Carta de despedida
24 October 2007 – 8:38A/A Arzobispado de Madrid y Parroquia de San Juan de la Cruz
La pasada semana se conoció una sentencia judicial que confirma el derecho de quienes en su día fuimos bautizados a darnos de baja en los registros eclesiásticos como en los de cualquier otra organización privada y su obligación de hacer efectivo nuestro derecho cancelando los datos que tengan en sus registros sobre un particular.
Para quienes no creemos que haya dioses ni ningún tipo de esfera sobrenatural ni, sobre todo, organizaciones humanas que tengan una especial capacidad de intermediación con esas divinidades, la noticia es trivial: simplemente iguala a la Iglesia Católica con otras organizaciones privadas que tenían desde hace mucho la obligación de atender las exigencias de los ciudadanos con respecto a sus datos privados. Pero sin embargo la Iglesia Católica se considera en una posición metafísica e histórica privilegiada y se negaba a atender las exigencias de quienes no querían constar en sus libros registrales: metafísicamente habían decidido que el acto baptismal es eterno y que no se puede borrar e históricamente explicaban que los datos de sus registros pueden ser muy útiles en el futuro. No me voy a detener excesivamente en ninguna de las dos cuestiones demasiado: sólo para explicarles que sobre las cuestiones metafísicas que afecten a mí son de mi exclusiva jurisdicción (ustedes creen que el bautismo es eterno -imprime carácter-, yo que es sólo un ritual folklórico y su punto de vista al respecto no tiene porque ser privilegiado si se respeta mi condición de ciudadano); en cuanto al carácter histórico de sus registros, hace tiempo que perdieron la exclusividad: pueden resultar extraordinariamente útiles para estudiar periodos previos a la aparición de registros públicos, pero ahora es mucho más fiable una visita al Registro Civil que al de una parroquia.
Así pues, y ateniéndome al derecho que me ampara, les comunico por la presente mi voluntad de que cancelen todos los datos que tengan sobre mí en sus archivos.
Tratándose de mi libre derecho no tendría por qué explicarles mi decisión. Sin embargo, sí lo voy a hacer. Como es bien sabido, la Iglesia no es sólo una organización privada sino que ha intervenido política y socialmente con suma eficacia en la defensa de sus intereses, ligados a sus opiniones. Desde que tengo uso de conciencia, en España esas intervenciones se han limitado a fortalecer las opciones más reaccionarias, a entorpecer el avance de la ciencia y a limitar las libertades individuales de todos los ciudadanos, adeptos o no a su institución.
En el primer caso estamos ante una evidencia: cuesta saber si el Partido Popular es la rama política de la Conferencia Episcopal o si ésta es el brazo religioso del Partido. La cadena de emisoras de su propiedad no ha dudado en mentir sobre las cuestiones más dañinas (desde el golpe de estado de Franco al 11-M) con tal de sembrar el odio y apoyar histórica o judicialmente según el caso a los más crueles asesinos de nuestro último siglo. Desde su emisora, con el decidido apoyo de la Conferencia Episcopal, se ha ridiculizado, cuando no criminalizado, a la gente que tiene opiniones políticas parecidas a las mías y, mientras otros tratan (¿tratamos?) de conseguir un mundo más justo y democrático, ustedes rezan por la Monarquía como en su día llevaron a Franco bajo palio sin que nunca hayan pedido perdón por tal insulto a las víctimas de su terrorismo.
Su entorpecimiento del avance científico es una evidencia histórica. Desde Copérnico a la investigación con células madre embrionarias, pasando por la teoría de la evolución de Darwin, todos los avances científicos que permitieran hacer la vida mejor o al menos más comprensible a la gente se han topado con su oposición. Aún hoy consiguen retardar los avances científicos que acaso podrían ayudar a evitar enfermedades terribles por el timorato empuje que dan las instituciones políticas a la investigación científica: unos les tienen miedo; otros les son decididamente sumisos… el resultado es que son muy eficaces perjudicando nuestra salud.
