Cosas de hombres
12 diciembre 2007 – 7:17De pequeño tenía una cinta de chistes de Eugenio que escuché muchísimas veces. Hace menos años me compré un DVD con sus chistes en un kiosko que sólo vi una vez, pero con la peculiaridad de que casi todos los chistes estaban repetidos cuatro o cinco veces en el DVD. Los chistes de Eugenio son adorados por algunos (entre los que me encuentro) y odiados por otros, a los que no comprendo, pero respeto (más que nada, porque no me queda otra opción). Uno de aquellos chistes contaba la preocupación de una familia en la que un niño había ido creciendo sin decir una palabra. Sus padres (creo recordar que sólo su madre) lo llevaban a distintos médicos, que no encontraban ningún motivo físico para el silencio que guardaba el niño. A los veintitrés años por primera vez abrió la boca durante el desayuno: “Mamá, falta azúcar“. Su madre, asombrada, le preguntó: “Pero hijo, ¿cómo es que no has dicho nada hasta ahora?“, a lo que el joven respondió “Hasta ahora todo estaba bien“.
La mayoría de las normas políticas que son justificables se deben a que falta azúcar. Si todo estuviera bien sin necesidad de actuación estatal, el Estado debería permanecer calladito, como el encantador niño del chiste de Eugenio.
Las cuotas de género que se han autoimpuesto los partidos de izquierdas y que ahora generaliza la Ley de Igualdad son un ejemplo clarísimo de esto. Evidentemente lo ideal sería que no hiciera falta imponer un porcentaje de mujeres (pues de eso se trata) para poder presentar una lista política del tipo que sea. Lo natural sería que si hay que elegir a diez personas de un grupo de cien, tal grupo estuviera compuesto por cincuenta hombres y cincuenta mujeres y quien tuviera que elegir careciera de prejuicios que evitaran que esa lista tuviera aproximadamente una mitad masculina y otra femenina. Estoy seguro de que en el Parlamento, por ejemplo, hay la misma proporción de zurdos que en la sociedad y por ello no hace falta una cuota de zurdos. Pero con las mujeres no sucede eso, porque culturalmente está arraigadísimo el prejuicio según el cual la política es cosa de hombres. Nadie lo dice ya, pero funciona de forma contundente. Quien haya participado en la configuración de cualquier lista (especialmente si la lista es de un nivel muy básico) percibirá con bastante sencillez que hay muy pocas mujeres entre las que elegir por numerosas razones.
El problema es muy profundo y comienza con la percepción de la política de partido como un ámbito masculino, lo que hace que directamente muchísimas mujeres renuncien espontáneamente a ella. Seguro que alguien habrá estudiado con rigor en qué medida participan en política hombres y mujeres. Yo he hecho mi pequeña estadística que me parece muy reveladora. Como he escrito en fechas anteriores abrir un blog no tiene ningún misterio: uno crea su blog cuando tiene interés en contar algo con el único límite de darse de alta en blogger, wordpress, o donde tenga a bien: tiene la misma dificultad que abrirse una cuenta de correo electrónico. De forma natural debería haber tantos blogs sobre cuestiones políticas escritos por mujeres como por hombres, salvo que haya algo cultural muy arraigado que haga que las mujeres reserven en general sus posiciones políticas para una esfera más íntima mientras los hombres tengamos menos obstáculos culturales para expresar públicamente nuestras opiniones. Pues bien, echad un ojo a I Love IU (1) y contad cuántos blogs hay de hombres y cuántos de mujeres. Yo he echado la cuenta y me salen 57 blogs de hombres y 6 de mujeres (puede que haya uno más o uno menos, es difícil contarlos sin perderse): 9 blogueros y medio por cada bloguera. Lo peor de todo es que tardé bastante en darme cuenta, lo que implica hasta qué grado tengo interiorizado que es natural que los hombres escribamos sobre asuntos políticos y las mujeres no.
Si alguien nos hubiera prohibido sacar adelante un agregador de blogs políticos sin que el 40% de los mismos estuviera escrito por mujeres nos habríamos enfadado mucho al principio, pero después intentaríamos convencer a amigas, compañeras, madres y primas de que comenzaran un blog para poder darle la vuelta a lo que la cultura presenta como casi natural.
Lo cultural es artificial. Por eso, los elementos de ella que no nos gusten se pueden modificar si nos empeñamos en torcerla hasta cambiarla. Evidentemente las cuotas generan problemas, dificultades, anomalías… ¿cómo no iban a hacerlo? Si no lo hicieran, no serían necesarias.
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(1) I Love IU . Supongo que la proporción es parecida en cualquier otro partido político, pero si no me equivoco no existe ningún agregador de otras formaciones como I Love IU (sé que hay del PSC, de las Juventudes de Esquerra,… pero del conjunto estatal de un partido creo que el único es I Love IU)
NOTA: Juanma, que es quien lleva la sección de opinión de 3i, me informa de que está trabajando en la mejora de los blogs, que como sabéis algunos se cuelgan alguna vez. Por ello es posible que hoy haya algunos fallos. Siento las posibles molestias, pero estoy seguro de que va a valer la pena. Por cierto, Juanma es un monstruo.















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4 Responses to “Cosas de hombres”
Fíjate, hace poco me dio por hacer el mismo experimento, pero no le di forma para hacer un apunte en el blog. Y, coincido, a mí también me ha costado un tiempo darme cuenta.
Seguramente múltiples factores inciden para que los hombres tengamos más confianza, arrogancia o narcisismo y en la blogosfera o cualquier otro espacio público creamos que podemos decir cosas interesantes, divertidas o inteligentes.
By Juan on dic 12, 2007
Menos mal que alguien entiende la necesidad de las cuotas, que estoy ya harto de escuchar el ataque de los supuestos meritos. Como escuche una vez, una mujer idiota tiene el mismo derecho de llegar alto que un hombre idiota. Y yo conozco muchos que han llegado muuy alto.
El principal problema es que culturalmente a la mujer no se le ha dado la opción de opinar o sus opiniones no se han tenido en cuenta. En la esfera pública siempre hemos estado los hombres y todavía es algo difícil de corregir.
By christian on dic 12, 2007
Reconozco que cuando empezaron a ponerse cuotas, allá a finales de los ochenta, al menos en IU, no lo entendía. Al poco tiempo me convencí. Es necesario. Y de hecho, lento pero tiene efectos positivos. Hay que forzar ciertos hábitos para terminar con tics culturales tan graves como el machismo.
Salud y República
By RGAlmazán on dic 12, 2007
Muy bueno el post, Hugo. Y a riesgo de esencializar, decir que me gusta ver comentarios criticos aqui realizados por hombres. Con esto no quiero decir que los hombres sean inherentemente incapaces de ser críticos con este tema sino que, dadas las construcciones y limitaciones culturales de las que hablas, suelen ser menos proclives. Uno de los efectos del sexismo es que las desigualdades de género suelen resultar invisibles, para todos, pero especialmente para los hombres, que suelen ser los que se benefician de dichas desigualdades. Que haya hombres dispuestos a ver más allá de lo aparentemente normal y denunciar la invisibilidad es un paso súper importante. ¿Cuál es el siguiente?
By Sandra on dic 14, 2007