El socialismo sin decrecimiento no es posible. El decrecimiento sin socialismo tampoco

30 noviembre 2009 – 19:35

Un respiro en la crítica a los medios para hablar de un tema interesante, que merece debatirse;

No sin razón, Carlos Taibo subraya que el capitalismo se basa en la producción y el continuo crecimiento económico, pero también el socialismo se identifica con el desarrollo de las fuerzas productivas, con lo cual, ambos sistemas políticos se estrellarán con el ineludible problema de la humanidad, el que agravará el resto de los males (hambre, guerra, etc.) aquel que deberán afrontar las generaciones venideras: la destrucción del medio en que vivimos.

Esta contrariedad para unos y profunda preocupación para otros -los menos- puede traducirse en el agotamiento de las materias primas energéticas y el cambio climático, irreversible hoy hasta cierto punto y cuya desolación padeceremos.

Las sociedades deben asumir a través de sus sistemas políticos, más temprano que tarde, el título del libro de Carlos Taibo: “En defensa del decrecimiento”. Soluciones tibias supondrían, según una de las metáforas del autor, reducir la velocidad de un coche que se apresura a chocar contra un muro sin que el conductor tenga la posibilidad de tocar el volante, o lo que es lo mismo, retrasar la fecha de lo inevitable.

Las salidas keynesianas a la crisis económica, defendidas por catedráticos como Juan Torres o Vincenç Navarro, deben ser consideradas, por tanto, con precaución, porque implican un aumento de la producción que estimule el consumo como motor de una economía real. Las soluciones son válidas para una economía arruinada por la especulación financiera y la desregulación que el neoliberalismo elevó a dogma incuestionable, pero no después. Compartiría, pues, la crítica de estos economistas -y algunos más- al sistema ultraliberal imperante, pero observando sus soluciones como un paso provisional que evitaría el agravamiento de los problemas de este mundo, la pobreza y el hambre siempre primero.

Basándose el keynesianismo en un crecimiento económico exponencial que se sabe insostenible, asumir este sistema debiera significar sólo un paso intermedio para corregir deficiencias estructurales y someter el “libre comercio”, las instituciones que lo sustentan (OMC, FMI, BM, etc.) y los monstruos que lo alimentan (las empresas multinacionales) al poder político, al Estado, y este, inevitablemente, a una auténtica democracia de ciudadanos emancipados de las técnicas de control propagandístico.

En este punto del camino, la convivencia se fundamentaría en el keynesianismo en lo económico pero debiera evolucionar hacia el “socialismo libertario” en los diferentes ámbitos de la vida. Un socialismo basado en la descentralización política, alejado del totalitarismo y la burocracia, con una preponderancia de lo público en sectores como la educación, la sanidad, el transporte, la banca o la energía. Debería observarse la propiedad privada hasta cierto límite para mantener el estímulo en el trabajo, a la vez que corregir las graves desigualdades.

Una vez se admita que el objetivo no es crecer, que hacerlo es lo mismo que suicidarse ingiriendo veneno en una dosis cada vez mayor y que, por tanto, hay que transformar esos malos hábitos: disminuir el consumo, llevar a cabo un comercio a pequeña escala, multiplicar las infraestructuras de obtención de energía renovable y olvidarse definitivamente de la pesadilla globalizadora… tendremos que reconocer también que los países empobrecidos seguirán creciendo hasta situarse a un nivel de desarrollo similar al nuestro. Asumir, por último, que entonces, sólo nos quedará conservar ese equilibrio.

No creo que las transformaciones descritas vayan a ser asumidas alegremente por el orden vigente o llevarse a cabo violentando por la fuerza a ese establishment. Hay que actuar a partir de lo que tenemos hoy y reconocer que sólo desde los pasos intermedios descritos -u otros parecidos- puede caminarse hacia el decrecimiento. Cada sistema debe corregir las deficiencias del anterior según dos maneras de actuar: apoyando a aquellos partidos que asuman cada cambio en su programa político, y a través de la autogestión colectiva, actuando al margen de quién controla los entresijos del Estado.

Sólo hoy deberíamos estar de acuerdo con Juan Torres o Vincenç Navarro. Si todo va bien, ya no lo estaremos en el futuro, cuando seamos más viejos, porque, superadas esas tesis, habremos dejado de crecer. Asumiremos que la fe ciega en la tecnología o leyendas -como la de la longevidad de la energía nuclear que, en realidad, no alcanzará para más allá de 2025-30 porque faltará uranio para abastecer a las centrales- nos conducirán a un final trágico.

Carlos Taibo señala que es urgente que los movimientos de resistencia y emancipación del norte opulento, incluidos partidos de izquierda, asuman el decrecimiento como propio. Sin embargo, Taibo debiera plantearse que antes es inevitable concienciar a los ciudadanos del problema y evolucionar políticamente hacia discursos que posibiliten asimilar esa teoría. Es decir, no creo que asumir el decrecimiento sea urgente (y posible) para un partido político hasta que se hayan dado algunos avances -los antes referidos u otros parecidos-,  pero siempre puede defenderse con el ejemplo de la práctica individual y a través de proyectos colectivos como la gestión ciudadana de espacios públicos o la creación de cooperativas agroecológicas de autoconsumo.

