Punto y seguido

21 mayo 2013 – 9:14

Hace ya unos cuantos meses (lo he contado en este blog alguna vez) empecé a hablar con trabajadores despedidos de Público y colaboré en lo que pude en la creación de lo que después fue La Marea: un periódico (creo que muy bueno) cuya propiedad es de una cooperativa de trabajadores y socios usuarios -lectores- del periódico. Me hice socio usuario de La Marea y participo en la cooperativa como tal. En los próximos días (quién sabe si semanas, que las cosas de palacio van más rápido que las de redacción cuando se hacen bien pero con pocos medios) abriré un blog en La Marea, donde pasaré a escribir regularmente como aquí hasta ahora.

Hace ya años (en 2006) empecé a escribir este blog. Pronto un compañero de los que construyen Tercera Información me propuso incorporar mi blog a su proyecto, una gran oportunidad para mí y para el blog. Durante estos años he recibido de Tercera Información (sobre todo de Juanma y Dani, mis informáticos de cabecera) muchísima ayuda para tener este blog en pie y sobre todo he podido ver el ejemplo de un importante grupo de compañeros y compañeras que se dejaban horas y horas, que debaten y se trabajan temas (a veces con más rigor que quienes tienen más medios: por ejemplo, llamando a los países sobre los que escriben para contrastar que lo que otros “medios de referencia” dan como una noticia es sólo un invento)… para sacar informaciones por militancia, sin esperar nada a cambio más que ayudar a transformar el país, el mundo. Por eso me da mucha pena dejar de escribir el blog en Tercera Información pero me resulta incompatible mantenerlo y empezar uno nuevo en La Marea: los días siguen teniendo 24h hasta que la troika mande lo contrario. Toca optar y es lo que he hecho. Por supuesto seguiré leyendo Tercera Información y difundiendo algunas informaciones de este medio que no podréis leer en otros.

Además en los últimos tiempos no sólo he rebajado mi ritmo escritor sino que lo he diversificado, publicando artículos en Cuarto Poder, La Marea, etc. Mi intención es seguir haciéndolo y de vez en cuando mandar artículos a Tercera Información por si les interesa publicarlo.

Por ello a partir de ahora usaré como “base” el dominio www.martinezabarca.net (donde están todos los posts y artículos que he ido escribiendo en estos años) y ahí enlazaré los que vaya publicando en otros medios o que escriba directamente en ese blog sobre todo hasta que esté activo el de La Marea (si queréis recibir por mail todas las actualizaciones sin tener que ir a probar en martinezabarca.net podéis suscribiros introduciendo el mail en la caja que tenéis allí arriba a la derecha). Y ahí anunciaré cuando se cree el blog de La Marea que será donde publique regularmente como hasta ahora lo hacía en Tercera Información.

No insistiré nunca lo suficiente el agradecimiento a Tercera Información (lo hice hace unos días por correo electrónico y lo reitero aquí) por su generosa labor que sigue y merece ser muy apoyada y por toda la ayuda y el tiempo que les he hecho perder estos años. Nos vemos en las redes y en las calles.

Escucha los silencios sobre Blesa

17 mayo 2013 – 8:00

Es imposible escribir la historia reciente del caciquismo, el ladrillazo y la corrupción madrileños sin Miguel Blesa. Es imposible, por ejemplo, explicar el tamayazo sin partir de que Rafael Simancas, quien iba a ser el presidente madrileño al perder en las urnas Esperanza Aguirre la mayoría absoluta del PP, anunció públicamente que Blesa no continuaría al frente de Cajamadrid. Tamayo y Sáenz huyeron, Esperanza Aguirre fue elegida presidenta autonómica y Miguel Blesa continuó al frente de Cajamadrid.

El problema de Cajamadrid no es que estuviera politizada. Salvando las distancias godwinescas es como si acusamos al III Reich de estar politizado: el problema no es que tuviera orientación política; el problema es qué orientación política tuvo. La Cajamadrid de los últimos años, la presidida por Blesa fue un instrumento financiero al servicio de la cultura política del saqueo y el ladrillazo que después nos estalló en la cara. Una cultura patrocinada y liderada por el Partido Popular: por Aznar en toda España, por Gallardón en Madrid y después por Esperanza Aguirre hasta que ésta quiso controlar aún más el saqueo (su intención era que Ignacio González sustituyera a Blesa) lo que generó una disputa con Rajoy (que no quería renunciar al control) y acabó con Rato como presidente de Cajamadrid bien visto por todos los convidados al festín.

