El milagro de los panes y los meses

16 diciembre 2007 – 8:31

Don Jesús de Nazaret dijo, según atestiguaron sus biógrafos de entonces, que moriría y que después resucitaría antes de que pasase una generación, en lo que algunos llamaron ‘la segunda llegada del Señor’. Como una vez ajusticiado don Jesús pasaba el tiempo y nadie se lo encontró de vuelta del Hades, llegaron a la conclusión de que aquellas palabras eran una metáfora: no se refería a que volvería aparecer en pocos años sino a que reaparecería en algún momento. Fue la primera de una larga tanda, porque desde entonces cada vez que era imposible negar que la Biblia decía alguna burrada afirmaban que era una metáfora: nos íbamos enterando de que el Universo no había pasado de la inexistencia a su definitiva manufactura en una semana y, tras quemar en hogueras a los primeros incrédulos, reconocían que era una metáfora (sin explicar qué oscuro significado escondía); empezaba el populacho a ser un poco sensible con los genocidios y se empezó a decir que el genocidio con el que la divinidad habría castigado los vicios de los sodomitas y los gomorritas (sabemos lo que hacían los sodomitas, pero ¿qué nefasta práctica realizaban los gomorritas?) era metafórico.
Si don Jesús cumpliera su palabra y resucitara, por ejemplo, en estos días, tendría que callarse su divina condición. Sería tan ridículo que ahora nadie se dijera miembro de una trinidad divina, hijo de una virgen, multiplicador de productos alimenticios y resucitador de muertos que el personaje se convertiría en un friki de Crónicas Marcianas o en pretendiente de la duquesa de Alba y/o de la de Lugo.
Ya nadie puede pretender engañar a la gente con milagros como los de antaño: quien pretendiera hacerlo pasaría por un loco, por un idiota o por el director de El Mundo. Los milagros ahora tienen que ser más modestos. Para llevar a los altares a Karol Wojtila se escudan en que no sé quién se curó de un cáncer tras rezar al Jefe de Estado de Ciudad del Vaticano (seguramente también hacía otras cosas, como llevar un pijama de cuadros, tener un gatito de peluche y desayunar orientando la tostada hacia el noroeste, pero han decidido que lo realmente influyente fueron esos rezos).
También, para sacar unos durillos, se propusieron el milagro de encontrar doce sacerdotes jóvenes y macizos que posaran para un calendario. Presentaron el milagro urbi et orbi (no podía ser menos), pues el calendario se vende a diez euros también por internet.
No sabemos cómo será de real lo de la curación oncológica al ritmo de la oración al Papa polaco, pero hemos descubierto que al menos Marzo y Abril son unos jóvenes dedicados a menesteres que no exigen el celibato: de curas nada. Uno de ellos, al parecer, fue monaguillo de pequeño, como mi amigo Rafa, ateazo de pro que realiza milagros informáticos sin pretender por ello llegar al cielo (sólo a fin de mes).
Ni con modestia consiguen hacer que nos creamos sus milagrillos. Malos tiempos para la mística.

  1. 2 Responses to “El milagro de los panes y los meses”

  2. Estupendo artículo, desde el título hasta la conclusión.
    Toda esta “oleada publicitaria” por parte de la Iglesia en España no deja de sorprenderme. Qué ridículos…

    Salud

    By David, el tertuliano on dic 16, 2007

  3. ¿De verdad no sabe qué hacían los gomorritas?
    No sabe lo que se pierde.

    By Gracchus Babeuf on dic 18, 2007

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.