Diseccionando a El País. En el corazón de la protesta

11 December 2008 – 23:21

REPORTAJE: TIEMPO DE REVUELTA

“En el corazón de la protesta”

SUSANA PÉREZ DE PABLOS Y J. A. AUNIÓN 07/12/2008.

Los siguientes, son tres de los párrafos más visibles de un reportaje a cuatro páginas que el periódico dedica al plan Bolonia, centrándose en los encierros que los estudiantes llevan a cabo en los últimos meses, y que se han extendido por las cinco universidades principales de España;

“La Universidad está agitada. Bolonia, una inofensiva declaración destinada a homologar las titulaciones en la UE, ha desatado los temores de los alumnos a que la Universidad acabe enseñando sólo lo que necesitan las empresas. Las protestas se han extendido ya por cinco grandes centros”.

El primero ya define Bolonia como una inofensiva declaración destinada a homologar las titulaciones en la UE. El lector perezoso que no lee más allá del encabezamiento del texto, recibe una información sesgada y subjetiva. ¿Inofensiva para quién y por qué? No esperen respuesta, porque sólo se mencionan las reformas concretas vagamente y haciendo parecer que se trata de juicios o suposiciones de los estudiantes: (…) Y afirman que las becas-préstamo (que hay que devolver) sustituirán a las becas de toda la vida. También temen que los nuevos grados sean generalistas para hacer titulados precarios y la especialización llegue con el máster, con matrícula más cara. (…).

“Los responsables de los campus afirman que los actos violentos le quitan cualquier tipo de legitimidad a la protesta”.

¿Qué responsables? Se presuponen “actos violentos” cuando las concentraciones y manifestaciones se han caracterizado por la resistencia pacífica. Los incidentes puntuales se publicitan en los medios como una forma de criminalización  y si se acusa a éstos de tal práctica, se entrecomilla la palabra para restarle veracidad: (…) Algunos quieren impedirla en cualquier caso mientras los más moderados temen algún tipo de incidente que vuelva a servir para “criminalizarles” (…). La criminalización y el paternalismo mezclados con términos del tipo “radical” o “ultra” para referirse a aquellos que muestran una actitud verbal más agresiva o para tomar la parte por el todo, es decir, hacer parecer que los incidentes son la norma, han sido estrategias muy eficaces para poner a la opinión pública en contra de los manifestantes. Un ejemplo claro lo observamos en las multitudinarias protestas alterglobalización, e incluso en la postguerra, en los años 50 y 60 en EEUU, para destruir de raíz el asociacionismo sindical.

“Los alumnos temen que la reforma implique la intervención de las empresas en las decisiones académicas”.

No es un temor de los alumnos, es una realidad a la vuelta de la esquina y una cuestión de sentido común: quien paga manda, y es en este punto en el que el plan pudiera denunciarse por anticonstitucional, a mi juicio y sin saber mucho de derecho, ya que entra en conflicto con el artículo 27. 10: se reconoce la autonomía de las Universidades, en los términos que la ley establezca.

“Porque Pablo y sus compañeros pertenecen a ese grupo de alumnos que, para sorpresa de muchos, ha logrado, con pocos medios y mucha perseverancia, levantar a miles de compañeros contra algo tan poco dado a efusiones (a primera vista) como el denominado Proceso de Bolonia. (…)

Con este párrafo se da a entender que las manifestaciones parten de un grupo reducido de estudiantes que convencen al resto, cuando su labor ha consistido en difundir la información que los medios llevan ocultando desde 1999.

¿Cómo es posible que una pacífica reforma europea suscrita en 1999 por 29 países en Bolonia (hoy son 46), con la intención de modernizar e internacionalizar la enseñanza superior, se haya convertido, nueve años más tarde, en un catalizador de encierros, manifestaciones, pancartas, pintadas, e incluso algunas coacciones o incidentes violentos que salpican los campus?”.

Además de inofensivo, el plan es “pacífico” y trata de modernizar e internacionalizar. Me pregunto cómo puede ser pacífica una reforma. ¿La depositó en el parlamento español una paloma? Los otros dos recursos lingüísticos siempre convencen, de ahí que se abuse tanto de ellos como del término “libertad”, cuando lo que se pretende es privatizar.

“Aunque entre la gran masa de universitarios, muchos reconocen estar poco enterados, estos grupos sí han conseguido que el plan Bolonia esté hoy mal visto en los campus españoles. Pero además, con una gran capacidad para conectarse entre sí, este movimiento asambleario ya ha dado el salto a los centros de secundaria, donde informan a los alumnos y les invitan a crear sus propias asambleas”.