Una cultura política patrocinada y liderada por el PP, sí, pero una auténtica cultura de régimen: de un régimen caciquil instalado en Madrid con apariencia de eternidad. Las complicidades activas o pasivas con el tinglado se extendieron vergonzosamente. Madrid fue un paraíso de la corrupción inmobiliaria: donde no se daba una licencia para un nuevo rascacielos, se construía una autopista radial innecesaria, se soterraba la M-30, ni se canjeaba la Ciudad Deportiva del Madrid por cuatro rascacielos en cuyo centro tendríamos un gran pabellón de baloncesto para el Madrid olímpico sin el respaldo de la Caja (y sin sobres de los constructores, según vamos empezando a saber). Este último pabellón de baloncesto, por cierto, no existe, los rascacielos sí y el Madrid olímpico sigue siendo la excusa para el saqueo de las exprimidas arcas madrileñas. Como si quedara algo que robar.

La corrupción en torno al ladrillo formó parte de una cultura del poder demasiado extendida en Madrid. Y la Cajamadrid presidida por Blesa (y luego por Rato) estaba en su centro: no era el único actor pero sí un actor principal sin el cual habrían sido imposibles el saqueo de Madrid (sólo comparable al del País Valencià y acaso al de Baleares y Murcia) y su destrucción económica, territorial y también democrática.

Cajamadrid tenía además una capacidad de extender la ponzoña como pocas entidades, de llevar a demasiados rincones una cultura del saqueo de Madrid en beneficio privado que generó complicidades (por no decir coautorías) que permiten hablar de un régimen caciquil corrupto en Madrid, de la corrupción como una cultura de régimen, no sólo de partido, aunque muy principalmente impulsada por la banda que ha controlado al Partido Popular.

Ayer sucedió un hecho insólito que sólo ha ocurrido dos veces en el Régimen del 78: encarcelaron a uno de nuestros grandes banqueros. Haz una prueba: busca las declaraciones sobre tan importante hecho. Mejor aún: busca los silencios.  No son silenciós, es omertà.

El contrato único, como la reforma laboral

14 mayo 2013 – 7:57

-Las últimas décadas en España han sido las de la progresiva precarización del mercado laboral bajo el dogma de que nuestros contratos son insoportablemente rígidos y que facilitar el despido no provoca más despidos sino más contratos: para ello se han introducido desde la época de Felipe González nuevos tipos de contrato precario hasta hacer del contrato indefinido una figura exótica. Henos aquí tras unas cuantas reformas laborales regresivas con seis millones de parados. El dogma era falso, pero como los neoliberales no son científicos sino religiosos (con intereses) no se van a dejar falsar una teoría porque la realidad deje sus mantras en evidencia.

-La “dualidad del mercado laboral español” (que haya trabajadores indefinidos y trabajadores precarios) es una división como cualquier otra; la verdadera dualidad de nuestra sociedad está entre el alto empresariado (el gran capital, que decíamos en tiempos) que vive en otro mundo, que causa y no padece la crisis y el común de los mortales. Desde hace un tiempo quieren introducir una nueva línea de fractura entre los trabajadores: hasta hace poco tu situación era una mierda porque los funcionarios, los mineros, los controladores aéreos o el colectivo que protestara eran unos privilegiados. Ahora quieren explicarnos que nuestros problemas no los traen Botín y sus títeres sino los trabajadores con contrato indefinido, esos privilegiados.

-La “dualidad del mercado laboral español” no cae del cielo. Es el fruto de las decisiones ideológicas. Como había que “flexibilizar” se introducían nuevos tipos de contrato hasta conseguir que nadie tenga un contrato fijo salvo quienes mantengan contratos del pleistoceno o los directivos de banca. Nuestro mercado laboral no era dual sino básicamente poblado por indefinidos. Si lo que les preocupa es la “dualidad” volvamos a la situación anterior en la que los contratos eran indefinidos con indemnizaciones importantes para los despidos improcedentes y la temporalidad algo acotado a casos realmente justificados.

