas con la tercera porque asumes el discurso de la derecha , (ETA esta mas fuerte que nunca dice mariano).
    tu mismo dices “ya tenía clara esta postura desde que Zapatero llegó al Gobierno”.
    estas a un paso de decir que ZP ha traicionado a los muertos y vendido el estado a los terroristas.

    By hgfjhgfkju on ene 27, 2008

  4. 1º.- No es con la tercera postura con la que me quedo, sino con la segunda.

    2º.- Exagerar es malo, porque se llegan a tergiversar las palbaras que un servidor dice.

    3º.- No trates de encuadrarme, lo que digo lo digo yo desde mi libertad y de mi libre pensamiento, no tengo que rendir cuentas a nadie con mis palabras, solo a mi mismo.

    By Miguel on ene 27, 2008

  5. Comenzamos nuestro comentario saludando la dignidad con que Miguel ha respondido a este tal hgfjhgfkju, y lo hacemos así no porque estemos de acuerdo con Miguel: de sus tres escenarios no apostaríamos por ninguno, sino por uno cuarto que es el que creo Hugo nos pone en la mesa: el de un mandatario que tienda puentes a la paz mediante el diálogo, pero que al mismo tiempo esté dispuesto a hacerlo al grado de “decir bien alto que hay que intentar la paz y que si no se consigue es simplemente por la cerrazón de quienes no se quieren quitar la capucha ni para mear”.
    Ahora bien, éste intentar e intentar la paz debe ser con el mandato que Rodríguez Zapatero contrajo en las urnas de guardar por las y los ciudadanos de todo el Estado español; eso incluye que abrir espacios de diálogo no niegan el ejercicio de la fuerza por contener las acciones de armas de ETA en contra de “inocentes”.
    Nos explicamos. Entrecomillamos “inocentes” porque en las generalidades enfrascamos a tirios y troyanos en un solo molde, y la inocencia sirve no nada más para señalar los crímenes cometidos por ETA, sino también para excusar a otros que no son tan inocentes que digamos, sino todo lo contrario.
    La derecha gana cuando la sociedad no puede dialogar, pierde si sí. Porque la intolerancia, la sordera, el no poder ni querer encontrar espacios de diálogo y por ende de una paz digna y verdadera es caldo de cultivo a la derecha.
    Sin embargo, Rodríguez Zapatero está obligado a resguardar la seguridad de la población civil y eso nos lleva a un escenario delicado: la delgada línea que separa al uso legítimo de la fuerza del Estado contra una amenaza real para con sus gobernadas y gobernados, o el uso político de la fuerza porque no se está dispuesto como gobierno a dialogar con aquellos que le significan una amenaza a su hegemonía de poder.
    Por ello, entiendo a Rodríguez Zapatero cuando dice que ya no habrá diálogo con ETA; amplios sectores de la sociedad espera (o cree esperar) que así sea, porque supone que ello significará el fin de las acciones de armas de ETA. El asunto es que si respondemos a la violencia con violencia entramos a una espiral interminable: ojo por ojo, decía Gandhi, y todos terminaremos tuertos.
    ¿Qué hace entonces? No hay una respuesta satisfactoria para eso. Pero si como sociedad civil vigilamos el trabajo del gobierno, lo respaldamos en sus acciones de diálogo y continuamos con el rechazo social y político a ETA al mismo tiempo que obligamos a la clase política (gobierno incluido) atender las demandas de soberanía de Euskal Herria, creemos que podemos ir desarmando a unos y a otros y acercarnos a un proceso de paz sólido; no sólo una simulación de ello.
    Por eso, también, es que no apostaríamos por la segunda opción de las que menciona Miguel. La estrategia guerrerista del Estado español con Aznar a la cabeza no estaba resolviendo de fondo el problema de la paz, porque no atendía en absoluto la demanda de soberanía de Euskal Herria, y lo que podía verse como un control de las acciones armadas de ETA bien podían haber sido sólo un repliegue, pero no la solución real, insistimos, del problema: que el Estado español se ha arrogado la facultad del pueblo vasco de decidir sobre su forma de gobierno, su destino colectivo, su futuro.
    Así, los esfuerzos de paz de Rodríguez Zapatero tienen que pasar necesariamente por la renuncia del Estado español a seguir conculcando el derecho de Euskal Herria a gobernarse a sí misma; de lo contrario, para decirlo en términos teatrales, lo único que tendremos será una farsa de paz y mucha más sangre.
    Eso creemos y, como Miguel, esperamos que aunque no se esté de acuerdo con nuestra palabra no se intente emplear generalizaciones para descalificarnos, que se nos lea con atención para no tergiversarnos ni, mucho menos, se nos encuadre en los lugares comunes que tiene la estulticia para desdeñar lo que simplemente no entiende.
    Vale.

    By Otra Chilanga on ene 27, 2008

  6. “al mismo tiempo que obligamos a la clase política (gobierno incluido) atender las demandas de soberanía de Euskal Herria”, así pasará como en Irlanda, que antiguos asesinos son ahora alcaldes,etc., sin haber cumplido ningún tipo de condena.

    “La ESTRATEGIA GUERRERISTA del Estado español con Aznar a la cabeza no estaba resolviendo de fondo el problema de la paz, porque NO ATENDÍA EN ABSOLUTO LA DEMANDA DE SOBERANÍA de Euskal Herria”.

    Cuando uno está amparado por la ley (habló del tema ETA, no del tema Irak) no tiene una actitud guerrerista, sino una actitud de mera aplicación de la ley lo que supone una garantía y seguridad jurídica. Justamente esto es el respeto a la legalidad y el empleo de medidas democráticas reconocidas en la ley.

    Hay aquí un problema de base, la gente, sea quien sea, puede reclamar lo que quiera, pero si esa petición no esta amparada por la ley es algo inviable, y más aún si para conseguir lo reclamado se emplean medios ilegítimos. Por ello, no somos nosotros los que tenemos que vendernos a los etarras, sino que son ellos los que deben cumplir las consecuencias de no haber respetado nuestras normas de convivencia.

    By Miguel on ene 27, 2008

  7. Me apunto y subscribo tu último párrafo, Hugo; al que intuyo llegamos por caminos diferentes que, no obstante, se cruzan algunas veces.

    Amén!

    By txantxangorri on ene 27, 2008

Introduce el comentario

*

CommentLuv badge