El uso de “era un delincuente común” para el desprestigio de la izquierda

5 marzo 2010 – 0:51

Siguen corriendo ríos de tinta a propósito de la muerte de Orlando Zapata -por más de 5 millones de resultados va la búsqueda de su nombre en Google- y sigo preguntando a quién se escandaliza por lo ocurrido, por el uso que los grandes medios están haciendo de esta víctima. A los que defendemos los derechos humanos se nos recrimina cualquier posicionamiento que ose cuestionar, en estas circunstancias, la Verdad de los medios corporativos y, parece ser, que quién no agache la cabeza y repita sus mensajes sin dudas y fisuras, como poco “la tiene pequeña” o forma parte de la “gentuza castrista”.

En el artículo de Rosa Montero, “Imperdonable”, la periodista de El País se pregunta “¿dónde están ahora los actores, los famosos, los de Izquierda Unida, todos esos que apoyaron a la saharaui?” pero pasa por alto que la gran cobertura mediática de entonces sirvió para salvar a la activista. Habría que preguntarse por qué no se hizo esta intensa propaganda mientras Orlando Zapata seguía en huelga de hambre, a fin de evitar el trágico desenlace. En el caso de Aminetu Haidar se pretendía evitar el escándalo a toda costa con el fin de que ni el gobierno español ni la dictadura marroquí resultasen salpicados y ahora, al contrario, se aprovecha esta muerte para montar una campaña mediática contra quién era responsable de la vida del cubano.


El mecanismo de desprestigio funciona en cadena alimentado desde innumerables altavoces: se machaca al gobierno cubano y se sigue con la crucifixión de Guillermo Toledo, que serviría de punta de lanza por atreverse a cuestionar la propaganda oficial de los mass-media. De ahí, la mancha se extiende sobre el que defienda al actor, y el resultado es el descrédito de la izquierda en conjunto, que es lo que se pretende.

En el “Cara a cara entre Luis Herrero y Willy Toledo” de ayer, el periodista de Libertad Digital asumía el papel de sacerdote confesor que llama al rebaño a la oveja descarriada -“Yo te he entrevistado con el ánimo de, por lo menos, sembrarte una duda y hacer que cambies”- decía Herrera, enarbolando la bandera de la todopoderosa maquinaria de propaganda y recurriendo a uno de los más conocidos principios de Goebbles:

“(…) Estas en un error, y la obligación del que está en un error es tratar de salir de un error (…) tienes una responsabilidad (…) ¿Porqué quieres tener razón en contra de todo el mundo? ¿Has leído a Elvira Lindo? ¿Has leído a Rosa Montero? ¿Has oído los comentarios de la Ser? (…).

En efecto, se trata del Principio de la unanimidad -llegar a convencer mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad- o, en este caso, mezclado con otra de las técnicas de manipulación más difundidas, el recurso a la autoridad y el desprecio hacia aquel que te contradiga “creo que bebes en fuentes que están viciadas”.

A estos recursos se les añaden varias mentiras, unas más disimuladas;

(…) fue detenido, y estos son hechos objetivos, contrastados incluso por las organizaciones internacionales más serias junto a 75 disidentes cubanos al mismo tiempo, este es un hecho que difícilmente admite controversia (…) Esa es la información que todo el mundo tiene contrastada, me refiero a los medios de comunicación del mundo libre (…) Willy, estás en la más profunda minoría (…)”.

Y otras demasiado torpes, como cuando responde a Guillermo sobre los falsos positivos en Colombia;

(…) Cuando un exceso es conocido y cuando existe un estado de derecho, los responsables lo pagan y no hay impunidad (…)”

O también, al asegurar que hay 200 presos políticos en las cárceles cubanas, o al invitar a Yaniset Rivero a preguntarle al actor: “(…) ¿Considera usted correcto que se le niegue a un prisionero el agua durante 18 días? (…)”, para después añadir que eso fue lo que se le hizo a Orlando Zapata. 18 días vivo, sin beber agua.

La entrevista no sirvió para el arrepentimiento pese a que en La Vanguardia u otros medios pretendan que así es. Lo más destacado pudieron ser las referencias de Toledo a los dobles raseros de la prensa “verdadera” y el cómo unas noticias se engrandecen mientras otras se silencian.

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Relacionada: El linchamiento de Willy Toledo. Imponer silencio a gritos. 04/03/2010

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