-El mantra del “contrato único” es como el de la “reforma laboral”. Claro que estaría muy bien una reforma laboral que introdujera un contrato único indefinido con una indemnización de 45 días por año trabajado y que además fuera creciendo. Pero todos sabemos que cuando nos hablan de contrato único indefinido nos están diciendo que igualemos los contratos por abajo, que los contratos “indefinidos” empiecen con la indemnización de los temporales (y es la indemnización lo que realmente distingue un contrato indefinido de uno temporal). Sabemos que cuando dicen “contrato único” dicen “contrato precario al que llamaremos indefinido” como sabemos que cuando dicen “reforma laboral” nos quieren recortar derechos. Como cuando dicen “reformas estructurales” no se refieren a hispanizar la socialdemocracia sueca de antaño. ¿Contrato único como el de Alfredo Sáenz, despedido con una pensión de 88 millones de euros? ¡Todos de acuerdo, se acabó la maldita “dualidad del mercado laboral español”!

-Escuché ayer a Gabriel Elorriaga (PP) en la SER explicar que todo esto hay que pensarlo porque lo de la dualidad es un drama. Decía que en España hay mucho paro juvenil porque los mayores tienen contratos del carajo de la vela “con salarios fuera de mercado” (por elevados, claro) y que ello impedía contratar a jóvenes “más preparados”. ¿Y eso se resuelve precarizando el mercado laboral mientras prolongamos la edad de jubilación? ¿No sería más razonable ir adelantando la edad de jubilación para facilitar el reemplazo de los mayores por jóvenes sin mandar a los mayores a la mierda sino permitiéndoles el júbilo? No, porque no se trata de que nadie consiga trabajo sino de ir recortando salarios. De favorecer los intereses de quienes dictan la política europea.

-El comisario europeo de Empleo que aconsejó amablemente el contrato único pertenece al Partido Socialista Húngaro (como Almunia al español, por cierto). El problema de la socialdemocracia no es si Rubalcaba o Madina.

Presentación de “La disciplina de la derrota” con Felipe Alcaraz

13 mayo 2013 – 10:43

La Asamblea del Distrito Centro de Izquierda Unida de Madrid ha puesto en marcha por fin un local en uno de los distritos donde más necesario es hacer política con la gente del barrio. En el local han puesto una librería, la librería Dalcó, que se inaugura este jueves con la presentación del estupendo libro de Felipe Alcaraz “La disciplina de la derrota“. Y han tenido la generosidad de proponerme participar en la presentación, lo cual es un honor que agradezco infinitamente. Os dejo la invitación por si os apetece acercaros.

¿Y si IU pasa del 16 al 26%?

13 mayo 2013 – 8:15

Ayer hubo encuesta de El País y como casi siempre que hay encuestas últimamente aparecía un terremoto electoral. La encuesta de El País mostraba la continuidad imparable del declive del PP y del PSOE (22% y 20% respectivamente) y la irrupción de Izquierda Unida como alternativa real (un 16%, a sólo 6 puntos de ser la primera fuerza política) con UPyD un poco más abajo, pero alto, en el 13%. La posibilidad real de que IU dé la batalla electoral no para ganar un puñadito de escaños sino para ganar unas elecciones la evidenció Ramón Jáuregui: uno no dice tal cantidad de patochadas si no tiene miedo real a IU.

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¿Se puede no comprar en Bangladesh?

9 mayo 2013 – 9:40

Hablaba ayer con mi amigo Jorge Caplan. Tenía que comprarse unas botas (en realidad tenía que comprarse calzado, pero el chico suele usar botas) y lo había ido retrasando porque aunque tiene la “suerte” de tener trabajo es víctima de la degradación de los sueldos que padece cualquier trabajador.

-Pues vi hace unos días una tienda por el centro que venden calzado y te certifican que lo han hecho con condiciones laborales justas, respetando el medioambiente, etc… Así te evitas comprar a los que esclavizan en Bangladesh y pagan impuestos en Irlanda.

A las dos horas me llamó Caplan.

-He ido a la tienda. Y está muy bien, sí. Pero imposible. Como pagan salarios decentes y fabrican poniendo condiciones para no jodernos a todos cuestan casi tres veces más que en un Zara o así. Hace tres años me los habría comprado aquí, pero ahora es imposible, ya sabes en lo que ha quedado mi sueldo.

