El País, valedor de la “Posición Común” que Aznar cimentó frente a Cuba en 1996

30 julio 2010 – 18:25

Fotografía: El País

Por todos es conocido que tanto los gobiernos como los medios de comunicación europeos demandan a Cuba la liberación de los presos políticos desde hace muchos años, y con más insistencia desde que algunos de éstos emprendiesen huelgas de hambre tras la llegada al poder de Obama, una de las cuales llevó a Orlando Zapata a la muerte.

(…) España se ha comprometido a intentar que la Unión Europea modifique a partir de este gesto su política hacia Cuba, fijada a instancias del Gobierno de Aznar y partidaria de reforzar el aislamiento diplomático (…)”, dice un editorial de El País bajo el títuloEstrategia incierta” (19/07/10).

Lo primero que deberíamos evaluar en estos casos, es la insistencia de aplicar un rasero diferente para Cuba respecto a dictaduras amigas, como lo fueron muchas en Latinoamérica ayer u otras lo son hoy, entre las cuales es imperativo incluir a varias de las actuales democracias formales.

Así, que se mantengan presas más de cien personas en Cuba por razonas políticas es más grave que, por ejemplo, el asesinato de más de 2000 campesinos por parte del ejército colombiano. Víctimas que luego fueron disfrazadas de guerrilleros para hacerlos pasar por falsos positivos, y allá donde la gravedad se mide según la relevancia que los medios han dado a uno u otro hecho. Choca que estos asesinatos de campesinos inocentes, unidos a la demostración por parte de la justicia colombiana de los vínculos de muchos de los políticos del partido de Uribe -el de Santos ahora- con los paramilitares, no hayan sido motivo suficiente para que los gobiernos europeos “refuercen el aislamiento diplomático” de Colombia, ni tan siquiera razón para que exista un cierto “aislamiento”. El asesinato de numerosos miembros del frente de resistencia contra el régimen hondureño tampoco lo fue ni o es. La represión del régimen marroquí y la existencia de presos políticos saharauis menos aún. Los abusos de los derechos humanos, en suma, en otros muchos países -ya sean democracias formales o dictaduras- que mantienen numerosas multinacionales europeas y estadounidenses en su suelo explotando recursos naturales mediante mano de obra esclava, tampoco son ni serán motivo de aislamiento diplomático alguno (China, Congo, Nigeria, Guinea Ecuatorial y un largo etc.) y mucho menos diana de críticas comparables a las que Cuba sufre por parte de los medios de comunicación occidentales.

El País, periódico donde nunca he leído ahorcamientos de homosexuales en los Emiratos Árabes o lapidaciones en Arabia Saudita, no da un paso atrás respecto al gesto de las autoridades cubanas, y califica de “negocio” la liberación de los presos: “El negocio de los presos cubanos”;

(…) ¿Es o no un negocio del Gobierno de Zapatero conseguir las licencias extrapenales -que no liberaciones- de los presos políticos cubanos? Lo es. Primero, consigue lo que el régimen castrista desea, y le ha exigido a cambio de los presos, romper la Posición Común de la Unión Europea; puesto que esta aparente flexibilidad devolvería los créditos a los Castro, suavizarían -pagos mediantes, habrá que ver si pagan-, la deuda que han contraído con España y con el mundo. Pero, sobre todo, los Castro no decomisarían a los patrones españoles las gestiones hoteleras que España posee en Cuba, y que ha esclavizado aún más al obrero cubano (…)”.

Por tanto, las condiciones laborales de quién trabaja en un hotel privado gestionado por españoles son cosa de los Castro, mientras que la cesión, el gesto que tanto se exigía desde Europa y al que seguirá la liberación (“innoble tráfico de carne humana” para Vargas Llosa) de todos los presos políticos excepto de los que tengan delitos de sangre, es interpretado por Zoe Valdés como una “exigencia” de que se rompa “la Posición Común de la Unión Europea”. Así pues, se invierte maliciosamente el papel de los actores, y Cuba ya no es la que ha cedido, sino que pasa a ser la que “exige”.