Be Sociable, Share!

  1. 11 Responses to “El socialismo sin decrecimiento no es posible. El decrecimiento sin socialismo tampoco”

  2. Me parece muy acertado el post.

    El decrecimiento me parece el objetivo político más importante a conseguir para el futuro. Hay muchos temas también de gran relevancia, pero el calado que tiene el decrecimiento es difícil de negar puesto que hablamos de la mismísima supervivencia dentro del la cual se pueden conseguir otros objetivos de justica social. Además, por poco que se mete uno a informarse del tema, se da cuenta que dentro del decrecimiento está en primer plano el asunto de la redistribución y la eliminación de las desigualdades, tanto que me resulta difícil creer que no se haya sido adopatado ya por los partidos de izquierda como lema principal (en vez de aborto y república, entre otros) …por eso pienso que es más acertado todavía lo que dices de que el primer paso es situarlo en la agenda política, que se hable del tema y se entienda ya que el hechizo del crecimiento todavía ejerce demasiado fuerza

    By ErBohco on dic 1, 2009

  3. El planteamiento me resulta muy interesante y no puedo sino coincidir contigo. Pero, sinceramente, no sé con qué palabras voy a venderle el decrecimiento a nadie. No sé si la voluntad popular anda tan receptiva.
    Saludos

    By nacho on dic 2, 2009

  4. Eso es lo que tenemos que currarnos, Nacho, no hay otro remedio.
    Aún no creo que la sociedad esté preparada para ponerlo en la agenda política, Bosco.
    El socialismo debe asumir el decrecimiento como teoria económica fundamental, pero no antes de que la sociedad haya conocido o puesto en práctica, algunas de las bases sobre las que se cimenta esa teoría. No se puede asmilar en un programa político mientras más de el 95% (el porcentaje me lo estoy inventando) de la gente desconozca las serias alternativas que los decrecionistas han puesto sobre la mesa.

    El decrecimiento no es posible sin socialismo -o sin anarquismo- porque nunca podría llevarse a cabo en un entorno en el que se incrementan las desigualdades. Todos deberíamos adaptarnos a un consumo limitado, más acorde con nuestras necesidades y no con nuestras falsas necesidades, lo que, incuestionablemente, disminuiría los desequilibrios.

    Afirmar que el decrecionismo conduciría a una democracia socialista viene a ser lo mismo.
    El socialismo irreal que Carlos Taibo ve inviable para el decrecimiento es el basado en la explotación sin control de los recursos naturales y en la producción, pero, tal y como recoge Taibo en su libro;
    Marx también dijo “una nación es verdaderamente rica si, en lugar de doce horas, trabaja seis”, y en sus años postreros “había mostrado su adhesión a las sociedades comprometidas en la satisfacción de las necesidades humanas y poco interesadas en la producción encaminada a la obtención de ganancias sin límite”, y son sólo dos de las varias objeciones que señala Taibo.

    Por último, mi convicción de que si muchos de los pensadores del siglo pasado viviesen hoy, habrían repensado sus teorías políticas para reescribirlas a partir de soluciones para el agotamiento de los recursos y los desastrosos efectos del cambio climático.

    By César on dic 2, 2009

  5. Adam Smith y Keynes y sobre todo John Stuart Mill, los tres nombres sagrados de la economía oficial – Friedman no llega a su altura, lo siento – eran defensores de la idea de que llegaría un momento en que el crecimiento no sería necesario como fin último de la economía. Este consistiría en la persecución de fines sociales y de desarrollo personal una vez que se supera un estado de carestía básica. Sin embargo, esa parte de su legado ha sido menos promulgada por sus seguidores.

    Personalmente rehuyo de términos como socialismo y capitalismo. Me defino como capitalista simplemente porque no prohibiría la propiedad privada (y con cierto ánimo provocador, debo admitir) También me defino como socialista porque no le tengo fobia ni asco a la intervención del Estado en la economía sino que le doy la bienvenida. Pero creo que capitalismo/socialismo, izquierda/derecha son conceptos caducos que confunden más que aclaran (es como autocalificarse de cristiano, se dice mucho y nada al mismo tiempo – conozco muchos cristianos y poco tienen que ver entre ellos)

    Dicho esto, aclaro que me quito el sombrero ante los logros conseguidos con grandes sacrificios en el pasado por aquéllos que sí abrazaban estas distinciones.

    El decrecimiento es un término para los pueblos opulentos, ya que en muchas partes del mundo el crecimiento es muy necesario.

    Hay que aclarar muchas ideas y creo que la mejor fuente es aquello que se llama Economia Ecológica, es decir fundir las ciencias físicas y biológicas con la economía de manera que el sistema económico se abra al mundo que lo contiene, en vez de ignorarlo, explotarlo y echarlo a perder.

