Caperucita Roja y el banco feroz

28 junio 2010 – 22:52

Si Caperucita simbolizase a los ciudadanos españoles sería tan Roja, tan roja al menos, como la selección española de fútbol, porque la mayoría de los españoles “sienten” el rojo como un color sin más o, en todo caso, como uno de los colores que ondean, flamantes, en muchos de sus balcones estos días. La ideología mayoritaria de los mal llamados “rojos” de hoy es, sin embargo, lo más parecido a lo que debiera ser un partido socialista, y socialismo es lo que impera en los programas de gobierno de los partidos de izquierda en Europa (La Izquierda, Bloco de Esquerda, IU, etc.) mientras brilla por su ausencia en la práctica “socialdemócrata”.

Como presentación, este texto debiera titularse “El cuento de que las pensiones no son sostenibles” pero, como más adelante me voy por los cerros de Úbeda, prefiero este otro cuento que abarca más, el de Caperucita y el banco feroz.

El otro día, mientras la selección española de fútbol corría, poseída, tras el mismo balón que la chilena, me encontraba en el sótano de la principal sucursal de Cajasur en Córdoba asistiendo a una charla “preventiva” de Juan Torres. Digo preventiva, porque lo que hace este profesor de economía, como los coautores del libro “¿Están en peligro las pensiones públicas?”, Vicenç Navarro y Alberto Garzón, es prevenirnos de las mentiras que vienen publicando los medios de comunicación, o casi todos ellos, a fin de convencernos de que las pensiones “no son sostenibles” y que es, por tanto, “necesario”, reformar el sistema de manera “ineludible”.

Hoy nos proponen posponer la edad de jubilación de 65 a 67 años y cambiar el cómputo de tiempo mínimo trabajado de 15 a 25 años, medidas respaldadas por “expertos” que cobran por convencernos, no por decir la verdad.

Empezaré por una anécdota que nos transmitió el ponente y que por sí sola es bastante elocuente. En un cara a cara transmitido en CNN+ con otro catedrático de Economía, en el que Torres se mostraba en contra de la reforma laboral y el otro a favor, a ambos se les colocó un rótulo que les presentaba. Mientras el otro era fulanito, el “catedrático de Economía”, Juan Torres, con muchos más años de experiencia como catedrático a sus espaldas, era simplemente un “activista de Attac”. Con esto, CNN+ pretendía que el discurso a favor de la reforma laboral fuese observado por el espectador como más riguroso o científico.

Se trata de una sutileza menos descarada que la protagonizada por la misma cadena este mismo mes, cuando informaba de la tímida subida que se ha propuesto al IRPF de las rentas más altas en Andalucía con un rótulo al pie del televisor que decía, literalmente, “Impuestazo”, mientras vendían la información. ¿Palabra grandiosa que responde al 1% de subida propuesta o a que a CNN+ no le hace ninguna gracia que se toque siquiera medio pelo a las rentas más altas?

Entre las mentiras que más repiten los medios de comunicación respecto a la “insostenibilidad” de las pensiones públicas hay que destacar aquella en la que se argumenta que la esperanza de vida es mayor porque las personas fallecen ahora a una edad más elevada, cuando eso casi no ha cambiado en la últimas décadas en España. La esperanza de vida es mayor hoy sobre todo porque ha disminuido la mortalidad infantil y mortalidad en tramos de edad tempranos, cosa que no menciona el guión que leen esos “expertos”. En otras palabras, no es lo mismo la esperanza de vida al nacer -lo que usan los media-mass para convencernos- que la esperanza de vida para un grupo de edad determinado (+65 años).

También sorprendía a Juan Torres que un banco vuelva a contratar hoy a un economista que ha fallado repetidamente en sus pronósticos cuando argumentaba que el sistema de pensiones entraría en déficit en el año 2000 y no lo hizo, o el 2005, y tampoco lo hizo. Lo cierto es que, a día de hoy y con la que está cayendo, el sistema de pensiones continúa en superavit. ¿Por qué un banco privado sigue contratando a una persona que ha fallado una y otra vez en sus predicciones? ¿No será que su trabajo no consiste en atinar en los pronósticos, sino, sencillamente, en convencernos de que éstos son “ciertos”?


De una honradez intachable sería reconocer -de una vez por todas- que los gobiernos europeos, socialdemócratas incluidos, impulsan medidas que favorecen nuevamente a los bancos privados a la vez que perjudican a los ciudadanos. ¿A qué nos animan ahora, si no es a abrirnos un “plan de pensiones” en un banco? ¿Cómo pudieron rescatarlos con miles de millones de euros en los primeros meses de la crisis sin pedir nada a cambio y cómo es posible que después de la inyección sigan sin financiar a nadie? ¿Cómo se concibe que el Banco Central Europeo les preste dinero a los bancos privados al 1% de interés y éstos lo hagan a partir del 3 o 6% a los Estados? ¿Por qué está prohibido que el BCE preste el dinero directamente a los Estados europeos? ¿Por qué el G20 ha ratificado que hay que reducir el déficit, el gasto público, cuando eso no crea empleo? Eso sólo significa que los gobiernos deben devolver el dinero a los bancos privados cuanto antes ¿Por qué es prioritario que los bancos ingresen más cuando siguen contando con beneficios astronómicos en lugar de inyectar dinero en la economía real para favorecer la creación de empleo? ¿Por qué se habla de “los mercados” en abstracto en lugar de “los bancos” en concreto? ¿Qué pasó con la propuesta de un “impuesto” a los bancos? ¿Qué pasó con la propuesta de una tasa a las transacciones financieras? ¿Son propuestas o bálsamos, decisiones reales o de cara a la galería? ¿Por qué calificaron como “impuesto a los bancos” esa propuesta si sólo pretendía ser un fondo de garantía a repartir entre ellos en momentos de dificultad? Un impuesto a los bancos es otra cosa. Se les cobraría y se sumaría a los presupuestos generales del Estado, lo mismo que una tasa sobre las transacciones financieras. ¿Por qué no se consulta a los ciudadanos si estarían de acuerdo con una tasa a los bancos y a las finanzas? ¿Por qué no se toman medidas para acabar con los paraísos fiscales? ¿Hay alguien en desacuerdo con subir los impuestos a los más pudientes aparte de ellos mismos? ¿Por qué no nos preguntan si deseamos una banca pública y ética? Seguramente conocen las respuestas, así que mejor no hacer uso de una herramienta tan saludable y democrática como es el referendum.

¿Terminará el lobo, como en el cuento, con el estómago lleno de piedras o, al contrario, devorará a una Caperucita tan roja como la selección de fútbol?

En esta metáfora ¿A quién demonios suplantan la abuelita y el cazador?

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  1. One Response to “Caperucita Roja y el banco feroz”

  2. César, por si no te ha llegado:

    http://casajuntoalrio.wordpress.com/2010/06/20/la-elite-sionista-que-controla-los-grades-grupos-mediaticos-compra-prisa/

    By Manuel Harazem on jul 1, 2010

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