Moritos cabreados, moritos malos
4 noviembre 2007 – 8:24Se va a bajar Juan Carlos de Borbón al moro, pero no para proveer a su yerno, que lo está dejando, sino para mostrar a ceutíes y a melillenses que les debe llenar de orgullo y satisfacción que su ciudad pertenezca a su Reino y no al de su primo, sobrino o lo que fuere el amigo Mohamed. Y la borbónica visita ha mosqueado a los moritos de Marruecos que la consideran una provocación. La respuesta españolísima está bien resumida por un Martínez-Abarca, de nombre José Antonio, que escribe en Libertad Digital y que no tiene nada que ver conmigo ni con mi familia (que ya me lo han preguntado alguna vez).
Dice este José Antonio (que es mucho más José Antonio que Martínez-Abarca) lo siguiente: “Siempre es una buena noticia que el Rey Juan Carlos de España visite España, pero no debería ser noticia, al menos en la propia España. La noticia es que sea un país extranjero, Marruecos, el que se interese sobre qué partes del país vecino visita el monarca. El Rey don Juan Carlos en Ceuta y en Melilla forma parte de la normalidad más absoluta e incluso aburrida. El que a Marruecos le parezca mal algo que no le concierne, aparte de no ser normal, no tiene ninguna importancia.” (1)
Es una postura que resume bien una concepción monárquica y nacionalista: la finca del Borbón incluye Ceuta y Melilla y en ellas puede hacer el monarca lo que le plazca. El vecino no tiene nada que decir.
Ocurre que nuestro Borbón tiene su biografía. Sabemos que el silencio que se cierne sobre su figura abarca muy especialmente a su historia personal y política, pues está vinculada al general Franco. Pero hay un episodio de 1981 (año que centra toda hagiografía borbónica que se precie) que conviene recordar para poder ser mínimamente justos; es decir, para no reprochar a los demás que hagan lo que los nuestros hicieron para defender nuestra supuesta dignidad nacional.
Se casaban en la catedral de San Pablo Carlos de Inglaterra con Diana Spencer, Princesa del Pueblo a título póstumo. Todas las casas reales acudieron al enlace… salvo una: Juan Carlos de Borbón declinó la invitación porque le parecía una ofensa que en el viaje de novios la pareja hiciera una escala de un día en Gibraltar. Esa escala era una ofensa inadmisible para España y Juan Carlos de Borbón respondió sin ir a la fiesta: reflexionad por un momento en lo importante que es para un Borbón una boda en la que corran los licores para daros cuenta del tamaño del desplante.
Si un miembro de la familia real briánica pasa por Gibraltar es una ofensa para los españoles; que el monarca español vaya a Ceuta y Melilla es algo plenamente normal que a los marroquíes no debería importar lo más mínimo.
No sé si la diferencia de criterio se debe al racismo (nosotros nos podemos enfadar porque somos civilizados, pero los moritos deben callarse y aprender democracia) o por nacionalismo territorial (la tan manida y hueca frase según la cual Gibraltar es una colonia, no como Melilla y Ceuta que son plazas españolas). Sea como fuere, parece que si se apartan las vísceras y se pone en marcha la razón no se puede defender la visita a Ceuta y Melilla de quien no aceptó otra visita a Gibraltar.
Pero estamos hablando de los hechos de reyes y príncipes: si sustituimos las vísceras por la razón los borbones, los windsor,… tendrían que buscarse un curro de los de currar. Qué cosas.
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(1) José Antonio Martínez-Abarca: Vecino gorrón
NOTA: Ayer hubo problemas informáticos con los blogs de Tercera Información (3i) y no pudisteis ver la entrada del día hasta las siete y pico de la tarde. Espero que superarais la ansiedad, aunque sé que no es fácil. Desmiento que Moa y las fuerzas del mal hayan sido las causantes… aunque no descarto otra posibilidad, alomojó















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2 Responses to “Moritos cabreados, moritos malos”
Yo misma no lo tengo claro, pero siento curiosidad por saber qué habrías escrito sobre esta visita si ésta hubiera sido la del presidente de la República Española y su esposa. A fin de cuentas, las relaciones neocoloniales o los conflictos sobre territorios no se reducen a países monárquicos. Y el racismo tampoco.
By Sandra on nov 6, 2007
Por supuesto habría escrito lo mismo si se hubiera hecho igual
By hugo martínez abarca on nov 6, 2007