Es la pescadilla que se muerde la cola, el negativo de la caducada foto fordista. Nuestros sueldos son una mierda, así que sólo podemos comprar en los Zara, Mango, etc que para bajar sus precios producen en condiciones de esclavitud (condiciones que son fruto de la bondad de estas multinacionales, ojo) y evaden impuestos en condiciones de paraíso fiscal (todo ello legal, porque las leyes son así). Así que en nuestro país se desmantela el tejido industrial y las empresas que presumen de españolas se llevan su dinero a otro país para ahorrarse impuestos. Y nuestros gobiernos no sólo lo consienten sino que lo usan para encarecernos la vida (vía nuevos costes en servicios que antes eran públicos y gratuitos, vía fiscalidad regresiva de hecho) y favorecer el deterioro de nuestras condiciones de vida a través de un deterioro acelerado del mercado laboral.

Para que pudiéramos restringir el consumo al comercio justo tendríamos que tener salarios justos; con salarios injustos sólo podemos consumir injustamente. La degradación de las condiciones de vida nos lleva a consumir en aquellas empresas que más hacen para degradarnos las condiciones de vida, pues no tenemos capacidad individual de resistencia. Sólo lo que hizo mi amigo Jorge Caplan en un principio: retrasar al máximo la compra, disminuir el consumo… Pero ante eso los comercios justos (o simplemente los comercios pequeños) tienen que cerrar mientras que las multinacionales sólo responden ajustando sus gastos: menores medidas de seguridad, menores salarios, menos trabajadores… y la pescadilla sigue devorándose la cola. Y si eso vale para los zapatos o incluso para el café, qué decir de, por ejemplo, los muebles.

Todo esto no es ningún descubrimiento, ya lo sé: es simplemente la evidencia de que el capitalismo genera pobreza, que genera pobreza, que genera pobreza… y que nos ata a enriquecer nuestros empobrecedores.

Pero al verlo en mi amigo Caplan me hizo ver que, si bien merece el reconocimiento de lo normal elevado a insólito que haya quien apueste por condiciones laborales, medioambientales, fiscales… decentes, ocupan una posición parecida a la de la vieja limosna: algo que sólo se pueden permitir quienes no tienen problemas (no puede ser una solución colectiva de los de abajo) y que por ello necesariamente no será una solución global sino un parche. Positivo pero absolutamente insuficiente y con el añadido de que quienes se ven obligados a comprar en Bangladesh parecen ser libres de haber comprado a gente decente y libremente decidieron comprar a esclavistas y evasores.

Con todo lo encomiable que son estas iniciativas y quienes intentan que su consumo no sea cómplice, es necesario impedir que la pescadilla se siga mordiendo la cola y eso sólo se puede hacer desde la acción colectiva (especialmente desde la decisión estatal): muy pocos de nosotros tenemos posibilidad de no comprar en Bangladesh; pero colectivamente sí podríamos impedir que sea legal producir con esclavos (si quieren producir en Bangladesh, perfecto, pero con salarios y costes decentes) y que en ningún caso haya posibilidades legales de pagar impuestos a la carta. Esa sería la única posibilidad de que haya condiciones de trabajo decentes, que quien quiera vendernos algo tenga que pagar aquí impuestos,…

En fin, que mi amigo tuvo que comprarse unos zapatos fabricados por esclavos y pagarlos con una tarjeta de crédito de una entidad rescatada con nuestros impuestos porque ya no tenía saldo en su cuenta porque su sueldo es una mierda. Vamos, que ejerció su libertad.

El traje nuevo de la Transición

3 mayo 2013 – 8:06

Cebrián ha hablado y lo ha hecho para algo distinto que anunciar cientos de despidos así que lo que ha dicho es noticia en El País. Por lo visto el genio de la gestión de medios de comunicación nos ha explicado que la Transición va como un tiro y que lo que faltan, que él se ha dado cuenta, son luminarias (“No hay élites políticas, empresariales o intelectuales” se lamenta el hombre que desmontaba PRISA). Tenemos una sociedad civil movilizada pero sin un plan: “La sociedad civil tiene presencia en la calle, pero protesta por cuestiones aisladas, sin una ilusión o un objetivo común” diagnóstico de dudosa puntería y que podría contrastar con los genios políticos, empresariales e intelectuales de los 70 salvo porque según Cebrián entonces no hubo un plan: “no hubo un plan para la Transición, se fue haciendo lo que se pudo“: no tener un plan es la razón del fracaso de quienes se movilizan hoy y fue la razón del éxito de quienes pusieron el rumbo que habríamos de seguir por toda la vida a finales de los 70.  Alabado sea Cebrián.

