La propuesta de la Comisión Europea para prevenir los desmanes de los bancos: “advertencias”, “recomendaciones”, “persuasión moral” y “presión del mercado”
27 septiembre 2009 – 18:53
“Legislar” para que todo siga igual
La genial idea diseñada por la Comisión Europea (*) para el control de un sistema financiero responsable de la crisis profunda que padecemos, y con la que se acudió a la cumbre del G-20, se basa en nuevos organismos que costarán 37 millones de euros en su implantación en 2011 y 68 millones estimados a partir de 2014. Bautizados con un nombre vistoso -Consejo Europeo de Riesgos Sistémico y Sistema Europeo de Supervisores Financieros- no regularán la “mano invisible” ni ningún otro dogma ultraliberal, según se lee en sus competencias;
Emitir “advertencias de riesgo” y “recomendaciones” que debieran cumplirse gracias a la incuestionable aún hoy, según parece, sabiduría del dios mercado o, tal y como asegura la Comisión Europea, gracias a la “presión del mercado” (desregulado) y a la “persuasión moral” de Bruselas. Para partirse de risa y, enseguida, echarse a llorar.
Contamos, pues, con una Comisión Europea de “expertos” profundamente antidemocrática que demuestra en decisiones de peso -como ésta- que su poder no emana del pueblo, sino de una elite económica que sólo vela por la conservación (en períodos de crisis) o incremento (en momentos de estabilidad) de sus beneficios.
¿Para qué legislar en serio? Un sistema depredador basado en la especulación financiera les reporta ingentes cantidades de dinero fácil que los ciudadanos deberán recuperar apretándose el cinturón cuando, inevitablemente, estallen nuevas crisis artificiales.
Queda claro una vez más a quién sirve y cuáles son los intereses a los que responde la Comisión Europea, órgano, como digo, no electo: los de un establishment encabezado, precisamente, por las entidades financieras que se pretendían regular y que sólo recibirán la reprimenda del balanceo de un dedo índice o palabras ambiguas -“graves consecuencias”- que no significan sanción o multa alguna ¿Cómo podría la Comisión Europea caer en la osadía de multar al jefe, a la elite económica neoliberal, la que ha nombrado esos cargos?
Esas “llamadas de atención” se harán públicas sólo si el criado lo estima oportuno, es decir, si el amo consiente y la comisión estima que los datos o evidencias no resultan demasiado escandalosos para darlos a conocer a la opinión pública, o bien, pudieran influir negativamente en el valor de las acciones del amo en bolsa, alterando la armonía interna del bolsillo de las entidades financieras. En esos casos, ambos intolerables, se conservará la opacidad o, según palabras del comisario europeo de economía, Joaquín Almunia, “puede haber cuestiones delicadas y sensibles que no sea bueno dar a conocer por su incidencia en los mercados bursátiles”, así que, se publicarán “cuando sea conveniente”.
Añade Almunia que las “consecuencias graves” se traducirán en que si las entidades financieras no hacen caso del nuevo organismo y persisten en la actuación criticada, “se podrían generar nuevas burbujas y generar futuras crisis”.
Si a la altura de este renglón uno empieza a plantearse que le están tomando el pelo creo que se queda corto, porque si únicamente la “amenaza” de “crisis futuras” son las “graves consecuencias” que podrían sufrir los bancos por parte de este organismo y dichas crisis van a resolverse según se ha hecho ahora: inyectando dinero público, saneando las cuentas de los bancos, los agujeros en las finanzas de los especuladores, persistiendo en su inmunidad y engañando a la opinión pública sobre los causantes y causas estructurales de la crisis, es decir, creando un peligroso precedente -la certeza de que los abusos que se cometan en el futuro los pagará el populacho- creo que hablamos de la pervivencia del status quo de la estructura económica neoliberal y la conservación del dogma de fe de la sabiduría del mercado, del pan para hoy y hambre garantizada para mañana.
Si el sistema económico sale impune de la crisis, si nada cambia estructuralmente y las propuestas de la Comisión Europea, del sirviente no elegido por nosotros, son nuevos organismos de maquillaje que perpetúan la desregulación financiera y el descontrol bajo falsas apariencias, estamos condenados a sufrir, inevitablemente, crisis futuras que afectarán siempre con más fuerza a la clase baja de Occidente y a los países empobrecidos del mundo. Busquen y consulten los balances de los bancos de hoy y sabrán quién no va a pagar nunca el pato.
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(*) Agradecimientos a Moebiux Moe por ponerme al corriente de la noticia a través del envío de un artículo de El País. Más que la manipulación informativa, ante la evidencia de que nada se va a hacer por corregir los mecanismos que posibilitaron la gran estafa, hay que divulgar aquello que no se lleva a los titulares de los diarios: que nada va a cambiar.


















