Diseccionando El País. “La invisibilidad de los partidos pequeños”
14 febrero 2010 – 21:20Finalmente, la defensora del lector respondió a nuestras plegarias tras recibir unas 100 cartas en las que nos quejábamos de lo que ella misma resume bajo una pregunta al jefe; “¿Está contribuyendo EL PAÍS a instaurar un modelo bipartidista y a reducir, en consecuencia, la pluralidad política?”. Nada que objetar en esta ocasión a Milagros Pérez Oliva, que cumple con su papel de defensora del lector y no del país frente al lector, apelativo que he usado para ella en algún otro texto. Por descontado, nunca la llamé “defensora del diablo”, y creo que nadie encuentra “maldad” en El País como señala Vicente Jiménez, director adjunto del periódico: “con la misma rotundidad rechazo las malvadas intenciones que varios lectores nos atribuyen”. Supongo que lo que mucha gente piensa es que la principal intención de una multinacional mediática es ganar dinero. La forma de ganarlo sería lo que marca la diferencia entre quién toma su profesión como una labor social y un derecho para los ciudadanos -la información- o una herramienta para influir en la opinión pública e incluso diseñarla con unos determinados objetivos.
Pero empecemos por valorar positivamente que El País responda a nuestras quejas e incluso mencione un tema que no acaba de ganarse un sitio privilegiado entre las informaciones de los medios pese a que tampoco dejará de ser baladí, y es la reforma del sistema electoral;
“(…) IU ha sido históricamente la gran perjudicada por esta situación y ahora puede serlo también UPyD, los dos partidos minoritarios de ámbito nacional. En las últimas elecciones, cada escaño le costó a IU 481.520 votos y a UPyD 303.535, mientras que al PP le costó 66.405 y al PSOE 65.471. EL PAÍS no es responsable de esta situación, pero tampoco puede ignorarla. Su ideario incluye la defensa del pluralismo (…)”.
Debemos agradecer este párrafo al director adjunto. Sólo por su mención ha valido la pena quejarse a través de los canales oficiales. No estaría de más demostrar que El País tampoco invisibiliza en sus informaciones un debate, el de la proporcionalidad e igualdad de los votos en el sistema electoral, que no sólo conviene a los partidos minoritarios -por el momento- sino a la calidad misma de la democracia formal, y que debiera discutirse en esos términos, mencionando tanto a quién perjudica como a quién beneficia.
La respuesta de Vicente Jiménez me parece, sin embargo, bastante flojita si tenemos en cuenta el resto de los argumentos que utiliza para justificar que “(…) El País no fomenta el bipartidismo (…)” Para el directivo, “(…) lo fomentan los españoles con su voto y, aunque esto es más discutible, nuestro sistema electoral (…)”.
Es decir, son los españoles al votar quienes “fomentan” el bipartidismo además de -yo diría que sin ninguna discusión- el sistema electoral. ¿Pero no sería más preciso decir que son los españoles quienes materializan a través de su voto un bipartidismo que fomentan aquellos que influyen en la decisión del votante? La respuesta de El País podría trasladarse a otro ejemplo, de manera que, según el razonamiento de V. Jiménez, la culpa del paro sería de la “crisis en abstracto” sin mencionar a quienes la provocaron o, siempre discutiblemente, del sistema de economía desregulada que posibilitó las prácticas especulativas. Otro ejemplo más claro para demostrar la falta de sentido del argumento: no es el consumidor quién “fomenta” la compra de determinados productos -necesarios o no- sino la publicidad.
La otra premisa utilizada para excusar la ausencia de una mención para el resto de los partidos políticos pretende que no se trataba de una “encuesta preelectoral” o que el tamaño de la muestra era válido para PP y PSOE pero no para los minoritarios porque se hizo a unas 500 personas. Este dato ni siquiera se facilitó entonces, y si una muestra porcentual puede ser válida para un 30% o un 40% ¿porqué no para lo que facilitaba la última encuesta del CIS (6,1%) en lugar del porcentaje de votos del peor resultado de IU en relación con “posibles electores en España” (2,8%)?
Nada se dice de que la fuente, el estudio de Metroscopia, no aparece adjunta en la información y sigue sin aparecer por ningún sitio, aunque si es un acierto de M. Pérez Oliva mencionar al final del texto las palabras de Angels Martínez Castells, palabras que sintetizan lo fundamental del asunto: lo que nos importa es, sobre todo, “la visibilidad de las políticas, propuestas y valores de la izquierda”, más que sondeos electorales, etiquetas ideológicas u otras cuestiones artificiales. A ver en qué porcentaje son capaces de encontrarlas entre las páginas de El País.


