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La encuesta del 2 de mayo

2 mayo 2013 – 11:00

Como cada dos de mayo El País publica una encuesta electoral sobre la Comunidad de Madrid. Ninguna era tan esperada como la de este año porque presentaba muchísimas incertidumbres. Se daba por hecho el enorme desgaste del PP, pero el resto era una incógnita. Y casi todo son datos muy positivos, especialmente el gran resultado que sacaría IU y la evidencia de que si somos suficientemente audaces todo es posible, incluido un cambio real hacia la democracia y la justicia social que no pase por ser una mera bisagra del bipartidismo. Vayamos por puntos:

-Es muy difícil que el PP vuelva a tener en 2015 mayoría absoluta en Madrid. El desplome es muy rápido y Madrid ejerce de punta de lanza de las peores prácticas características del gobierno de Rajoy: saqueo de lo público, corrupción estructural, mentira tras mentira, control para su destrucción de los medios públicos de comunicación, continuas ilegalidades (ERE de Telemadrid, campo de golf de Chamberí, trazado de autopistas,…) añadido a un caciquismo muy consolidado sobre el que ha cabalgado una férrea estructura de poder. Lógicamente el desplome del PP es más agudo allí donde el PP es más PP: en Madrid y Valencia.

-Cabe pensar que pueda pasar como en 2003, cuando la guerra de Irak parecía traer la debacle definitiva del PP que no fue tal (aunque en Madrid le hizo perder la mayoría absoluta que reconquistó gracias a la trama corrupta del tamayazo): que un levísimo repunte de la economía siquiera coyuntural haga que el PP retome posiciones electorales. En España, pero fundamentalmente en Madrid, hay dos razones para pensar que no va a ser así. La primera es que no estamos ante una crisis sólo económica sino profundamente política, una crisis institucional, una crisis de régimen. Si la caracterizáramos sólo como crisis económica (y transmitimos eso a la ciudadanía) es cierto que si el PP consiguiera hacer pensar que se ve una luz al final del túnel económico estaría todo listo para, al menos, frenar su desplome. Pero la crisis es mucho más radical que una mera crisis de ciclo económico muy aguda y eso ha calado en la sociedad española, pero mucho más en la madrileña como muestra la gran participación en movilizaciones (tan estigmatizadas por el PP y sus mariachis: golpes de estado, nazismo, la ETA… todo apoyado muy mayoritariamente por la sociedad) y la solidez de las estructuras que han adquirido en muy poco tiempo los movimientos sociales (y la inteligencia colectiva que han puesto en marcha).

-Ese es otro dato que hace pensar que el cambio en Madrid es más estructural que en 2003. En 2003 hubo una grandísima movilización contra la guerra, pero fue poco duradera y sobre todo no se organizó. Hoy hay miles de personas que se organizan en diversas formas (asambleas populares, plataformas, mareas, etc…) que hacen de la disidencia algo más y mejor organizado que nunca en nuestra historia (y con tendencia a mejorar). Esos son los mimbres de un gran cambio imparable.

-El desplome del bipartidismo (una expresión nítida de esa crisis política e institucional) se consagra en la encuesta de Madrid. El PSM no tiene suelo pese a que Tomás Gómez no está mal considerado y ha abanderado un discurso de izquierdas. Pero alguien de izquierdas en el PSOE se tendrá que dar cuenta de que lo que pasa a la socialdemocracia no depende de Madrid o Murcia ni de Tomás Gómez o Eduardo Madina, sino que su crisis es radical porque es definitivamente percibido como un partido de poder, de éste poder, que siempre que la troika le dice ven, lo deja todo: la cosa es tan estructural que de Grecia a Italia pasando por Portugal y España los partidos socialdemócratas siempre han estado ahí cuando el poder financiero internacional les ha pedido saquear sus países.

