18 enero 2012 – 8:11
Hace unos días una de las personas que haya detrás de la cuenta oficial de twitter del PSOE tuvo un desgraciado desliz:

Quienes participamos en las entrañas de eso que llaman comunicación 2.0 no podemos sino solidarizarnos. En la cuenta de Izquierda Unida recuerdo al menos tres meteduras de pata fruto de que alguien estaba pensando que usaba su cuenta personal cuando en realidad usaba la de la organización: de ahí salió algún comentario entusiasta sobre las costumbres rurales cántabras o una broma sobre el asesinato de Bin Laden: ambas, evidentemente, correspondían a la cuenta personal, no a la de la organización política pero es un error casi inevitable. De los errores que ha habido en esa cuenta sólo uno tuvo cierta importancia: cuando Marcelino Camacho estaba muriéndose saltó a los medios de comunicación que ya había muerto y desde la cuenta de IU se lamentó su fallecimiento. Poco después se supo que había sido una pifia, que Marcelino seguía mal pero vivo: lo que se hizo fue que la persona que había metido la pata asumió públicamente que era un error personal suyo y las críticas se convirtieron en elogios (no hay como morirse, asumir un error o dimitir -en orden de frecuencia- para recibir elogios unánimes se haya hecho lo que se haya hecho). Los responsables del twitter del PSOE lejos de asumir el error (comprensible pese a lo dañino del mensaje) se inventaron un complot inverosímil que todos los medios que comentaron la anécdota dieron por bueno:

La excusa tiene su gracia y probablemente se pueda extender a la acción política del PSOE al menos desde mayo de 2010 si no desde Suresnes. Dado que la autocrítica no existe (o se limita a decir que los salmantinos del PSOE no dicen lo mismo que los catalanes del PSOE, como si no fuera deseable incluso que un salmantino del PSOE no dijera lo mismo que otro salmantino del PSOE) bien se podría explicar todo como un hackeo: el PSOE no votó la reforma laboral, no aprobó la subida del IVA sin tocar los impuestos progresivos ni el fraude fiscal, ni la privatización de AENA y Loterías, ni el escudo antimisiles en Rota, ni bajó las pensiones y los sueldos de los funcionarios, ni… Fue el hacker: un hacker en el Congreso que trucó las votaciones para hacer que pareciera que teníamos el gobierno con hechos más de derechas desde la muerte de Franco.
Con todo, más curiosa que la ridícula excusa es la asunción de que en este Congreso el PSOE sólo elige un candidato (ojo, ni siquiera un Secretario General), una cara con la que ir tirando, convencernos de que el PSOE en el gobierno estaba hackeado pero que ahora se han blindado por fin (esta vez sí es la buena) sus sistemas informáticos.
Hace unas semanas García-Page, alcalde de Toledo, proponía un modelo de prioridades para el congreso de su partido importado de Corea del Norte: “el líder va primero y luego las ideas“. Según van contando el debate que se da en las agrupaciones locales no trasciende una sola enmienda al documento político que sea interesante sino cuántos delegados va acumulando tal o cual candidato como si fueran cabezas de ganado. No es cuestión de la simplificación de los medios de comunicación: de nuevo las cuentas de twitter (esta vez de Rubalcaba y Chacón) se centran en presumir de haber ganado en delegados en Madrid ciudad o de estar remontando en las últimas agrupaciones reunidas. El debate se centra en que Chacón anuncia que Rubalcaba estaría en su ejecutiva o en que Rubalcaba afirma que ninguno de los dos es el pasado sino que ambos son el futuro: ya ni esas primarias francesas en las que los dos estaban de acuerdo se mencionan. Y hasta ahora falta que alguno de los dos explique una sola de las medidas que tomó el gobierno de Zapatero que ellos no habrían tomado (aunque de hecho las tomaron pues ambos estaban en el Gobierno y en el Congreso).
Curiosamente García-Page ha saltado al ruedo con su primera contradicción: propuso que primero había que elegir líder y luego que impusiera sus ideas y como esa idea ha tenido un éxito arrollador (sólo se discute quién, nunca para qué) salta él al ruedo para hacerse líder (invirtiendo el orden que él proponía). Dado que sólo se discute de quién será el líder y se deja para después (si eso) la política anuncia: ‘Si las dos candidaturas son malas para el PSOE, me presentaría‘. Cualquiera diría que el hacker fue él.
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