    Ni Marx ni Smith, sino Meadows, Meserovic y Pestel con su “Límites al crecimiento” de los años 70. Esta es la biblia del decrecimiento, en mi humilde opinión. Aquí puedes conseguir tu vocabulario básico, Nacho.

    By ErBohco on dic 2, 2009

  6. Mi padre siempre recuerda una campaña institucional para fomentar el ahorro de agua en alguna ‘pertinaz sequía’ de hace años (yo no recuerdo la campaña, así que igual es de hace másde 20 años). El lema era: “Aunque usted pueda, España no puede”. Parece ser que aquella vieja campaña, al menos en mi padre, caló. Un poco de pedagogía, como la de este post, siempre ayuda… Y algo cala.

    By Raúl on dic 3, 2009

  7. pos sí, mensajes claros y contundentes son la base de campañas de comunicación efectivas, de las que calan, como dice Raúl… por cierto, ¿y el nombre? …’decrecimiento’ es como se le viene llamando por estos lares, pero al otro lado del océano lo suelen llamar ‘economía de estado estacionario’… viene a ser lo mismo en el fondo, pero quizás haya alguna diferencia de matiz… ¿qué pensáis?

    By ErBohco on dic 3, 2009

  8. El programa del decrecimiento se basa en la palabra “menos”. “Menos trabajo, menos energía, menos materias primas”.
    Y sigo citando el libro: “hay que defender la radicalidad del término decrecimiento y entender éste como un ariete que penetra hasta el fondo del pensamiento único y contesta, así, la ceguera psicológica en la que estamos inmersos (…) Los prefijos “de” y “des” son reveladores de esta voluntad de aprehender las cosas”.

    ¿Economía de estado estacionario no es más parecido a crecimiento sostenible?

    By César on dic 4, 2009

  9. sí, economía de estado estacionario se parece más a crecicimiento sostenible que decrecimiento, pero nunca hay que olvidar que se trata de exactamente lo mismo, las tres cosas… yo lo veo un término más seco y aséptico pero más objetivo… decrecimiento no resuelve el tema de hata cuándo hay que decrecer: del mismo modo que perseguir permanentemente el crecimiento no tiene ningún sentido, perseguir el decrecimiento tampoco lo tiene porque en algún momento habrá que parar ¿no?… decrecimiento establece un objetivo en negativo (algo que evitar) y desarrollo sostenible y estado estacinario lo establecen en positivo (algo que conseguir)

    lo comentabo sólo al hilo del post de Raúl, que elogiaba el poder de un eslogan simple y que llegue a la gente… quizás “decrecimiento” cumpla mejor ese objetivo que “economía de estado estacionario” o “desarrllo sostenible” (éste segundo es bueno pero ha perdido lustre por sobre-explotación… ojalá pudiésemos comprobar si pasa la mismo con decrecimiento!)

    By ErBohco on dic 4, 2009

  10. En la charla que vi de Carlos Taibo, y donde compré su libro, creo que criticó el crecimiento sostenible porque considera que si los actuales niveles de producción no disminuyen, los perjuicios contra el medio serán irreversibles. Si se sostienen los hábitos de consumo de matarias primas y energía actuales, quedaría poco margen para solventar las consecuencias de ese consumo.

    By César on dic 4, 2009

  11. es que en realidad crecimiento sostenible, desarrollo sostenibly, economía de estado estacionario, decrecimiento… es todo lo mismo y no es nada nuevo, se lleva hablando del tema desde los años 70. El problema es que por tema de imagen y moda se ha añadido sostenible a todo… por lo tanto, no le hagas asco al crecimiento sostenible, piensa que el tercer mundo sí tiene que crecer y no puede hacerlo igual que lo hemos hecho en el primer mundo, tiene que hacerlo de manera sostenible…

    By ErBohco on dic 5, 2009

  12. No es lo mismo, Bosco, pero defenderé todas esas opciones como defiendo ahora la regulación de la economía capitalista y la nacionalización de los sectores estratégicos, siempre que no nos quedemos estancados en ninguno de esos pasos. A ver si te dejo el libro y charlamos más tranquilamente del tema.

    Desde luego, nada que ver con la “Ley de Economía Sostenible” del gobierno. Marketing barato, porque nada tiene que ver con la sostenibilidad además de contribuir a confundir a quién ha escuchado esa expresión pero no se ha parado a leer. Véase “La insostenible Ley de Economía Sostenible”

    Que el mundo empobrecido debe seguir creciendo es incuestionable para aquellos que defienden el decrecimiento. Además, lo comento en esta entrada;

    “(…) tendremos que reconocer también que los países empobrecidos seguirán creciendo hasta situarse a un nivel de desarrollo similar al nuestro (…)”

    By César on dic 6, 2009

Introduce el comentario

*

CommentLuv badge