-UPyD obtiene un buen resultado, pero muchísimo menor del que nos temíamos algunos. En las quinielas aparecía rondando un 20% y disputando la segunda posición; y así nos lo decían también los siempre respetuosos miembros de UPyD que nos explicaban que estábamos indignados con ellos no porque se abstuvieran en la partida presupuestaria que permitía privatizar la sanidad sino porque nos habían desplazado a la cuarta fuerza política madrileña y ellos pronto gobernarían Madrid. No es así: no engulle siquiera toda la caída del PP. Esto tiene al menos tres consecuencias. 1º El boom madrileño de UPyD ya no va tan disparado (aunque vaya a buena velocidad, pero menor de la esperada); hay posibilidad para una izquierda coherente que abandere la austeridad (la austeridad siempre fue un valor de izquierdas, lo que no es de izquierdas es el saqueo, aunque lo llamen austeridad) e impida que nos roben el discurso de que quienes se dediquen a la política tienen que ser pueblo y vivir como el pueblo que les es tan extraño como oír a Rosa Díez hablar en tercera persona de los “políticos profesionales”. 2º Si las encuestas dan una gran subida a UPyD en toda España y su ascenso no se concentra (como pensábamos) en Madrid, quiere decir que está teniendo un crecimiento más o menos homogéneo (al menos más homogéneo del que sospechábamos) en todo el país. 3º No es cierto que con esta encuesta no gobernara el PP ni, desde luego, que hubiera un cambio radical de políticas: en lo económico UPyD se alinea explícitamente (así lo reconoció Carlos Martínez Gorriarán) con las tesis del think tank neoliberal FEDEA. Lo que es evidente es que esta encuesta es una foto de lo que hay hoy y que muestra que no es evidente que todo lo que pierda la derecha del PP lo rescate la derecha de UPyD, así que hay partida porque el globo no se hincha tan rápido como pensábamos.

-IU crece muchísimo hasta el punto de estar al borde de adelantar al PSOE y convertirse en la alternativa de gobierno al PP. Es una grandísima noticia que evidencia que toca pensar a lo grande y situar la posibilidad de una izquierda que traiga profundos cambios económicos, políticos, sociales, institucionales, culturales… no un mero agente de izquierdización del PSOE. Para ello hace falta muchísima audacia. Ya nadie puede negar que estamos en un ciclo político en el que cabe un cambio de gran calado, en el que no nos tenemos que resignar a crecer como tercera fuerza. Si el reconocimiento de los movimientos sociales no es sólo de boquilla es el momento de apostar a la grande y forjar una gran alianza por el cambio en Madrid (y en el conjunto de España) con movimientos, mareas, activistas sociales y sindicales y otros partidos (un dato no menor de la encuesta es el crecimiento de los partidos extraparlamentarios) y establecer con todos ellos un polo de complicidad por la democracia y por el socialismo (lo llamemos con el nombre que lo llamemos), el cambio estaría a la vuelta de la esquina. Para ello, obviamente, habría que dar pasos hacia una máxima coherencia, transparencia y pulcritud. Algo en lo que no todo el mundo cabe pero sí una infinita mayoría (antes de la última asamblea regional lo situaba en un 99% de la militancia de IUCM, cálculo que sigo manteniendo calculadora en mano). Esa misma altura sería necesaria en esos agentes sociales, sindicales y políticos que deben tomar conciencia de que no nos jugamos sólo plantar cara sino que cabe construir un Madrid nuevo para un país nuevo. Es lógico que sean exigentes, nadie les pide que se entreguen ni se propone fagocitación alguna (sino suma de fuerzas desde la lealtad y la corresponsabilidad) y tienen motivos para recelar, pero estamos ante la posibilidad de muchos cambios y muy profundos y toca dar la cara por conseguirlos; también dentro de las organizaciones.