Pues sí, señores de El País, en eso consiste el asociacionismo de base o la movilización social ante leyes o decretos que vulneran nuestros derechos y, en este caso, el acceso al postgrado a jóvenes de familia humilde entre otras cosas. Pues sí, señores, es horizontal y asambleario, como en Mayo del 68.

“Y todo ello, en un momento en el que ya no hay margen político para dar marcha atrás”.

“Enfrente tienen a unos responsables universitarios que no han acertado a despejar los fantasmas de la privatización, del mercantilismo y de otros males que se le achacan a la reforma”.

No es cierto. El decreto puede y debe derogarse, y eso es lo que piden los alumnos, además de participar junto con otros profesores y rectores de la universidad en una reforma que les afecta directamente y de la cual han sido excluidos desde el principio.

“Pero ¿quiénes son esos alumnos que están poniendo contra las cuerdas a los dirigentes universitarios? Para algunos sólo son una panda de energúmenos descerebrados. Otros, con actitud paternalista, les ven cariñosamente como jóvenes inconformistas que protestan, que es lo que toca a su edad, aunque no comprendan muy bien de qué se quejan”.

Hay que notar que en el texto se citan muchos nombres y apellidos de docentes o alumnos, pero cuando se insulta abiertamente se recurre a los impersonales “algunos” y “otros”. El párrafo muestra un total desprecio a la capacidad de entendimiento de los estudiantes mejor informados.

“El rector de la Complutense, Carlos Berzosa, dice que los estudiantes “tienen todo el derecho a expresarse, discutir y pedir información, pero con sosiego; lo que no se puede tolerar es que no se respeten a las personas o a los bienes públicos, o que se interrumpa el normal funcionamiento de la universidad”. A pesar de esta advertencia, su postura, como la de todos los rectores, es conciliadora: “Invitamos a los estudiantes a que participen en la elaboración de los planes de estudios, contamos con ellos para llevar a cabo una enseñanza de calidad”.

El rector, cercano al Grupo Prisa, ya fue entrevistado por Gabilondo, y se mostraba favorable al plan con ciertas reticencias, pero, evidentemente, su postura no es la de todos los rectores. Entonces, con esta afirmación: “Pero, en mi opinión, no hay que hacer inevitablemente lo que esos documentos señalan”, pretendía convencernos de que, una vez aprobado y en marcha el plan, podrán discutirse los detalles. Tal afirmación me parece una tomadura de pelo si nos atenemos a que, hasta la fecha, las reuniones y decisiones se han elaborado desde un parlamento europeo en el cual la derecha domina con el beneplácito de muchos socialdemócratas, y éstos se han cuidado de no publicar ni el mínimo detalle a propósito de la financiación, a cuenta de los bancos. ¿Qué interés va a aplicarse a las becas – préstamo? Los alumnos que ahora cursan la LOU conocen de sobra la política de hechos consumados, y parecen prevenidos en buena parte, de ahí las protestas y los encierros.

Algunas de las frases que extraigo del final, vuelven a incidir en un paternalismo que busca la complicidad del lector adulto;

“En las universidades hay variedad de opiniones de alumnos, profesores, personal…. Unos ven estas revueltas como “cosas de jóvenes”, otros creen que hay que tomar medidas”.

“Muchos alumnos de los que no están participando en las asambleas, aunque se manifiestan en contra de Bolonia, tienen ideas confusas sobre lo que implica”.

“Tienen una cierta noción de lo público, quizá absolutamente pura, que choca con esa realidad”.

“También tienen un fuerte sentimiento de pertenencia a la universidad, donde se pasan de la mañana a la noche”.

En síntesis, las maniobras dialécticas de las que El País se vale para desprestigiar aquello que más se teme, la rebelión contra la imposición, son las siguientes, según lo veo;

Ocultación a la opinión pública del plan, con un procedimiento similar al de los Tratados de libre comercio que EEUU pretendió colar en Latinoamérica; criminalización, mediante la cuidadosa selección de actos agresivos bien escogidos para el show mediático; transmutación de las medidas concretas del plan en simples elucubraciones de los estudiantes; apoyo de algunos rectores de prestigio y silenciamiento de los discrepantes (A. Domenech, por ejemplo); minimización del número de estudiantes que se oponen al plan; y paternalismo que debiera ofender no sólo a jóvenes, sino también a mayores.

Comunicado en respuesta al editorial del diario ‘El Mundo’ del 4 de Diciembre de 2008.

Vídeo. Zapatero y la LOU.

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