Árboles y nueces

21 diciembre 2007 – 7:00

Imaginemos que ETA sólo hubiera matado en la Comunidad Autónoma Vasca. Imaginemos que el gobierno vasco hubiera colaborado con cuantos inventos surgieran para hacer responsable de los atentados de ETA a otra organización cuya violencia pudiera darle un saco de votos al PNV. En el mismo supuesto, pensemos que, al percibir que la asociación mayoritaria de víctimas de los atentados de ETA no se pliega a los intereses del lehendakari (que pasarían, por ejemplo, por difundir los inventos que absuelven a ETA de los atentados), el gobierno vasco fomentara la aparición de una Asociación de Ayuda a las Víctimas de los atentados falsamente atribuidos a ETA. Imaginemos que los periódicos y emisoras de radio privadas afines al PNV (el Deia, por ejemplo) se inventara unos rocambolescos bulos mil veces desmentidos cuya consecuencia fuera hacer pasar por inocentes a los etarras insinuando (o afirmando a las claras) que la autoría de tales atentados responde a una conjura preparada al unísono por esa otra organización a la que se intenta hacer responsable, los partidos españolistas, los sectores españolistas de la Ertzaintza, las policías española y francesa y jaleados por el grupo Vocento.

Supongamos asimismo que la ETB difundiera periódicamente debates y reportajes creados por los inventores de la conspiración. Pensemos que tras uno de tantos inventos el presidente del EBB del PNV hubiera dicho que todas las investigaciones judiciales estaban en entredicho y que se tenía que anular el sumario. Pensemos que las defensas de los etarras adoptaran todos los planteamientos de la conspiración auspiciada por el gobierno autónomo vasco como propios para así conseguir una absolución para sus defendidos.

Si la imaginación no se ha agotado todavía, inventémonos que la Asociación de Ayuda a las Víctimas de estos atentados y una Asociación de Víctimas del Terrorismo (ambas muy minoritarias en cuanto a víctimas de estos atentados) defendieran en el juicio contra los etarras las tesis de la conspiración que exculpa a los etarras. Imaginemos que un periodista de El Periódico descubre que el abogado de esta Asociación de Víctimas del Terrorismo y un abogado de los principales jefes etarras almuerzan juntos y coordinan sus estrategias judiciales. Imaginemos que cada mes estas dos asociaciones hicieran una concentración en uno de los lugares donde más sangre se hubiera derramado (ya que la cosa va de supuestos, el sitio podría ser Atocha, en San Sebastián) en nombre de unas supuestas Txapelas Negras para denunciar que los atentados no los ha cometido ETA, sino esa conjunción de fuerzas antivascas, policiales, políticas y periodísticas enemigas del PNV.

Sigamos con los inventos y pensemos que esta Asociación de Víctimas del Terrorismo y la Asociación de Ayuda a las Víctimas recibieran millones de euros de subvención del gobierno vasco, mientras que la asociación mayoritaria de víctimas era castigada sin ver un duro cuatro años seguidos. Recordemos que en esta truculenta historia ETA no habría matado a nadie fuera del País Vasco, por lo que la Comunidad Autónoma Vasca es la única comunidad que puede subvencionar a esta asociación inventada. Imaginemos que sin esa subvención la Asociación mayoritaria apenas pudiera pagar a los abogados, que defenderían a las víctimas prácticamente como voluntarios de una ONG.

Dejemos de imaginar y de buscar en el País Vasco lo que tenemos en la Comunidad Autónoma de Madrid. Y apliquemos la misma contundencia en el juicio a su presidencia y al partido que la gobierna que el que aplicaríamos si la mitad del relato correspondiera de verdad a lo hecho por un gobierno vaco.

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