-El resultado de IU-CM desmiente algunos tópicos como que la división es un gran lastre electoral (lo es organizativo y lo organizativo al final repercute en lo electoral). IU en Madrid es una de las únicas federaciones en las que hay una gran división (la exclusión de la mitad de la federación es insólita, no ocurre en ningún lado). Históricamente la división o unidad interna no han tenido una gran correlación con el resultado electoral: otra cosa es que en una organización en la que la mitad está excluida y no se puede identificar con su dirección se hace política mucho peor y eso sí tenga consecuencias también electorales; pero en Madrid eso se está superando con una lealtad del 49% hacia la organización muy superior a la que tiene el 51%. Pero muy superior. Además, Madrid es la comunidad autónoma en que menos local es la política: sólo Esperanza Aguirre consiguió que su voto fuera madrileño, esperanzista, pero en general, al menos hasta la irrupción de mareas contra la privatización autonómica de la sanidad y la educación , la política en Madrid mira muy poco a Madrid y mucho a España. Para bien y para mal. Ya digo que las mareas pueden estar cambiando esta realidad histórica, habría que estudiarlo. En cualquier caso, es evidente que si dejamos de hacer algunas cosas tan rematadamente mal el impulso de cambio será imparable. Y para ello siempre se contará, siempre se ha contado, con la lealtad del 49% de IU-CM por mucho que los más irresponsables de la mitad dirigente quieran tensar y tensar cuerdas intentando que se autocumplan sus profecías.

-Si yo fuera Adelson, si yo quisiera comprar el Canal de Isabel II, si yo quisiera comprar los hospitales que intenta privatizar el PP madrileño… me lo pensaría dos veces. Es un negocio muy inseguro. A la vuelta de la esquina puede ganar una izquierda mala e irresponsable que recupere la dignidad para el pueblo madrileño y te quite el chiringuito. Yo que tú no lo haría, forastero.

La principal conclusión de la encuesta es que todo es posible y que toda resignación a cambios menores o incluso cosméticos es una traición a la izquierda y al pueblo de Madrid. Toca audacia, pensar a lo grande y estar a la altura de la Historia. Ojalá por fin nos demos cuenta aunque sólo sea a golpe de evidencia demoscópica.

Operación rescate (del gobierno y del régimen)

30 abril 2013 – 7:49

Con más insistencia que nunca suena la música de “un gran pacto nacional” por el empleo o contra la economía, según quién lo exprese.  En las portadas de hoy vemos que, según El País “los empresarios urgen a Rajoy a cerrar un pacto de Estado“, según ABC “Rajoy reprocha al PSOE que no asuma el coste de un pacto contra la crisis“… un consenso que recoge el siempre conciliador diario ultra La Gaceta: “Urge un acuerdo nacional“.

Sin duda la posibilidad de un acuerdo que haga corresponsables a todos los agentes políticos y sociales de la política económica debe de estar haciendo salivar a la troika. Tenemos un gobierno sin ningún tipo de liderazgo social, al que cada día le conocemos un nuevo robo y que está tan débil que tras pasarse meses anunciando un Consejo de Ministros sangriento el 26 de abril. se despacha con dos subiditas de impuestos y la asunción de que el paro va fatal, pero sin ningún recorte que nos justifique refugiarnos en los búnkers que ya teníamos preparados. Las innumerables mentiras del PP y el hecho de que vayamos conociendo ahora cómo se forraban sus dirigentes mientras saqueaban el país de la mano de los principales constructores deslegitima al gobierno para nuevos hachazos. Y de hecho, desde que se ha acelerado el conocimiento de la mierda que vertebra al PP desde su fundación no ha habido grandes recortes: no pueden, tienen las instituciones y un patético pesebre mediático, pero han perdido el país (y controlar el BOE sin el apoyo del país es mucho menos provechoso de lo que parecería).

¿Cómo se podría volver a los recortes? Sólo mediante un nuevo disfraz para las decisiones de la Troika, mediante la ficción de que lejos de ser impuesta la política económica es acordada. La resistencia del PP es lógica porque significaría reconocer que su mayoría absoluta no consigue paliar su extrema debilidad, que el edificio aparentemente sólido tiene carcoma hasta en la caja fuerte.

El último gran acuerdo que hemos tenido permitió alargar la edad a la que nos jubilamos sin oposición social organizada con la excusa de amortiguar daños, pero abriendo una puerta que ya no se cierra. Ahora discutimos si se acelerará la llegada de la jubilación a los 67 años o si aprobamos directamente la jubilación a los 70; algo a lo que los sindicatos tendrían muy difícil oponerse virulentamente tras aquel gran error.