En el mismo artículo, se dan por ciertas y se difunden aberraciones periodísticas tales como que a los presos “(…) se les ha inoculado enfermedades que aún están por investigar y tratar. Sus familias también llegan enfermas, sobre todo los niños (…)”, sin aportar pruebas o tan siquiera testimonios -contrastados o no- que respalden tales acusaciones.

A la vez, se califica a estos presos como “refugiados políticos” pese a haber salido de su país por acuerdo entre España y Cuba y voluntariamente, y se critica que los instalasen en un “hostal de Vallecas”, en realidad un hotel con un sólo cuarto de baño por habitación, que no parece suficientemente lujoso para Zoe Valdés.

Estos días, y con el fin de fortalecer su línea editorial dura e intransigente con cualquier gesto que se haga desde la isla, El País difunde otro artículo titulado “Cuba aún no ha cambiado” (21/07/10), escrito por el diputado del PP Jorge Moragas, en el que se enumeran una serie de argumentos por los que la UE no debe “modificar su Posición Común”.

Moragas esgrime razones poco consistentes, como “que las condiciones de la excarcelación son todavía confusas”, que no se sabe qué pasará con aquellos que han decidido quedarse en su país -los que decidieron irse voluntariamente ya sabemos que son “refugiados”-, que aunque se excarcelen todos los presos políticos, esto se hace por “interés propagandístico”, etc.

Antonio Elorza, por su parte, en su artículo “Cuba: ¿liberación o destierro?” (19/07/10), que comienza: “Disfrutamos en España de la presencia de un curioso progresismo afecto a las dictaduras (…)”, para referirse a IU y Cuba, que no al PSOE y Marruecos (por descontado), busca objeciones para que España sea “refugio” de los presos cubanos y se opone a la supresión de la “posición común” inventada por J.M. Aznar: “(…) la consiguiente necesidad de que la Unión Europea suprima urgentemente la Posición Común, es otra cosa (…)”.

La “Posición Común”, escrita así con mayúsculas, como un dogma de fe, “clama” por el respeto de los derechos humanos en Cuba e impone su aislamiento desde 1996 según propuesta de quién apoyó y buscó el respaldo de otros para el bombardeo e invasión de Irak, siendo secundada ahora por El País. Derechos Humanos, que se miran con lupa en la isla, a diferencia de otros países no “aislados” como China, donde ya no se hace recuento del número de ejecuciones, pero a quién se vende deuda pública occidental y se trasladan industrias para abaratar costos; Arabia Saudí, también comprador de deuda y donde se cometen las mismas brutalidades contra las mujeres que en Irán; o ¿para qué ir tan lejos? EEUU y Europa, donde se mantiene en la indigencia a millones de personas y se persigue a los inmigrantes como si fueran delincuentes por no contar con papeles, donde se apalea a los manifestantes (no se les monta en volandas en un autobús) o desde donde se asesinan cientos de miles de civiles en guerras preventivas; desde donde se les tortura a través de sus ejércitos, o se imponen condiciones de vida infrahumanas a otros pueblos…

Para El País, los gestos que tanto se le reclamaban a los hermanos Castro ya no son relevantes. Lo que importa ahora es defender los postulados de Aznar y difundir las opiniones más próximas a esta posición rígida e intransigente. Velar por que se mantenga a toda costa la “posición común” para tachar después a Cuba de “intransigente”.

  1. 2 Responses to “El País, valedor de la “Posición Común” que Aznar cimentó frente a Cuba en 1996”

  2. No será que los propietarios de la empresa están por la labor de los próximos inquilinos, según los mismos medios, de la Moncloa, haciendo méritos como un Primo Jurado cualquiera con BBK.

    Cada vez me da mas indiferencia leer cualquier medio de este país. Cada vez veo más mediatizados todos los medios y la mayoría son del centro alto hasta la extrema derecha.

    By Paco on jul 31, 2010

  3. Algo quedará de la verdad, después de todo. ¿Es el que escribe esta entrada su propietario?.

    By Ex Nihilo on sep 1, 2010

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