En cuanto a su oposición a cualquier avance en nuestras libertades supongo que les resultará una obviedad salvo que se hayan creído el prostituido uso que hacen de la palabra “libertad” en estos últimos años. Efectivamente se han opuesto con mayor o menor éxito a que vivamos una sexualidad libre: todavía recuerdo la agresiva campaña que desataron contra una ministra por lanzar una campaña de difusión de métodos anticonceptivos que además impidieran la difusión de enfermedades de transmisión sexual; también en el pasado más inmediato les hemos visto manifestarse contra la igualdad de todos los ciudadanos cualquiera que sea su orientación sexual. Nunca les hemos visto manifestarse, por ejemplo, contra el bombardeo de un país; sólo contra el derecho de los homosexuales a casarse. Pero su funesta actitud hacia las libertades no acaba ahí: ¿por qué se oponen a que yo libremente decida sobre mi vida y sobre mi muerte el día en que necesite ayuda para llevar a cabo tal decisión? Me parece bien que ustedes pongan su vida en manos de un dios, pero sobre la mía no tienen ninguna capacidad de decisión y sin embargo presionan con argumentos repugnantes para que no se legalice mi derecho a administrarme como me dé la gana. Es sólo un ejemplo: se han opuesto a cuestiones que ni les van ni les vienen como el divorcio civil, por ejemplo. En general se han opuesto a todo avance de nuestras libertades mientras los que no somos religiosos nunca les hemos intentado obligar, por ejemplo, a abandonar sus peculiares rasgos culturales como el celibato sacerdotal: si ustedes quieren adoptar tal antinatural restricción es asunto suyo. Obviamente debemos exigir el mismo respeto: dejen al César lo que es del César y al Hugo lo que es del Hugo.
No les incluyo en mi argumentario el hecho de ser ateo desde hace muchos años, porque la razón de darme de baja no es que crea que están equivocados, sino mi convicción de que se han convertido en una institución socialmente nefasta.
Según he leído, tienen ustedes la obligación de contestarme a esta carta asumiendo mi voluntad de darme de baja en los próximos treinta días. Les he mandado esta carta mediante un Burofax con certificación de texto porque he supuesto que como es tradición no se someterán a la ley y así tendré una prueba fehaciente de mi solicitud, que llevaré a la Agencia Española de Protección de Datos en caso de no ver satisfecha en el plazo indicado mi petición.
Respetuosamente,
Hugo Martínez Abarca
(La noticia sobre la sentencia judicial está aquí)
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6 Responses to “Carta de despedida”
Al César lo que es del César y a Hugo lo que es de Hugo… ¡genial! ¡Cómo le extrañamos en La otra chilanga con estas maravillas! Por cierto, que nos han vuelto a premiar con el TBA. Saludos desde México.
By Sebastián [la otra chilanga] on Oct 24, 2007
Como quiera que inicié los trámites para apostatar en diciembre de 2005 y no he recibido contestación alguna a mis cartas de reclamación, si usted no tiene inconveniente, le copio su texto y procederé por vía burofax, del mismo modo que usted.
By Maripuchi on Oct 24, 2007
Perdonad, una pregunta:
¿Por qué tengo que borrarme de un club en el que me inscribieron de niño durante una dictadura?
Mi último sí al catolicismo fue en la comunión, yo no tenía ni diez años y Franco seguía vivo.
By Óscar on Oct 24, 2007
Felicidades por el artículo, Hugo. Suelo leerte habitualmente.
Yo también he decidido apostatar, fundamentalmente por la beataficiación “a cascoporro” del domingo. El pasado 14 de abril inauguramos la tumba de mi abuelo, republicano fusilado junto a otros casi 400 compañeros. Están divididos en dos fosas: en una los que aceptaron confesión antes de que los asesinasen, en otra los “irredentos”; no sé en cuál está mi abuelo y me da igual.
Voy a mandarles un burofax exigiendo a la iglesia española que me pidan perdón,(a mí y a mi familia) por escrito, y si no lo hacen, que cursen la solicitud de apostasía.
Saludos y felicidades de nuevo por tu blog.
By Arturo on Oct 24, 2007
Me gusta mucho tu manera de pensar y de escribir. Te felicito . Mucha suerte y espero volver a ver mas en este sitio. Saludos Cartas Amor
By cartas amor on Apr 18, 2008