Además de para continuar el saqueo del país, ese gran acuerdo permitiría fijar en el imaginario colectivo qué agentes vertebran el régimen, qué actores son adultos, quiénes son imprescindibles para hacer esa “Política con mayúsculas” que reclamaba Juan Carlos de Borbón (pocas semanas después de aprovechar que se recauchutaba la cadera para ponerle unas tetas a su amante y testaferra: política con mayúsculas, di que sí).

El “gran pacto de estado” sería la operación de autosalvamento de un régimen que se desmorona recuperando para ello su código genético: el de las renuncias sociales y democráticas en aras del mágico consenso y con la mínima participación popular inevitable. Lo normal es que si saliera bien se anunciara que ha sido el príncipe Felipe quien ha conseguido que se entendieran los firmantes y hasta presidiera alguna de las reuniones: así salvamos el régimen completo.

Sólo un pronóstico: ya no cuela. En los 70 el país quería escapar de la dictadura y, mal que bien, las renuncias iban acompañadas de avances (democráticos y sociales) aunque fueran mucho más tímidos de los necesarios. Ahora el pueblo no tiene miedo a una dictadura ni a una guerra sino que de lo que quiere escapar es de los saqueadores que nos han llevado a la ruina en beneficio propio; y nadie espera que hoy, en un acuerdo que firmaran los empresarios y apadrinara la troika, hubiera avance social alguno: la máxima aspiración (como en el pacto de las pensiones) sería que los hachazos fueran (de momento) más flojitos.

Así que lejos de permitir sostener al régimen uno augura que un “gran pacto de Estado” no sólo deslegitimaría aún más el tinglado sino que permitiría señalar qué actores han decidido caer con él.

Cegados

26 abril 2013 – 7:54

Imaginemos un laboratorio en el que están investigando si rociar con agua bendita a ratas a las que se les ha inoculado una enfermedad mortal, la que sea. Tras cinco años de agua bendita se ha acabado el presupuesto para comprar más ratas porque la mortalidad ha sido terrible. La mayoría de los científicos, a estas alturas afirmarían sin temor a pasar por dogmáticos que la muerte de tantísimas ratas tras este tratamiento parece indicar que lo menos que se puede decir del agua bendita es que no cura esta enfermedad.

Pero imaginemos que un tipo, el gerente de la empresa encargada de la investigación,  dice a sus compañeros que “no nos debe cegar el mal dato de salud de las ratas“, que están haciendo lo que hay que hacer, que “ese dato de mortalidad de las ratas no debe de [sic] ser obstáculo ni debe de [sic] tapar el esfuerzo que está haciendo este laboratorio para curar a las ratas“.

Esta gilipollez fue la que dijo, tal cual, Carlos Floriano, una de las dos únicas personas del PP o del gobierno que salieron a comentar que hay 6.202.700 personas que quieren trabajar en España pero no pueden, una vez descontadas las miles de personas que se han ido del país (eso sí que es un problema para las pensiones, no la imprevisible natalidad de dentro de décadas). Que no nos ciegue el dato del paro, que el paro se cura con esta medicina por mucho que cinco años de esta medicina hayan traído más y más paro.

Uno lleva toda la vida escuchando que no hay alternativa a los recortes, a las reformas laborales precarizadoras (que son las únicas que hemos vivido en este país con gobiernos de Felipe González, Aznar, Zapatero y Rajoy, cada uno dando una vuelta de tuerca más) porque no son dogmas ideológicos sino conocimiento científico irrebatible. Y que quienes discrepamos no tenemos ni puta idea. Que la realidad es la que es.

Pero cuando llega la realidad estos listos no se comportan como científicos, ni siquiera como obispos (a estas alturas la Iglesia ya habría dicho, para sobrevivir otros 2000 años, que cuando hablaban de recortes y precariedad era una metáfora, como el Génesis). Estos liberales se comportan como la más disparatada de las sectas milenaristas sin problema en conducir al suicidio a toda su tropa.

Que no os cieguen los datos. Creed en la religión verdadera. Entregad vuestros bienes al Camino Neoliberal y a sus patrocinadores (bancos, constructoras, energéticas) y arrojaos por ese barranco que vendrá un emprendedor alado a recogeros con un contrato mágico. Parece que las ratas se mueren pero es sólo que no hemos echado agua bendita suficiente. No os dejéis arrastrar por esos populistas anclados en el siglo XIX que se ciegan por los datos. Que los datos no impidan ver que esto va como la seda. ¡Salta!