Electoralismo

21 septiembre 2007 – 7:51

Si por mi fuera habría elecciones cada seis meses durante un periodo transitorio hasta que la tecnología permitiera que las hubiera cada día. Decía alguno que la nación es un plebiscito cotidiano. Mi visión de la democracia es exactamente ésa: un plebiscito cotidiano, una continua dirección por parte de los ciudadanos de los asuntos que a ellos les afectan. Se acusa al gobierno de poner en marcha una serie de medidas porque quedan cuatro días para las elecciones y con esas medidas ganarán votos: son medidas electoralistas.

Se puede discutir alguna medida en concreto: por ejemplo, la subvención del alquiler privado es sólo un parche, pues favorece una sociedad dual de  propietarios e inquilinos, algo mejor que la sociedad de banqueros e hipotecados, pero lejos de una política que favorezca realmente la consolidación de la vivienda como derecho (lo suyo sería un potente parque de vivienda pública exclusivamente para alquiler, por ejemplo). Pero no es así como se está criticando la medida en cuestión (1): el problema es que es electoralista.

Si en marzo de 2003 hubiera habido elecciones generales, España no habría participado en la guerra de Irak. Aznar habría tenido que supeditar privadísimos intereses a la necesidad de ganar las elecciones. Aznar pensó que con un par de  meses de margen perdería unas elecciones por poco (municipales de 2003) y con un año más arrasaría en las generales. Ojalá hubiera tenido que ser electoralista: cuántas muertes propias y ajenas podrían haberse evitado.

Sólo hay elecciones cada cuatro años. Así, hemos pasado tres años y medio sin que apenas se desarrollaran políticas electoralistas, y ése es el problema: los tres años y medio de superávit público, no la introducción actual de medidas sociales. Estas medidas son, insisto, criticables: a izquierda y derecha. Pero cuando se critica el electoralismo no se centra la crítica en el contenido de la medida, sino en que ésta sea un instrumento de seducción hacia los votantes: que les pueda gustar a los ciudadanos en época sensible.

Me da la impresión de que cuando se ataca el electoralismo de alguna medida se está diciendo en realidad que se está haciendo demagogia poco antes de las elecciones. Esa crítica sí es válida (sea poco o mucho antes de las elecciones), pero debe explicarse. Por ejemplo, no cabe duda de que cuando Zaplana anunció hace un año que “todavía no se nota, pero se notará, que el PSOE ha roto España” (2) se dirigía a la captación de votos mediante mentiras que afectan al tejido visceral del ciudadano. Pero a nadie se le ocurriría despachar el asunto diciendo que era electoralismo: los partidarios de un modelo federal, junto con quienes se oponen al nacionalismo español (frecuentemente los mismos) tuvimos que contestar a las mentiras con pedagogía política.

Eso es exactamente lo que tenemos que hacer con los aspectos que menos nos gusten de las nuevas medidas del gobierno: pedir cuentas por no haber hecho electoralismo mucho antes y explicar qué aspectos de lo que se hace no nos gustan, si los hay, qué tipo de política alternativa proponemos, si proponemos alguna… Lo que no podemos hacer es contestar con palabras huecas.

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(1) Salvo loables excepciones: os recomiendo que echéis un ojo en I love IU a blogs vinculados con la política de vivienda vasca como el de Fernando.

(2)  La zaplanada corresponde a una entrevista en 20 minutos que escaneé para este blog. Fue el único apunte que publiqué en todo el mes de octubre, ocupaba poco más de dos líneas y lo leyeron unas quince personas. Eran, evidentemente, otros tiempos.

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  1. 4 Responses to “Electoralismo”

  2. Gracias por la mención y el halago, Hugo.

    By fernando mh on sep 21, 2007

  3. Lo que me sorprende especialmente es el afán de muchos por decir que este tipo de medidas suponen tirar el dinero que todos pagamos, que se está poniendo en riesgos las cuentas públicas, blablablabla. Es decir, que entonces les parecerá estupendo el raquítico Estado de bienestar que hemos ¿disfrutado? y ¿padecido? incluso con gobiernos socialistas y entonces habrá que empezar a pensar que en realidad vivimos en un país mucho más acomodado de lo que las estadísticas vuelcan.
    Que yo sepa, el PSOE llevaba en su programa medidas de fomento de alquiler de vivienda (también de compra a precios razoanbles), creó un Ministerio del ramo y, como soy muy ingenua, supongo que han estado analizando cómo montar un plan de este tipo, sobre todo cuando las competencias en esta materia están transferidas.
    No sé si podemos hablar de una medida electoralista o no, pero recuerdo que aquí estamos viviendo una campaña permanente desde el día después de las elecciones generales, así que, ya sé que es mucho pedir, pero seamos serios.
    P.D. No sé qué me pasa últimamente que parezco votante/militante del PSOE.

    By Carmen on sep 22, 2007

  4. Adolfo Suárez tenía toda la razón

    Frase de Adolfo Suárez en una entrevista inédita de 1980:
    “Yo repito a menudo que en España está ocurriendo un fenómeno muy grave: las cosas entran por el oído, se expulsan por la boca y no pasan nunca por el cerebro… casi nunca pasan por la reflexión previa”.
    “Pero es un hecho que está ahí; que sucede. Y luchar contra ello es muy difícil… Yo he intentado combatirlo muchas veces… ¡Y así me va!”

    En la política española del siglo XXI sigue sucediendo exactamente lo mismo: “las cosas entran por el oído, se expulsan por la boca y no pasan nunca por el cerebro” y se aplica tanto a los políticos como a los ciudadanos.

    Carlos Menéndez
    http://www.creditomagazine.es

    By hipotecas on sep 24, 2007

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    By othvblthbd on oct 1, 2007

Lo siento ya no se pueden poner mas comentarios en esta entrada.